martes, 28 de agosto de 2012

Historia de Isaac Parte3


XVI
-Entonces dice que no conocía al señor Brahim más que de ese día, ¿es correcto? –el agente tenía un tono de voz cordial.
-Cierto, le conocí en la cafetería ese día, acababa de llegar de viaje de placer y conversarnos un rato, luego él se marcho y sucedió lo que le dije. –Isaac no quería contar lo de las fotos ni la verdad sobre su visita a Rabat, y esperaba que no hubieran hablado con el recepcionista, estaba algo inquieto pero siempre se le dio bien tratar con las autoridades de los países extranjeros, esbozo una sonrisa mientras tomaba un trago del café que le habían traído.
-Y que puede decirme del asaltante, ¿tampoco lo conocía de nada? –El agente tenía un rostro avinagrado que hacia entrever el mal carácter que poseía aunque intentara disimularlo con una sonrisa falsa.
-Ya le conté lo que sé, no le conocía de nada, vi como se acercó hacia el lugar donde estaba el fallecido, saco un arma y le disparo… -Volvió a contar la historia por enésima vez, se estaba ya cansando de tanta explicación, tenía ganas de salir de la comisaria para llamar a su mujer y volver a casa, tenía pensado entregar las fotos al inspector García, el sabría qué hacer con ellas.
Cuando terminó de contar la historia nuevamente se fijo en la puerta, vio por el cristal a un hombre que lo observaba fijamente, se dio cuenta que estaba analizándolo detenidamente y eso le puso nervioso, los oscuros ojos de ese inquietante hombre no le daban mucha confianza, cuando volvió a mirar al policía que le tomaba declaración la puerta se abrió.
-Buenos días agente, ya me encargo yo. –Darid hizo un gesto con la cabeza para que se marchara, el policía conocía bien el carácter de Darid así que no protesto, recogió los papeles que tenia encima de la mesa y salió sin mirar atrás cerrando la puerta tras él.
-Soy el inspector de homicidas Darid Assem, por favor sígame, vayamos a un sitio más cómodo. -Abrió la puerta y amablemente la sostuvo hasta que Isaac abandonó la habitación, se dirigieron hacia su despacho.
-Siéntese señor Isaac, tengo entendido que no conocía al fallecido Brahim de nada según leo en su declaración, -Darid le miraba fijamente.
-Exactamente, no lo conocía de nada, -dijo Isaac.
-Permita que le diga que yo sé que no es cierto. –Hizo una pausa mientras sacaba un paquete de tabaco de su mesa y ofrecía un cigarro a Isaac.
-Ahora no me apetece muchas gracias, y como le dije al otro agente acababa de conocerlo…
-Palabras y mas palabras, -Darid le interrumpió, -se que habíais quedado y te entrego algo que a mí me interesa conseguir.
-No sé a qué se refiere, y hasta donde yo sé no estoy acusado de nada, ni tenéis motivos para retenerme, conozco mis derechos, y quiero llamar ahora mismo a la embajada.
-¿Quién dijo que esto tiene algo que ver con la investigación? –Dio una calada al cigarro, -esto va mas allá de lo que puedas comprender, y no vas a llamar a ninguna embajada, quiero esas fotos y las voy a tener, se que las tienes encima, así que hagamos esto fácil. –Darid lo miro inquisitivamente mientras expulsaba de su interior el humo del cigarro.
Isaac estaba nervioso, que el inspector supiera de la existencia de las fotos y la amenaza que acababa de hacerle le habían dejado sin palabras.
-Conoce al señor James, ¿cierto? –cuando terminó la pregunta saco un expediente del cajón que depositó sobre la mesa, -fue asesinado en el desierto y creo que está aquí por ese motivo, no quiero hacerle daño al contrario, pero esto es algo más que un simple crimen, su amigo James no fue más que una lamentable aunque necesaria víctima.
Isaac miro las fotos del cadáver de su amigo, tumbado en la arena cubierto de sangre, miro a Darid e intento levantarse para golpearle, estaba furioso y fuera de control.
