XXX
Antoine estaba a punto
de disparar a Isaac que se encontraba inconsciente en el suelo.
-¡Espera! Tal vez
todavía pueda servirnos de utilidad, -dijo Javi mientras cogía del brazo a
Antoine.
-No entiendo de que nos
puede servir, desde que llego a Rabat solo ha sido una fuente de molestias.
-No creas, puede que
sea un estorbo y que no sepa nada de lo que está ocurriendo, pero Darid se está
volviendo un verdadero peligro y creo que podremos solucionar ese problema
gracias a Isaac.
-No llego a comprender
como este imbécil puede ayudarnos con Darid, -Antoine miró a Isaac haciendo una
mueca burlona.
Isaac comenzaba a
despertarse, abrió los ojos lentamente y vio a Antoine y Javi de pie ante el
mirándole, le apuntaban con una pistola. Escuchó como sonaba un teléfono y vio
como Javi desaparecía. Al cabo de un par de minutos volvió a verle aparecer.
-Antoine llévalo al
coche, nos vamos inmediatamente, acaban de confirmarme que Hem-Netyer ya es
historia y tenemos la llave de Anubis en nuestro poder, pronto el ultimo
estorbo desaparecerá también.
Antoine obligó a Isaac
a levantarse y lo llevó a punta de pistola hasta el garaje, estaba dolorido y
le costaba caminar, más de una vez estuvo a punto de caer al suelo, el golpe en
la cabeza había sido muy fuerte. Antoine ató las manos de Isaac y lo introdujo
en la parte trasera del vehículo, cuando se aseguró que no podría escapar
volvió con Javi al interior de la casa.
-Darid no tardara en
llegar, lleva a Isaac a casa de Elyazid, preparad todo para partir en cuanto os
avise al templo de Osiris, yo tengo que encargarme de alguien.
-Como digas Yemyra
–dijo Antoine, asintió con la cabeza y salió de la casa, se dirigió al coche y
salió a toda velocidad de la propiedad desapareciendo en la oscuridad de la
noche cerrada de Rabat.
Javi subió por las
escaleras a la planta de arriba de la casa, tenía una garrafa de gasolina y la
derramó sobre la cama y las cortinas de una de las habitaciones, cuando se
aseguró que la garrafa estaba vacía sacó su teléfono móvil y realizó una
llamada.
-¿Marta? Soy Javi Matas,
-el tono de voz era cordial.
-¡Javi! –Respondió
Marta con evidentes signos de alegría, -¿esta Isaac bien?
-Sí está bien, pero
sobre eso quería hablarte, me dijo que te llamara porque él no pudo contactar
contigo…
-¿Pero está contigo,
donde esta? –le interrumpió Marta.
-Tuvo que salir
urgentemente de Rabat, pero se encuentra bien, si quieres voy a Sevilla nos
vemos y te cuento los detalles.
-Mañana llego a Rabat
Javi, si quieres nos vemos en tu casa y hablamos.
Javi estaba exultante, tenía
pensado ir a Sevilla pero ese giró de la situación le facilitaba enormemente la
tarea que tenía en mente.
-Te iré buscar al
aeropuerto, no te preocupes, -dijo efusivamente.
-Sobre las cuatro
llegare, gracias Javi, ahora estoy más tranquila.
-Me alegro mucho Marta,
mañana nos vemos. –Javi colgó el teléfono, tenía una sonrisa de oreja a oreja
en su rostro, nada mas guardar el móvil sacó un mechero y prendió fuego a la
habitación que comenzó a arder con rapidez y virulencia debido a la gasolina.
Salió de la vivienda y
se dirigió al otro lado de la calle, cuando se aseguró que toda la casa estaba
en llamas montó en un coche negro que estaba esperándole y se marchó del lugar.
XXXI
Darid estaba ya cerca
de la casa de Antoine, se fijo que en la lejanía la luz producida por unas
llamas que iluminaban la noche cerrada, tuvo un mal presentimiento, sin
pensárselo demasiado pisó el pedal del acelerador a fondo.
Cuando llegó a la
vivienda sus peores temores se hicieron realidad, la casa estaba ardiendo de
una forma virulenta, los vecinos de la zona se estaban empezando a congregar en
las calles por una mezcla de curiosidad y temor a que las llamas se pudieran
propagar a las demás casas, la sirena de los camiones de bomberos sonaba en la
lejanía.
