Cada noche las mismas pesadillas, esa extraña mujer
apareciendo ante mí, con sus roídos ropajes, su pelo largo y gris tapando su
rostro….
Siempre a la misma hora me levanto presa del pánico, sudoroso
y con un escalofrió que recorre mi cuerpo de pies a cabeza.
Esta noche tengo pensado cambiarlo, no pienso dormir en toda
la noche, tengo la nevera llena de bebida energética y una cafetera preparada,
tal vez si no duermo una noche las pesadillas desaparezcan.
Son las once de la noche normalmente seria la hora en la que
me iría a la cama, estoy ante el ordenador viendo las noticias intentando que
el sueño no aparezca, doy un trago al Red Bull que tengo sobre la mesa y en ese
instante suena mi teléfono móvil, es un mensaje, es raro porque últimamente no
recibo ninguno.
“Buenas noches José, te estoy esperando, ¿no vienes hoy?”
Casi me atraganto al leer el mensaje, el número del remitente
me aparece oculto pero es todo tan extraño, ¿ir donde?
Intento no pensar demasiado y me centro nuevamente en el
ordenador, acaba de llegarme un correo electrónico de un remitente desconocido.
“José, hoy llegas tarde, espero que no tengas la intención de
dejarme sola, ¿vienes?”
Ahora sí que no comprendo nada, pero me asusta la situación…
Nervioso muevo el puntero del ratón hacia la opción de
responder mail, aparece la pantalla en blanco y solo veo el cursor parpadeante
en la pantalla esperando que escribiera, no sabía qué escribir así que intente ser escueto y directo.
“No sé de qué me conoces, pero quiero que me digas quien
eres, y a donde tengo que ir, porque me molestas, espero que no sea una broma
de mal gusto.”
Nuevamente muevo el ratón hasta que el puntero se encuentra
sobre la opción de enviar, dudo durante un par de segundos, hasta que al final pincho
y el mensaje es enviado.
Nervioso por la incertidumbre esperando alguna respuesta
enciendo un cigarro, estoy inmóvil solamente esperando la respuesta, cuando el
cigarro casi estaba consumido aparece un nuevo mensaje en la bandeja de
entrada.
Intento calmarme, cojo aire, apago el cigarro y abro el nuevo
mensaje.
No venia nada escrito, solamente era el link a una página
web, no me lo pensé demasiado y pinche en el, al instante se me abrió una nueva
pantalla, mientras esta se cargaba mis nervios aumentaban, entonces apareció
ante mi….
La página tenía un fondo negro, y en el centro una esquela
funeraria, la foto venia en un formato muy pequeño, así que la amplié para
verla mejor y lo que vi me dejo estupefacto.
El de la foto de la esquela era yo, pero lo que más me llamo
la atención fue que esa foto estaba sacada apenas un minuto antes, salía yo
fumando, como si me hubiera hecho una captura con mi web cam a mí mismo.
Lo que ponía al pie de la foto ya término de inquietarme e
hizo que apagara la pantalla rápidamente.
“José García, fallecido el día 25/7/2012 (el día de hoy), tus
familiares y amigos nunca te olvidan”
No sé que estaba ocurriendo, no sé si era una broma de mal
gusto, si algún hacker había entrado en mi ordenador, pero aquello no tenia
gracia, me dirigí nervioso a la cocina para beber agua.
Cuando logre calmarme intente decirme a mí mismo que aquello
fue una broma de mal gusto, ya más tranquilo decidí que hacer el resto de la
noche.
Estaba alterado, aunque había logrado convencerme a mí mismo
de que sería la broma de mal gusto de alguien, no me apetecía volver al
ordenador, mañana sin falta lo formatearía.
Cogí otro Red Bull de la nevera y me dirigí al salón, me senté
en el sofá y encendí la tele, no daban nada interesante, eran las doce y cuarto
de la noche y solo alguna serie mala o el típico programa de tele tienda.
Encendí el Dvd y puse una serie que tenia graba desde hace
tiempo, no quería que el sueño me invadiera al estar en el sofá así que no me
tumbe, simplemente me senté y di al botón de play.