-Yo que usted no lo haría. –Darid lo apuntaba con su arma, -solo deme las fotos y saldrá de aquí sin un rasguño y podrá volver a su casa y olvidar todo lo ocurrido.
-¡Maldito hijo de perra! –se intento calmar y volvió a sentarse, sacó el sobre con las fotos y justo cuando estaba a punto de dárselas alguien entro al despacho.
-Te llama el capitán, dice que vayas inmediatamente.
 -¿No sabes llamar a la maldita puerta? -Darid protesto ante aquella interrupción mientras escondía la pistola, el otro hombre no le respondió simplemente se quedó mirándolo.
-Ahora mismo estoy ocupado con un testigo, dile al capitán que iré mas tarde.
-Yo no soy tu maldito recadero, así que si quieres decirle algo al capitán ve tu mismo. –El hombre continuaba en la puerta cruzado de brazos mirando burlonamente al encolerizado Darid.
-Perdone agente, ¿puede indicarme donde está el baño? –Isaac vio una pequeña oportunidad de escapar y no dudó en aprovecharla.
El policía de la puerta le indicó el camino e Isaac se levantó apresuradamente.
-Inspector Darid con su permiso, vuelvo enseguida -le dijo con sorna mientras sentía como la mirada del desconcertado Darid se le clavaba como un puñal.
Se dirigió a la salida del despacho y cuando se encontraba en el pasillo respiro tranquilo mientras caminaba hacia el ascensor sin mirar atrás.
Darid cuando vio como Isaac entraba en el ascensor y se encontró por fin a solas en su despacho, telefoneó al policía que se encontraba en el mostrador de información de la entrada de la comisaria, -Agente, si ves al occidental que trajeron para interrogarle que no salga del edificio.
-Señor inspector lo lamento, acaba de salir ahora mismo, ¿quiere que lo detenga?
-No, no hace falta, yo me encargare de él. –Colgó el teléfono enfadado y se dirigió a regañadientes al despacho del capitán.
XVII
Isaac estaba asustado, ahora tenía claro que lo de James no fue un simple asesinato, y que la policía estaba involucrada, no sabía dónde dirigirse solo quería alejarse de la comisaria y poner la máxima distancia posible entre Darid y él. Se acordó de Marta y que no había podido llamarla desde que llego a Marruecos, seguramente estaría preocupada, se le pasó por la cabeza dirigirse a la embajada española pero desecho la idea, imaginaba que Darid habría mandado vigilarla, así que decidió ir donde su amigo Javi que vivía en Rabat desde hace doce años y en muchas expediciones le había acompañado a él y a James, no sabía en quien más podía confiar en esos momentos.
La casa de Javi se encontraba en la calle Souika, era una calle llena de vida, despertaba los sentidos sobre todo por sus olores exóticos procedentes de los puestos de comida que en otras circunstancias habrían logrado que se detuviera a probar esos manjares, pero en ese momento no podía pensar en comer.
 Llegó a casa de su amigo y tocó el timbre de la puerta. Hacía dos años que no se veían pero nunca perdieron el contacto, hablaban a menudo por teléfono e internet.
-¡Isaac, que alegría! –Javi le saludó efusivamente, -¿Qué te trae por Rabat Isaac?, pero pasa no te quedes en la puerta.
-Muchas gracias Javi, estoy metido en un lio. –Isaac paso a la vivienda, el interior era austero, como siempre fue su amigo, no tenía grandes lujos.
-Siéntate mientras preparo un café, y cuéntame que te ocurre. –Javi se dirigió a la cocina, sabía que algo le pasaba a su amigo, la cara de preocupación de Isaac así lo indicaba.
Cuando Javi apareció con el café Isaac le contó toda la historia, la muerte de James, el encuentro en el hotel con el pobre Brahim, lo ocurrido en la comisaria con Darid y las fotografías.
-Enséñame esas fotos Isaac. –Javi era un experto en arqueología, llevaba años investigando las ruinas antiguas de Marruecos, fue muy conocido internacionalmente cuando descubrió un pequeño asentamiento Fenicio dedicado al comercio de sal en la costa de Marruecos.