-¡Maldito hijo de puta!
–gritó Darid mientras se tapaba el rostro cuando el fuego alcanzó la cocina y
una gran explosión hizo saltar escombros y cristales, se acercó a la vivienda,
estaba poseído por la cólera y no pensó en las consecuencias, alguien le cogió
de la camisa y tiro del hacia atrás en el momento exacto en el que una nueva explosión
hizo que una gran cantidad de escombros cayera donde él se encontraba antes de
ser empujado.
-¿Estás loco? –dijo el
hombre que posiblemente acababa de salvarle la vida tirando de su camisa.
Darid se giró y vio a
un hombre cuyo rostro le resultaba familiar.
-¿Acaso quieres morir
ahora que es cuando más te necesitamos? –se le veía visiblemente enfadado.
-¿Quién eres tú? –dijo
Darid mientras se frotaba los ojos debido al picor producido por el humo.
-Soy Abdelrani, -el
hombre le pasó su mano por encima de los hombros, -salgamos de aquí hermano
Darid te lo explicare todo.
Abdelrani dirigió a
Darid hacia un coche que tenía aparcado en una calle adyacente. Cuando estaban
dentro del vehículo Abdelrani sacó de la guantera unas toallitas húmedas
desechables y se los entregó a Darid.
-Límpiate los ojos con
esto, te sentirás mejor.
-Muchas gracias, Hem-Netyer
me hablo de ti antes, -dijo mientras se frotaba los ojos con las toallitas
húmedas sintiéndose más aliviado.
-Llevo muchos años
vigilando los movimientos de Yemyra...
-¿Quién es ese Yemyra?
–le interrumpió Darid
-Lo conoces como Javi
el chacal, el nuevo líder de la orden oscura… -hizo una pausa mientras sacaba
un paquete de tabaco ofreciendo uno a Darid, -hace casi cuatro años que se hizo
no se sabe muy bien como con el control de la orden, cuando Hem-Netyer se
enteró del nombramiento me reclutó para que lo mantuviera informado, desde que
Yemyra llegó al poder su fuerza y su influencias creció de forma espectacular,
tiene contactos en todos sitios y sus brazos llegan incluso a los estamentos
más poderosos del gobierno.
-Antes me llamó por
teléfono y me dijo que esta noche Hem-Netyer moriría, intente llamarle pero no
logre localizarlo. –dijo Darid abatido.
- Hem-Netyer a muerto…
-hizo una pausa, se le veía visiblemente afectado al dar la noticia, -recibí la
noticia hace poco y por eso estoy aquí, somos pocos los hermanos que quedamos,
tenemos que detener a Yemyra y recuperar la llave de Anubis. Hem-Netyer se escondía
en una casa de Rasma, el que terminó con su vida debía de estar infiltrado, la
llave estará de camino al templo de Osiris.
-¿Y el occidental?
–pregunto Darid.
-Lo sacaron de la casa,
no sé porque lo quieren mantener con vida, pero ahora mismo lo principal es
recuperar la llave de Anubis y ponerla a resguardo para siempre. Yo iré al
pueblo de Rasma a intentar averiguar lo que pueda.
-Abdelrani, esperare
aquí tu llamada, tengo una deuda moral con el occidental y no permitiré que
muera si puedo evitarlo, demasiada sangre de inocentes llevamos derramada,
cuando sepas alguna cosa llámame, -Darid salió del coche.
-Darid… -dijo
Abdelrani, -tienes en tu poder unos documentos muy valiosos que sacaste de la
casa de Yemyra, ¿Cierto?
-Sí, los tengo conmigo,
¿Por qué son tan importantes?
-Son la segunda clave
para entrar en la cámara principal, protégelas y evita que nadie se haga con
ella… -hizo una pausa, -cuídate hermano, hagamos que la muerte de Hem-Netyer no
haya sido en vano, -dijo Abdelrani que acelero y desapareció del lugar en
cuanto Darid cerró la puerta del coche.
Darid se dirigió hacia
su coche, estaba alterado y nervioso, llevaba dos días sin dormir y su cuerpo
comenzaba a pasarle factura, la cabeza le dolía tremendamente, no sabía porque
quería salvar a Isaac, pero se sentía en parte culpable de su situación actual,
después de observar desde su vehículo como los bomberos se hacían con el
control del incendio se dirigió hacia su casa, necesitaba urgentemente
descansar.
