XVI
-Entonces dice que no
conocía al señor Brahim más que de ese día, ¿es correcto? –el agente tenía un
tono de voz cordial.
-Cierto, le conocí en
la cafetería ese día, acababa de llegar de viaje de placer y conversarnos un
rato, luego él se marcho y sucedió lo que le dije. –Isaac no quería contar lo
de las fotos ni la verdad sobre su visita a Rabat, y esperaba que no hubieran
hablado con el recepcionista, estaba algo inquieto pero siempre se le dio bien
tratar con las autoridades de los países extranjeros, esbozo una sonrisa
mientras tomaba un trago del café que le habían traído.
-Y que puede decirme
del asaltante, ¿tampoco lo conocía de nada? –El agente tenía un rostro
avinagrado que hacia entrever el mal carácter que poseía aunque intentara
disimularlo con una sonrisa falsa.
-Ya le conté lo que sé,
no le conocía de nada, vi como se acercó hacia el lugar donde estaba el
fallecido, saco un arma y le disparo… -Volvió a contar la historia por enésima
vez, se estaba ya cansando de tanta explicación, tenía ganas de salir de la
comisaria para llamar a su mujer y volver a casa, tenía pensado entregar las
fotos al inspector García, el sabría qué hacer con ellas.
Cuando terminó de
contar la historia nuevamente se fijo en la puerta, vio por el cristal a un
hombre que lo observaba fijamente, se dio cuenta que estaba analizándolo
detenidamente y eso le puso nervioso, los oscuros ojos de ese inquietante hombre
no le daban mucha confianza, cuando volvió a mirar al policía que le tomaba
declaración la puerta se abrió.
-Buenos días agente, ya
me encargo yo. –Darid hizo un gesto con la cabeza para que se marchara, el
policía conocía bien el carácter de Darid así que no protesto, recogió los
papeles que tenia encima de la mesa y salió sin mirar atrás cerrando la puerta
tras él.
-Soy el inspector de homicidas
Darid Assem, por favor sígame, vayamos a un sitio más cómodo. -Abrió la puerta
y amablemente la sostuvo hasta que Isaac abandonó la habitación, se dirigieron
hacia su despacho.
-Siéntese señor Isaac,
tengo entendido que no conocía al fallecido Brahim de nada según leo en su
declaración, -Darid le miraba fijamente.
-Exactamente, no lo
conocía de nada, -dijo Isaac.
-Permita que le diga
que yo sé que no es cierto. –Hizo una pausa mientras sacaba un paquete de
tabaco de su mesa y ofrecía un cigarro a Isaac.
-Ahora no me apetece
muchas gracias, y como le dije al otro agente acababa de conocerlo…
-Palabras y mas
palabras, -Darid le interrumpió, -se que habíais quedado y te entrego algo que
a mí me interesa conseguir.
-No sé a qué se refiere,
y hasta donde yo sé no estoy acusado de nada, ni tenéis motivos para retenerme,
conozco mis derechos, y quiero llamar ahora mismo a la embajada.
-¿Quién dijo que esto
tiene algo que ver con la investigación? –Dio una calada al cigarro, -esto va
mas allá de lo que puedas comprender, y no vas a llamar a ninguna embajada,
quiero esas fotos y las voy a tener, se que las tienes encima, así que hagamos
esto fácil. –Darid lo miro inquisitivamente mientras expulsaba de su interior
el humo del cigarro.
Isaac estaba nervioso,
que el inspector supiera de la existencia de las fotos y la amenaza que acababa
de hacerle le habían dejado sin palabras.
-Conoce al señor James,
¿cierto? –cuando terminó la pregunta saco un expediente del cajón que depositó
sobre la mesa, -fue asesinado en el desierto y creo que está aquí por ese
motivo, no quiero hacerle daño al contrario, pero esto es algo más que un
simple crimen, su amigo James no fue más que una lamentable aunque necesaria víctima.
Isaac miro las fotos
del cadáver de su amigo, tumbado en la arena cubierto de sangre, miro a Darid e
intento levantarse para golpearle, estaba furioso y fuera de control.
-Yo que usted no lo
haría. –Darid lo apuntaba con su arma, -solo deme las fotos y saldrá de aquí
sin un rasguño y podrá volver a su casa y olvidar todo lo ocurrido.