Isaac sacó las fotos y las dejó encima de la mesa, la primera que vio Javi fue la de una construcción antigua que se encontraba en ruinas y tenía unos símbolos extraños grabados en la piedra de lo que se suponía que era la entrada.
-Sin duda se trata de simbología Fenicia, -los ojos de Javi brillaban al mirar la foto, -es fascinante, no me suena de nada este edificio, ¿Sabes donde las hizo?
-No lo sé Javi, Brahim no llegó a decírmelo, lo mataron antes de poder hablar de las fotos.
 Javi miro la segunda foto y entonces enmudeció, en la foto se veía sobre un pedestal una reliquia de forma piramidal, era dorada y tenía unos símbolos grabados, -esto no es posible, pensé que era una leyenda, -dijo mientras jugueteaba con los rizos de su negro cabello.
-¿Entonces sabes qué es? –preguntó Isaac con evidente curiosidad.
-Creo que sí, tengo que confirmarlo. –Javi miró la tercera foto, en ella aparecía James con la reliquia en sus manos, posando sonriente junto a otro hombre de rasgos occidentales.
-Isaac espérame unos minutos, tengo que hacer una llamada.
Javi se dirigió al teléfono que tenía en la entrada de casa, al cabo de unos minutos regreso.
-Nos vamos a la biblioteca Bab Chellah, su director es amigo mío, encontraremos la información que buscamos en ella.
-Permíteme hacer una llamada antes, tengo que hablar con Marta.
-Claro que si Isaac, el teléfono está en la entrada, -Javi recogió las fotos de la mesa y le acompañó al teléfono.
XVIII
Marta llevaba todo el día alterada, no tenía noticias de Isaac y se estaba empezando a desesperar, ya había limpiado la casa a fondo, no le quedaba ningún rincón por dejar reluciente, así que ya no sabía cómo aplacar los nervios, decidió salir a hacer la segunda cosa que más la tranquilizaba, ir de compras.
Después de recorrer varias tiendas y comprarse un vestido nuevo y un par de zapatos volvió a casa, vio que el contestador del teléfono parpadeaba indicándola que tenía un mensaje nuevo.
-Marta cariño, lamento no haberte podido llamar antes, estoy en casa de Javi Matas, estoy bien pero algo grave está sucediendo, asesinaron a Brahim no tengo mucho tiempo, salgo con Javi ahora, cariño no te preocupes pronto volveré a casa.
Marta dejo caer las bolsas al suelo, -¿¡Que no me preocupe, como que no me preocupe, han matado a una persona y dices que no me preocupe!? –Marta estaba fuera de sí, cogió el teléfono y llamo a casa de Javi, no contestó nadie, cuando saltó el contestador solo dejo un pequeño mensaje, -¡Joder Isaac, vuelve a casa ya!
No sabía cómo actuar así que solo se le ocurrió llamar a la comisaria, después de esperar que localizaran al inspector García le contó lo de la cita con Brahim, y el mensaje del contestador.
-Tranquilícese, llamare al inspector encargado del caso en Marruecos y me encargare de que lo localicen y lo lleven a la embajada.
-Muchas gracias inspector, se lo agradezco. –Marta colgó el teléfono y fue a prepararse una tila.
Al cabo de una hora recibió la llamada de García. -Señorita, logre hablar con el inspector Darid Assem, es el encargado de llevar el caso de la muerte de James, dice que él se encargara de todo que no nos preocupemos.
Marta se despidió nuevamente del policía, estaba preocupada por Isaac, pero logró tranquilizarse un poco gracias a la llamada de García y a la tila que se tomó antes, la policía de Marruecos le encontraría y le pondría en lugar seguro.
XIX
Javi no tenía coche, así que recorrieron las calles de Rabat hasta llegar a la biblioteca, no se encontraba muy lejos pero Isaac no dejaba de mirar a cada lado por si lo seguían y cuando veía un coche de la policía intentaba pasar desapercibido.
-No te preocupes, no falta mucho, -dijo Javi intentando calmarlo, -cuando hablemos con Abdelrani y sepamos mas de ese misterioso objeto nos dirigiremos a la embajada.