XXXII
Marta estaba más
tranquila después de recibir la llamada de Javi diciéndole que Isaac estaba
bien, no terminaba de comprender por qué no la había llamado para hablar con
ella, pero después de la tensión acumulada decidió volver a la cama y esta vez sí
logró dormir, Alejandro roncaba de forma grotesca en la habitación de
invitados.
Cuando sonó el
despertador Marta se hizo la remolona en la cama, estaba a punto de volver a
cerrar los ojos cuando escuchó como llamaban a la puerta de su habitación de
forma insistente.
-¡Mueve el culo Marta o
llegaremos tarde al aeropuerto!, -era Alejandro.
Al escuchar las
palabras tarde y aeropuerto Marta se levantó bruscamente como si hubiera saltado
algún resorte que la logró activar.
-¡Joder, me quede
dormida! –gritó mientras miraba la hora del despertador que estaba sobre la
mesilla.
-Date prisa, tienes
café preparado, ¡mueve ese hermoso trasero! –dijo Alejandro metiéndola más
prisa.
Marta se ducho y vistió
en tiempo record, cuando entró en la cocina devoró el desayuno que Alejandro la
había hecho.
-Muchas gracias
Alejandro, ¿estás preparado? –dijo con voz alegre, se notaba que el dormir unas
horas y la llamada recibida la noche anterior habían logrado apaciguarla y
calmarla.
-Llevo preparado desde
hace dos horas, vámonos.
Después de cerciorarse
de que no se dejaban nada se dirigieron hacia el coche de Alejandro y
condujeron hasta el aeropuerto, Marta dio las gracias por no haberse encontrado
con ninguna patrulla de la Guardia Civil de tráfico, la forma de conducir de
Alejandro había violado más de una ley de circulación.
Una vez en el avión Marta
miró a Alejandro que estaba sentado a su lado leyendo una revista de
informática.
-Muchas gracias de
verdad, eres un cielo, -le besó en la mejilla.
-¿Es mi cumpleaños y no
me entere? –dijo burlonamente Alejandro, nunca perdía su sentido del humor,
siempre era optimista y estaba lleno de vitalidad.
-No seas estúpido, -dijo
sonriendo, -gracias por acompañarme, se que Isaac no te cae bien y no tenias
obligación de venir, -dijo Marta con un tono de voz dulce.
-Nunca dejaría que
fueras sola, además nunca visite Rabat, dicen que tiene un buen chocolate, tendré
que probarlo para asegurarme que son ciertos los rumores. -Alejandro empezó a
reírse.
-¿Chocolate...? –Marta
intentaba comprender la broma, -oh vamos, serás tonto, -Marta comprendió que su
amigo se refería al hachís.
El viaje en avión fue
tranquilo, alguna que otra broma de Alejandro y pocas novedades más, cuando aterrizaron
en Rabat y recogieron las maletas se dirigieron a la salida, Marta estaba ansiosa
por ver a Javi y que pudiera contarle todo lo que había ocurrido con Isaac.
-Marta, voy al
servicio, espérame en la salida.
-Claro, voy a buscar a
Javi.
Marta llegó a la salida
del aeropuerto y vio como desde un coche negro alguien tocaba el claxon, se
fijo en el vehículo y vio dentro del a un hombre con la ventanilla bajada que
le hacía señas para que se acercara, era Javi. Marta se dirigió hacia el coche,
le devolvió el saludo con la mano a medida que se acercaba, cuando llego a la
altura del vehículo asomó la cabeza por la ventanilla abierta.
-¡Javi que alegría
verte! –Marta le dio dos besos.
-Lo mismo digo Marta,
¡Estas impresionante!
-Sera que me miras con
buenos ojos, -dijo modestamente, -pero cuéntame sobre Isaac, llevo unos días
horribles pensando en él, ¿está bien? –pregunto Marta cambiando el tono de voz,
se la notaba preocupada.
Javi salió del coche y abrió
la puerta del copiloto educadamente para que Marta entrara.
-Te lo contare de
camino a mi casa…
-Espera un momento, -le
interrumpió Marta.
Estaba a punto de
explicarle que no venia sola cuando notó como alguien detrás de ella la
sujetaba por la cintura con fuerza.
-Esto no es una
negociación, -dijo Javi amenazadoramente, -¡Métela en la parte de atrás! –le
dijo al hombre que sujetaba a Marta y la apuntaba con un arma.