A mitad del capítulo cuando estaba lo más interesante de la
serie escuche unos ruidos extraños que salían del reproductor de Dvd, comenzó a
salir humo como si algo se quemara dentro, me levante apresuradamente para
desenchufar el cable de la corriente, al hacerlo me golpee con la mesa y la
bebida se derramo, solté un grito de dolor al golpearme el pie con la mesa, el
dolor era insoportable pero logre llegar al reproductor y solté rápidamente el
cable de la corriente, al hacerlo el reproductor soltó el Cd que tenia dentro,
estaba completamente quemado.
No sabía que había ocurrido pero el dolor en el pie no me
dejaba pensar demasiado, me dirigí a la cocina para coger hielo y ponerlo en
una bolsa para aplicármelo en el pie, al regresar al salón me senté en el sofá
nuevamente para ponerme el hielo en el pie, este se había inflamado muy
rápidamente, “no sé que mas me puede
pasar esta noche”, pensé mientras sujetaba el hielo sobre la zona golpeada.
Cuando el dolor había disminuido me acerque al reproductor y
saque el CD que estaba calcinado, al sacarlo vi que una parte estaba
extrañamente intacta, y había algo escrito en ella.: “Te dije que vinieras, ya
está comenzando todo, todavía tienes tiempo”.
Solté el CD que cayó sobre la alfombra húmeda por la bebida
derramada, esto no era normal, lo del ordenador podía tener una extraña
explicación, esto sí que no tenía ninguna.
Cogí el teléfono de casa para llamar a la policía, marque los
números y le di a la tecla de llamada, pero extrañamente no me daba tono, vi
que el cable del teléfono estaba desconectado, me levante para volver a
conectarlo a la toma y antes de hacerlo el teléfono sonó…. Era imposible, tenía
el cable en mi mano sin enchufar, como era aquello posible.
Cuando estaba a punto de coger el teléfono escuche unos
ruidos provenientes de la habitación.
Solté el cable del teléfono y me dirigí cojeando hacia la
habitación, cuando llegue al pasillo de la casa que tenia la luz apagada un escalofrió
recorrió mi cuerpo.
Al fondo se distinguía mi cuarto, tenía la puerta cerrada y
supuestamente la luz apagada, pero un resplandor se distinguía por la rendija
de la parte baja de la puerta.
Encendí el interruptor de la luz del pasillo y fui renqueante
casi sin poder apoyar el pie en suelo en dirección a la habitación.
Mi casa no es grande, y en aquella parte concretamente solo
se encontraba el baño a la derecha del pasillo, un cuarto de invitados a la
izquierda y mi habitación al fondo del pasillo.
Me dirigí hacia mi cuarto palpando las paredes aunque la luz
estuviera encendida, como temiendo caerme, cuando me encontraba enfrente de la
puerta de la habitación el corto pasillo me había parecido una travesía enorme
debido a los nervios y al dolor del pie.
Me quede delante de la puerta inmóvil, decidí arrimar la
oreja para intentar escuchar lo que sucedía al otro lado, y escuche como algo caía
al suelo y al de un segundo se hizo el silencio total.
Trague saliva, nunca tuve miedo de vivir solo, pero esta vez
la sensación era de pánico, puse mi mano en el pomo de la puerta y lo gire
lentamente…. Cuando llegue al tope empuje la puerta un poco para abrirla…. Y en
ese momento algo o alguien desde el otro lado empujo la puerta con fuerza
cerrándola y haciendo que cayera de culo al suelo, escuche una especie de
carcajadas de mujer que provenían de mi habitación.
Aquello sí que me supero, estaba en el suelo mirando a la
puerta y mis manos temblaban incontroladamente, un frio intenso se apodero de
mi cuerpo, no podía moverme ni dejar de mirar la puerta, temiendo que esa cosa
que estaba en el otro lado saliera….