-¡Maldito hijo de
perra! –se intento calmar y volvió a sentarse, sacó el sobre con las fotos y justo
cuando estaba a punto de dárselas alguien entro al despacho.
-Te llama el capitán,
dice que vayas inmediatamente.
-¿No sabes llamar a la maldita puerta? -Darid
protesto ante aquella interrupción mientras escondía la pistola, el otro hombre
no le respondió simplemente se quedó mirándolo.
-Ahora mismo estoy
ocupado con un testigo, dile al capitán que iré mas tarde.
-Yo no soy tu maldito recadero,
así que si quieres decirle algo al capitán ve tu mismo. –El hombre continuaba
en la puerta cruzado de brazos mirando burlonamente al encolerizado Darid.
-Perdone agente, ¿puede
indicarme donde está el baño? –Isaac vio una pequeña oportunidad de escapar y
no dudó en aprovecharla.
El policía de la puerta
le indicó el camino e Isaac se levantó apresuradamente.
-Inspector Darid con su
permiso, vuelvo enseguida -le dijo con sorna mientras sentía como la mirada del
desconcertado Darid se le clavaba como un puñal.
Se dirigió a la salida
del despacho y cuando se encontraba en el pasillo respiro tranquilo mientras caminaba
hacia el ascensor sin mirar atrás.
Darid cuando vio como
Isaac entraba en el ascensor y se encontró por fin a solas en su despacho, telefoneó
al policía que se encontraba en el mostrador de información de la entrada de la
comisaria, -Agente, si ves al occidental que trajeron para interrogarle que no
salga del edificio.
-Señor inspector lo
lamento, acaba de salir ahora mismo, ¿quiere que lo detenga?
-No, no hace falta, yo
me encargare de él. –Colgó el teléfono enfadado y se dirigió a regañadientes al
despacho del capitán.
XVII
Isaac estaba asustado,
ahora tenía claro que lo de James no fue un simple asesinato, y que la policía
estaba involucrada, no sabía dónde dirigirse solo quería alejarse de la
comisaria y poner la máxima distancia posible entre Darid y él. Se acordó de
Marta y que no había podido llamarla desde que llego a Marruecos, seguramente
estaría preocupada, se le pasó por la cabeza dirigirse a la embajada española
pero desecho la idea, imaginaba que Darid habría mandado vigilarla, así que
decidió ir donde su amigo Javi que vivía en Rabat desde hace doce años y en
muchas expediciones le había acompañado a él y a James, no sabía en quien más
podía confiar en esos momentos.
La casa de Javi se
encontraba en la calle Souika, era una calle llena de vida, despertaba los
sentidos sobre todo por sus olores exóticos procedentes de los puestos de
comida que en otras circunstancias habrían logrado que se detuviera a probar
esos manjares, pero en ese momento no podía pensar en comer.
Llegó a casa de su amigo y tocó el timbre de
la puerta. Hacía dos años que no se veían pero nunca perdieron el contacto,
hablaban a menudo por teléfono e internet.
-¡Isaac, que alegría! –Javi
le saludó efusivamente, -¿Qué te trae por Rabat Isaac?, pero pasa no te quedes
en la puerta.
-Muchas gracias Javi,
estoy metido en un lio. –Isaac paso a la vivienda, el interior era austero,
como siempre fue su amigo, no tenía grandes lujos.
-Siéntate mientras
preparo un café, y cuéntame que te ocurre. –Javi se dirigió a la cocina, sabía
que algo le pasaba a su amigo, la cara de preocupación de Isaac así lo
indicaba.
Cuando Javi apareció con
el café Isaac le contó toda la historia, la muerte de James, el encuentro en el
hotel con el pobre Brahim, lo ocurrido en la comisaria con Darid y las
fotografías.
-Enséñame esas fotos
Isaac. –Javi era un experto en arqueología, llevaba años investigando las
ruinas antiguas de Marruecos, fue muy conocido internacionalmente cuando
descubrió un pequeño asentamiento Fenicio dedicado al comercio de sal en la
costa de Marruecos.