Marta intentó
revolverse pero le fue imposible hacerlo, desde la entrada del aeropuerto
Alejandro lo vio todo, intentó llegar donde se encontraban pero fue tarde, para
cuando logro acercarse el coche ya estaba acelerando y desapareció de su vista
al tomar una curva.
XXXIII
Isaac estaba sentado en
el suelo con la espalda apoyada contra la pared, se encontraba encerrado en un
minúsculo habitáculo, unas estrechas escaleras de madera le separaban de la
puerta, solo había una pequeña bombilla que apenas iluminaba la estancia, una
cama y un retrete, las paredes del frio hormigón y la falta de ventanas le
hicieron deducir que se encontraba en una especie de sótano.
No dejaba de pensar en
lo sucedido, la traición de su supuesto amigo Javi, la muerte de James por una
estúpida historia de sectas y sobre todo no dejaba de pensar y recordar a su
amada Marta.
No sabía qué hora
seria, le sacaron medio inconsciente de la casa en plena noche y en aquel
oscuro sitio estaba completamente desubicado.
Escuchó como alguien
desde el otro lado abría con llave la puerta, la intensa luz que provenía del
exterior al abrirse la puerta le molestaba y obligó a cerrar los ojos, se puso una
mano sobre los ojos para intentar minimizar la molestia que le producía el
contraste de luz. Escuchó como alguien bajaba por las escaleras de madera,
cuando su vista se acostumbró un poco al cambió de luz retiró la mano y se fijo
en la figura que se le acercaba, era un hombre con una cuidada barba que vestía
una chilaba blanca, se le acercó y le dio un teléfono, cuando Isaac lo cogió el
hombre se marchó sin decir palabra.
Isaac intentó llamar
pero tenía las llamadas salientes restringidas, lo dejó en el suelo con
desesperación, al de unos minutos recibió un mensaje de texto, al coger el
teléfono y abrir el mensaje lo que vio hizo que sus ojos comenzaran a
enrojecerse y las lagrimas empezaron a brotar, vio la foto de Marta montada en
un coche con una mordaza puesta en la boca y a Javi a su lado sonriente, le
entraron ganas de matarlo, al de unos segundos el teléfono móvil comenzó a
vibrar, estaba recibiendo una llamada.
-Isaac soy Javi, espero
que no estés muy enfadado conmigo, -soltó una carcajada, -si quieres volver a
ver a Marta y pasar el resto de tu vida con ella tienes que hacerme un favor.
-¡Javi hijo de puta, te
matare! –grito Isaac entre sollozos.
-Dejémonos de
formalismos, tengo un pequeño problema y quiero que tu lo soluciones, es
sencillo, si aceptas te soltaremos y te encargaras de matar a nuestro amigo
común Darid.
-¿Por qué coño no lo
haces tú? –dijo gritando.
-Podría hacerlo es
cierto, pero veras, necesito que antes de matarlo logres sacarle cierta
información que tiene... –la voz sonaba distorsionada, como si la cobertura
estuviera fallando, -tenemos la llave de Anubis pero nos falta la clave que nos
permitirá entrar en la cámara principal, si quieres vivir y volver con Marta a
Sevilla hazte con esa clave y termina con Darid.
Isaac se quedó en
silencio, la persona que más quería en el mundo estaba secuestrada y su vida
dependía de él, sus dilemas morales quedaron aparcados, se secó las lágrimas
con la manga de su camisa y se recompuso.
-Está bien lo hare,
pero no se te ocurra tocarla un solo pelo, -dijo amenazadoramente.
-Eso depende de ti, no
tardes, tienes cuatro días para hacerlo. –Javi colgó.
Pasaron unos diez
minutos cuando el extraño hombre volvió a bajar, le puso una capucha negra en
la cabeza que le impedía ver cualquier cosa y lo llevo nuevamente a un coche.
Cuando lo soltaron se encontraba en las afueras de Rabat, no sabía cuánto
tiempo habría estado montado en el vehículo pero calculó que una hora y media.
Tenía cuatro días,
parecía tiempo más que suficiente pero la verdad es que no sabía por dónde
empezar a buscar a Darid, suponía que no estaría tranquilamente sentado en su
despacho de la comisaria, y mucho menos como lograría sacarle la información,
el terminar con la vida del pobre Darid lo tenía mucho más claro.
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