Procuraron evitar las calles principales de camino a la biblioteca, recorrieron callejones angostos donde podían perderse fácilmente entre la gente, después de unos veinte minutos de caminata por aquellas calles estrechas y abarrotadas de gente vislumbraron el edificio de la biblioteca.
Javi hablaba perfectamente el árabe y se dirigió hacia el funcionario que se encontraba en la ventanilla de información de la entrada, conversó con él durante unos minutos y regresó junto a Isaac.
-Mi amigo Abdelrani nos recibirá, dice que nos dirijamos al sótano, ahí es donde tiene su despacho.
-Perfecto, no me apetece quedarme aquí mucho tiempo, gracias Javi, -dijo Isaac mientras palpaba nervioso el bolsillo donde tenía guardadas las fotos.
-James era también mi amigo, sea lo que sea lo que le ocurrió, se lo debemos, -Javi dio una palmada en la espalda de Isaac para calmarlo y se dirigieron hacia el ascensor.
Las paredes del sótano estaban forradas de estanterías con libros antiguos, unos cuantos funcionarios se encontraban sentados en unas mesas metálicas en las que trabajaban cuidadosamente catalogando y revisando todo tipo de escritos y manuscritos, el despacho de Abdelrani se encontraba al fondo de aquel inmenso recinto, Javi entró al despacho sin llamar a la puerta, le siguió Isaac.
-Abdelrani viejo amigo, cuánto tiempo sin verte, -dijo Javi efusivamente mientras le daba un abrazo, -me alegra ver que te encuentras tan bien.
-Sabes que me gusta cuidarme, -Abdelrani tenía un evidente sobrepeso, y un pelo y una barba bien cuidada de color negro con algunas canas que comenzaban a asomar, -¿Qué te trae por aquí viejo amigo?
-Ante todo te presento a Isaac, es un buen amigo y compañero de aventuras.
Abdelrani se acercó a Isaac y le dio un abrazo.
-Encantado, los amigos de Javi son mis amigos, -dijo efusivamente.
-Tenemos una cosa que enseñarte Abdelrani, -Javi hizo un gesto a Isaac para que le mostrara las fotos.
Isaac sacó las fotos de su bolsillo y se las entregó, Abdelrani las miró detenidamente, se le veía interesado y emocionado al igual que le pasó a Javi cuando las vio por primera vez.
-¿De dónde las sacasteis? –dijo Abdelrani sin dejar de mirarlas.
-Son las fotos que hizo James, fue asesinado en el desierto, me las dio el guía que le acompañaba que también fue asesinado hoy delante de mí, y luego en la comisaria un inspector de policía quiso robármelas… -dijo Isaac.
-¿Robarte la policía? –le interrumpió Abdelrani mientras miraba con evidentes signos de sorpresa a Isaac.
-Nadie más que yo y el desdichado Brahim conocían la existencia de estas fotos o eso pensaba, ese inspector un tal Darid parece ser que también conocía de su existencia, y me apuntó con su pistola para que se las diera, -al pronunciar el nombre de Darid cerró fuertemente los puños.
-Interesante… seguidme, se donde podemos mirar para estar seguros de lo que es este extraño objeto, llamare al archivo para que nos traigan el manuscrito.
Después de colgar el teléfono Abdelrani salió del despacho seguido por Javi e Isaac y se dirigieron a una de las mesas que se encontraban en el complejo, al de unos minutos un funcionario apareció con unos manuscritos que parecían muy antiguos, no estaban encuadernados, tenían una especie de costura que unía las distintas hojas unas con otras.
Abdelrani lo depositó cuidadosamente sobre la mesa, se colocó unos guantes de tela de un color blanco impoluto y fue pasando las páginas cuidadosamente ayudado de una especie de pinzas hasta que por fin encontró la información que buscaba.
-Esto es increíble… -Abdelrani mostro la pagina a Javi que al mirarla detenidamente se quedo boquiabierto sin decir palabra, Isaac no entendía nada, estaba nervioso y miraba a ambos personajes ostensiblemente inquietó.
-¿Qué pasa, que habéis encontrado? –Levantó un poco el tono de voz, -¡Javi dime que es lo que ocurre!

No hay comentarios:

Publicar un comentario