Al de unos segundos que me parecieron horas logre
incorporarme, me olvide del dolor del pie y corrí en dirección a la salida, ¡no
pensaba quedarme ni un segundo más en casa!
Cuando llegue a la puerta que daba a la calle intente abrirla
pero estaba atascada, no podía girar la manilla para abrirla, ni podía
introducir la llave tampoco, estaba desesperado, golpee la puerta de la calle y
grite pidiendo ayuda, no sabía qué hacer, escuchaba unos ruidos provenientes
del pasillo, era como si arrastraran despacio algo que al golpear con el suelo
de madera hacia que esta crujiera de una forma grotesca.
Me acurruque asustado contra la puerta de la calle, parecía
un niño al que acababan de quitarle su juguete favorito, no podía dejar de
llorar y temblar, en ese momento escuche una voz proveniente de la cocina.
“Ven, todavía tienes tiempo, ¡Corre!”
En ese momento saltaron los plomos de la casa y me quede
completamente a oscuras, gracias a eso me fije que la ventana de la sala estaba
medio abierta, la luz proveniente de la calle se colaba por las rendijas de la
persiana.
Continuaba acurrucado contra la
puerta de salida, pero al escuchar esa voz fue como si me calmara un poco y me
atrajera hacia el lugar del que provenía.
Me levante sin separar mi espalda de la puerta, y me dirigí lentamente hacia la cocina tanteando con mis brazos por donde pasaba para no golpearme con nada, la puerta de la cocina está abierta, nada más entrar se cerró tras de mí con un tremendo portazo y la luz de la cocina se encendió.
Empecé a mirar a mi alrededor para ver donde estaba esa mujer que me había hablado antes, y que según suponía había cerrado la puerta, pero no vi nada ni a nadie, todo parecía normal.
Me quede mirando la puerta cerrada porque todavía escuchaba a alguien acercándose muy lentamente y arrastrando algo a su paso.
Intente sacar valor y cogí el cuchillo más grande que tenia y me coloque frente a la puerta esperando que ese extraño ser la abriera.
Estaba centrado mirando cualquier movimiento de la manilla de la puerta cuando note como unas manos me cogían del cuello y tiraban de mi hacia atrás, las manos estaban heladas, mire sobre mis hombros y vi unos dedos casi esqueléticos, intente soltarme y en uno de esos movimientos bruscos logre hacerlo, me gire y sin siquiera mirar lance una cuchillada que se perdió en el vacío o eso pensé….
Al abrir los ojos me quede paralizado del terror, ante mi estaba la mujer que cada noche me acompañan en mis sueños, con ese vestido blanco raido, y su pelo largo y gris tapándole el rostro, mi mano con el cuchillo atravesaba su cuerpo como si en realidad fuera una ilusión.
“Hiciste bien viniendo”. Al hablar es como si su voz procediera de todos sitios menos de donde se encontraba ella, se retiro el pelo y vi sus ojos, eran completamente negros sin ninguna mínima señal de vida, su rostro estaba demacrado casi en los huesos, tenía una sonrisa que se parecía mas a una mueca de dolor.
-¿Qué quieres de mi? –Logre decir a duras penas, mientras ella ponía sus manos en mi mejilla, un frio intenso se apodero de mí, helándome la sangre e impidiendo que pudiera moverme, en ese instante escuche el ruido de la manilla de la puerta que alguien estaba abriendo muy despacio.
“Estabas tardando José, ven conmigo y el final será rápido, quédate y descubre lo que es el dolor” –En ese momento se abrió la puerta y escuche un chillido que parecía más el de una bestia que el de una persona.
Me levante sin separar mi espalda de la puerta, y me dirigí lentamente hacia la cocina tanteando con mis brazos por donde pasaba para no golpearme con nada, la puerta de la cocina está abierta, nada más entrar se cerró tras de mí con un tremendo portazo y la luz de la cocina se encendió.
Empecé a mirar a mi alrededor para ver donde estaba esa mujer que me había hablado antes, y que según suponía había cerrado la puerta, pero no vi nada ni a nadie, todo parecía normal.