Isaac sacó las fotos y
las dejó encima de la mesa, la primera que vio Javi fue la de una construcción
antigua que se encontraba en ruinas y tenía unos símbolos extraños grabados en
la piedra de lo que se suponía que era la entrada.
-Sin duda se trata de
simbología Fenicia, -los ojos de Javi brillaban al mirar la foto, -es
fascinante, no me suena de nada este edificio, ¿Sabes donde las hizo?
-No lo sé Javi, Brahim
no llegó a decírmelo, lo mataron antes de poder hablar de las fotos.
Javi miro la segunda foto y entonces
enmudeció, en la foto se veía sobre un pedestal una reliquia de forma
piramidal, era dorada y tenía unos símbolos grabados, -esto no es posible, pensé
que era una leyenda, -dijo mientras jugueteaba con los rizos de su negro
cabello.
-¿Entonces sabes qué
es? –preguntó Isaac con evidente curiosidad.
-Creo que sí, tengo que
confirmarlo. –Javi miró la tercera foto, en ella aparecía James con la reliquia
en sus manos, posando sonriente junto a otro hombre de rasgos occidentales.
-Isaac espérame unos
minutos, tengo que hacer una llamada.
Javi se dirigió al
teléfono que tenía en la entrada de casa, al cabo de unos minutos regreso.
-Nos vamos a la
biblioteca Bab Chellah, su director es amigo mío, encontraremos la información
que buscamos en ella.
-Permíteme hacer una
llamada antes, tengo que hablar con Marta.
-Claro que si Isaac, el
teléfono está en la entrada, -Javi recogió las fotos de la mesa y le acompañó
al teléfono.
XVIII
Marta llevaba todo el
día alterada, no tenía noticias de Isaac y se estaba empezando a desesperar, ya
había limpiado la casa a fondo, no le quedaba ningún rincón por dejar reluciente,
así que ya no sabía cómo aplacar los nervios, decidió salir a hacer la segunda
cosa que más la tranquilizaba, ir de compras.
Después de recorrer
varias tiendas y comprarse un vestido nuevo y un par de zapatos volvió a casa,
vio que el contestador del teléfono parpadeaba indicándola que tenía un mensaje
nuevo.
-Marta cariño, lamento
no haberte podido llamar antes, estoy en casa de Javi Matas, estoy bien pero
algo grave está sucediendo, asesinaron a Brahim no tengo mucho tiempo, salgo
con Javi ahora, cariño no te preocupes pronto volveré a casa.
Marta dejo caer las
bolsas al suelo, -¿¡Que no me preocupe,
como que no me preocupe, han matado a una persona y dices que no me preocupe!?
–Marta estaba fuera de sí, cogió el teléfono y llamo a casa de Javi, no
contestó nadie, cuando saltó el contestador solo dejo un pequeño mensaje,
-¡Joder Isaac, vuelve a casa ya!
No sabía cómo actuar así
que solo se le ocurrió llamar a la comisaria, después de esperar que
localizaran al inspector García le contó lo de la cita con Brahim, y el mensaje
del contestador.
-Tranquilícese, llamare
al inspector encargado del caso en Marruecos y me encargare de que lo localicen
y lo lleven a la embajada.
-Muchas gracias
inspector, se lo agradezco. –Marta colgó el teléfono y fue a prepararse una
tila.
Al cabo de una hora
recibió la llamada de García. -Señorita, logre hablar con el inspector Darid
Assem, es el encargado de llevar el caso de la muerte de James, dice que él se
encargara de todo que no nos preocupemos.
Marta se despidió
nuevamente del policía, estaba preocupada por Isaac, pero logró tranquilizarse
un poco gracias a la llamada de García y a la tila que se tomó antes, la
policía de Marruecos le encontraría y le pondría en lugar seguro.
XIX
Javi no tenía coche, así
que recorrieron las calles de Rabat hasta llegar a la biblioteca, no se encontraba
muy lejos pero Isaac no dejaba de mirar a cada lado por si lo seguían y cuando
veía un coche de la policía intentaba pasar desapercibido.
-No te preocupes, no falta
mucho, -dijo Javi intentando calmarlo, -cuando hablemos con Abdelrani y sepamos
mas de ese misterioso objeto nos dirigiremos a la embajada.