Me quede mirando la puerta cerrada porque todavía escuchaba a alguien acercándose muy lentamente y arrastrando algo a su paso.
Intente sacar valor y cogí el cuchillo más grande que tenia y me coloque frente a la puerta esperando que ese extraño ser la abriera.
Estaba centrado mirando cualquier movimiento de la manilla de la puerta cuando note como unas manos me cogían del cuello y tiraban de mi hacia atrás, las manos estaban heladas, mire sobre mis hombros y vi unos dedos casi esqueléticos, intente soltarme y en uno de esos movimientos bruscos logre hacerlo, me gire y sin siquiera mirar lance una cuchillada que se perdió en el vacío o eso pensé….
Al abrir los ojos me quede paralizado del terror, ante mi estaba la mujer que cada noche me acompañan en mis sueños, con ese vestido blanco raido, y su pelo largo y gris tapándole el rostro, mi mano con el cuchillo atravesaba su cuerpo como si en realidad fuera una ilusión.
“Hiciste bien viniendo”. Al hablar es como si su voz procediera de todos sitios menos de donde se encontraba ella, se retiro el pelo y vi sus ojos, eran completamente negros sin ninguna mínima señal de vida, su rostro estaba demacrado casi en los huesos, tenía una sonrisa que se parecía mas a una mueca de dolor.
-¿Qué quieres de mi? –Logre decir a duras penas, mientras ella ponía sus manos en mi mejilla, un frio intenso se apodero de mí, helándome la sangre e impidiendo que pudiera moverme, en ese instante escuche el ruido de la manilla de la puerta que alguien estaba abriendo muy despacio.
“Estabas tardando José, ven conmigo y el final será rápido, quédate y descubre lo que es el dolor” –En ese momento se abrió la puerta y escuche un chillido que parecía más el de una bestia que el de una persona.
No podía moverme, mi cuerpo no me respondía,
como si alguien me lo hubiera arrebatado y ya no me perteneciera, intente
hablar pero tampoco articulaba palabra alguna, solo producía gruñidos.
“¡No me iré contigo!” “¡Seas quien
seas no iré a tu lado!” Es lo que pensaba pero no lograba convertir en palabras,
pero la fantasmal mujer que me sujetaba pareció leerme el pensamiento, quito
sus frías manos de mi rostro y en ese momento volví a escuchar un chillido más
cercano y más fuerte que el anterior y note como la vieja miraba a algo o
alguien detrás de mí, me volvió a mirar y me pareció por un instante ver que de
sus negros ojos comenzaban a brotar lo que me parecieron lagrimas, pero de un
color más negro incluso que el de sus inexpresivos ojos y desapareció, como si
se hubiera esfumado.
En ese momento volví a sentir el
control de mi cuerpo, note como ese intenso frio desaparecía, me temblaban las
piernas de tal forma que me costaba mantenerme de pie, en ese instante note
como detrás mío cogían mi camiseta y tiraban de ella hacia abajo como queriendo
llamar mi atención, sabía que algo había detrás de mí, pero no quería girarme,
quería pensar que si no miraba lo que estaba detrás desaparecería.
Pero no fue así, volví a notar como
tiraban de mi camiseta con más intensidad que antes, decidí girarme… solté un
grito ahogado, cuando vi lo que tenia ante mi hizo que incluso la sangre que
recorría mis venas pareciera que se paraba de golpe.
Una niña o al menos es lo que
aparentaba estaba ante mí, mirándome, con una tímida sonrisa dibujada en su
deformado rostro, su cara estaba llena de arañazos, los ojos los tenia
inyectados en sangre, estaba vestida con un camisón blanco, sus descalzos pies
estaban empapados en lo que parecía sangre, en una de sus manos sostenía una
muñeca, o al menos lo que quedaba de ella, y lo que llevan en la otra mano….