Procuraron evitar las
calles principales de camino a la biblioteca, recorrieron callejones angostos
donde podían perderse fácilmente entre la gente, después de unos veinte minutos
de caminata por aquellas calles estrechas y abarrotadas de gente vislumbraron
el edificio de la biblioteca.
Javi hablaba
perfectamente el árabe y se dirigió hacia el funcionario que se encontraba en
la ventanilla de información de la entrada, conversó con él durante unos
minutos y regresó junto a Isaac.
-Mi amigo Abdelrani nos
recibirá, dice que nos dirijamos al sótano, ahí es donde tiene su despacho.
-Perfecto, no me
apetece quedarme aquí mucho tiempo, gracias Javi, -dijo Isaac mientras palpaba
nervioso el bolsillo donde tenía guardadas las fotos.
-James era también mi
amigo, sea lo que sea lo que le ocurrió, se lo debemos, -Javi dio una palmada
en la espalda de Isaac para calmarlo y se dirigieron hacia el ascensor.
Las paredes del sótano
estaban forradas de estanterías con libros antiguos, unos cuantos funcionarios
se encontraban sentados en unas mesas metálicas en las que trabajaban
cuidadosamente catalogando y revisando todo tipo de escritos y manuscritos, el
despacho de Abdelrani se encontraba al fondo de aquel inmenso recinto, Javi
entró al despacho sin llamar a la puerta, le siguió Isaac.
-Abdelrani viejo amigo,
cuánto tiempo sin verte, -dijo Javi efusivamente mientras le daba un abrazo,
-me alegra ver que te encuentras tan bien.
-Sabes que me gusta
cuidarme, -Abdelrani tenía un evidente sobrepeso, y un pelo y una barba bien
cuidada de color negro con algunas canas que comenzaban a asomar, -¿Qué te trae
por aquí viejo amigo?
-Ante todo te presento
a Isaac, es un buen amigo y compañero de aventuras.
Abdelrani se acercó a
Isaac y le dio un abrazo.
-Encantado, los amigos
de Javi son mis amigos, -dijo efusivamente.
-Tenemos una cosa que
enseñarte Abdelrani, -Javi hizo un gesto a Isaac para que le mostrara las
fotos.
Isaac sacó las fotos de
su bolsillo y se las entregó, Abdelrani las miró detenidamente, se le veía
interesado y emocionado al igual que le pasó a Javi cuando las vio por primera
vez.
-¿De dónde las
sacasteis? –dijo Abdelrani sin dejar de mirarlas.
-Son las fotos que hizo
James, fue asesinado en el desierto, me las dio el guía que le acompañaba que
también fue asesinado hoy delante de mí, y luego en la comisaria un inspector
de policía quiso robármelas… -dijo Isaac.
-¿Robarte la policía? –le
interrumpió Abdelrani mientras miraba con evidentes signos de sorpresa a Isaac.
-Nadie más que yo y el desdichado
Brahim conocían la existencia de estas fotos o eso pensaba, ese inspector un
tal Darid parece ser que también conocía de su existencia, y me apuntó con su
pistola para que se las diera, -al pronunciar el nombre de Darid cerró
fuertemente los puños.
-Interesante… seguidme,
se donde podemos mirar para estar seguros de lo que es este extraño objeto,
llamare al archivo para que nos traigan el manuscrito.
Después de colgar el
teléfono Abdelrani salió del despacho seguido por Javi e Isaac y se dirigieron
a una de las mesas que se encontraban en el complejo, al de unos minutos un
funcionario apareció con unos manuscritos que parecían muy antiguos, no estaban
encuadernados, tenían una especie de costura que unía las distintas hojas unas
con otras.
Abdelrani lo depositó
cuidadosamente sobre la mesa, se colocó unos guantes de tela de un color blanco
impoluto y fue pasando las páginas cuidadosamente ayudado de una especie de
pinzas hasta que por fin encontró la información que buscaba.
-Esto es increíble…
-Abdelrani mostro la pagina a Javi que al mirarla detenidamente se quedo
boquiabierto sin decir palabra, Isaac no entendía nada, estaba nervioso y
miraba a ambos personajes ostensiblemente inquietó.
-¿Qué pasa, que habéis
encontrado? –Levantó un poco el tono de voz, -¡Javi dime que es lo que ocurre!
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