Ahora comprendía de donde provenía
ese sonido similar a como si arrastraran alguna cosa por el suelo. No daba
crédito a lo que vi, no podía creérmelo incluso después de lo vivido esa noche,
cerré los ojos un par de segundo deseando que al abrirlos no fuera cierto lo
que veía, pero me confundí... La extraña niña arrastraba del pelo el cadáver de
una mujer, una mujer que me pareció joven, estaba vestida con un traje hermoso
de época, su tez era blanca, el color de su pelo era rubio, parecían por el
color hebras de oro.
“¿Has visto a mi madre?” Su voz era
dulce, yo era incapaz de contestar.
“La vi aquí contigo” Intente dar unos
pasos hacia atrás para alejarme.
En ese instante la niña dio un chillo
de tal forma que pensé que me reventaría los tímpanos, me intente tapar las
orejas para mitigar el sonido, pero se clavaba en mi mente de tal forma que no
serbia de nada, “¡DIME! ¿DONDE ESTA MI MADRE?”
Cuando ceso el ensordecedor ruido mi
cuerpo se encontraba debilitado, pero no pensaba quedarme quieto, en un rápido
movimiento empuje a la extraña niña que tenia ante mí, casi no logre moverla,
pero si lo suficiente para logras esquivarla y salir de la cocina, me dirigí
hacia el pasillo para encerrarme en mi cuarto.
El suelo estaba extrañamente
resbaladizo, mire al suelo y comprobé que había un reguero de sangre, seria por
donde había pasado la niña pensé…
No sé ni cómo ni cuándo decidí ir a
mi habitación, tampoco tenía tiempo de pararme a pensar, simplemente dejaba
llevarme por mis impulsos, cuando abrí la puerta de la habitación caí al suelo
de bruces.
Justo al abrirla apareció ante mí la
extraña niña, tropecé con ella con tal fuerza que hizo que mi cabeza golpeara
el suelo, ella casi ni se inmuto.
-Eres malo, no quieres decirme donde
esta mi madre. –Me dijo mientras soltaba una carcajada.
Recordé que en el cajón de la mesa
del ordenador, tenía una navaja que me regalaron hace tiempo, así que intente
arrastrarme hasta llegar al cajón.
La niña me observaba, tenía una mueca
en su rostro de curiosidad y diversión, cosa que yo no estaba haciendo, no me
divertía aquella situación, logre llegar hasta el cajón y lo abrí, introduje mi
mano y palpe el interior, continuaba tirado en el suelo, de espaldas sin dejar
de mirar a la niña, note como se rasgaba la piel de uno de mis dedos, estaba
claro que acababa de encontrar la navaja.
El filo estaba muy afilado, pero no pensé
en nada y lo cogí fuertemente para sacarlo, mi mano recibió cortes al agarrarlo
y estaba sangrando, pero no sentía dolor, solo miedo.
La niña se acerco lentamente hacia mí
con la muñeca en sus abrazos agarrándola con ambas manos.
En cuanto la tuve a la distancia
adecuada, solté una puñalada que se hundió en su pecho, la niña soltó la muñeca
que cayó al suelo y se llevo las manos a su pecho, me fije en sus ojos, estaban
comenzando a brotar lágrimas de ellos, me miro…
-¡Eres muy malo, ya no quiero jugar
contigo!
Se abalanzo sobre mí, tenía mi navaja
clavada en su pecho, sus manos se aferraron a mi cuello, la fuerza que tenia
era impresionante, sujete sus brazos intentando zafarme, pero era imposible.
-¡No, no, no! ¡Por favor! –Mi suplica
casi fue inaudible debido a mi incapacidad de hablar con sus manos ahogándome,
ella no dejaba de mirarme y de llorar mientras apretaba mas y mas….
Empecé a notar como mi vista se
nublaba, mis músculos comenzaron a relajarme, dicen que cuando estas a punto de
morir tu vida te pasa en un solo instante, yo no podía asegurarlo, solo veía a la
niña con su deformado rostro llorando mientras apretaba, en ese momento escuche
un ruido seco como si hubieran roto una rama y ante mi solo había ahora
oscuridad y paz…
El silencio se hizo a mi alrededor, no notaba dolor ni pena,
solo calma y tranquilidad, esperaba que una luz apareciera por algún lugar y me
dirigiera a ello, al menos es lo que dicen que ocurre, pero yo no vi ninguna
luz.
-José, José. –Era la voz de una mujer. –Levántate y abre los
ojos.
Esa cálida voz, hice caso y intente abrir los ojos, al
abrirlos me fije que ante mi había una hermosa mujer, me tendió la mano para
ayudarme a levantarme y yo acepte, al notar su cálido tacto recupere las
fuerzas y logre incorporarme casi sin esfuerzo.
-Estas a salvo, no te preocupes. –La hermosa mujer de
cabellos rubios se dirigió hacia una de las paredes de la habitación donde nos encontrábamos
y encendió una especie de candil, al iluminarse tímidamente la habitación vi
que estaba en lo que parecía ser una casa victoriana, me fije mejor en la
mujer, me sorprendí al ver que era la mujer que la niña arrastraba del cabello.
Ella me dedico una hermosa sonrisa, -imagino que estarás algo
confuso, acompáñame.
Cogió el candil que colgaba en la pared y se dirijo
lentamente a la puerta, llegamos a un enorme pasillo, lleno de puertas,
entramos en la primera y vi a una niña durmiendo plácidamente sujetando una
muñeca entre sus brazos, era una autentica princesita.
-Es mi hija, creo que la conociste antes, -su tono cambio a melancólico
-ella no quería hacerte daño, simplemente me andaba buscando.
Salió de la habitación y la seguí, cerró la puerta con
dulzura para no despertar a su hija, se dirigió a la siguiente puerta y la abrió,
lo que vi me dejo paralizado.
Estaba la niña tumbada junto a su madre, había un abrecartas
encima de la mesilla, la niña lo cojeo para jugar y se puso a enredar con él, tropezó
con la cama y cayó encima de su madre con tan mala suerte de que el abrecartas
se clavo en el corazón de su madre, la niña al ver como manaba sangre de la
herida se puso a llorar desconsoladamente, gritando.
-La pobre nunca pudo saber que yo la perdonaba, si hubieras
venido conmigo cuando te lo pedí, ella
podría haberlo sabido, ahora, ya es
tarde.
Se notaba el dolor que sentía la mujer, al marcharnos se
llevo la mano al pecho, y lanzo un beso en dirección a su hija que lloraba
frente a su cadáver, cerró la puerta y se dirigió hacia la siguiente habitación.
Al abrirla vi a la niña como de la desesperación y el dolor había
intentado herirse así misma golpeándose el rostro, en uno de esos fatídicos golpes
la niña cayó muerta al suelo. La mujer ahora no podía controlar las lágrimas al
ver a su hija muerta.
-La pobrecilla se sentía tan culpable, la locura la invadió,
no pudo vivir con ese pesar en su corazón, todavía intento decirla que no tema.
Cerramos la puerta y nos dirigimos a la penúltima, al abrirla
vi a la niña con la cara deformada que minutos antes me había atacado, estaba
sentada en una silla junto a la extraña mujer de cabellos grises y ropajes roídos.
-Esa soy yo junto a mi niña, pero no podemos comunicarnos
entre nosotras, por eso te buscaba, por eso te perseguía todas las noches, quería
tu ayuda para comunicarte con mi pequeña y decirla que la perdono, que se quede
a mi lado, que todo está bien.
Cerró la puerta y me miro fijamente, -todavía puedes
ayudarnos, todavía tienes una oportunidad.
Entramos a la ultima puerta, me asome y no vi nada solo
oscuridad absoluta, la mujer había dejado de llorar me miro fijamente, -ayúdanos,
no te olvides de nosotras.
Me empujo dentro de la habitación, y entonces apareció… esa
extraña mujer apareciendo ante mí, con sus roídos ropajes, su pelo largo y gris
tapando su rostro….
Me desperté sudoroso y presa del pánico, siempre la misma
pesadilla y siempre me levantaba a la misma hora, mañana no pienso dormir,
ojala termine con esta pesadilla…

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