lunes, 10 de septiembre de 2012

Historia de Isaac Parte 8


XXX
Antoine estaba a punto de disparar a Isaac que se encontraba inconsciente en el suelo.
-¡Espera! Tal vez todavía pueda servirnos de utilidad, -dijo Javi mientras cogía del brazo a Antoine.
-No entiendo de que nos puede servir, desde que llego a Rabat solo ha sido una fuente de molestias.
-No creas, puede que sea un estorbo y que no sepa nada de lo que está ocurriendo, pero Darid se está volviendo un verdadero peligro y creo que podremos solucionar ese problema gracias a Isaac.
-No llego a comprender como este imbécil puede ayudarnos con Darid, -Antoine miró a Isaac haciendo una mueca burlona.
Isaac comenzaba a despertarse, abrió los ojos lentamente y vio a Antoine y Javi de pie ante el mirándole, le apuntaban con una pistola. Escuchó como sonaba un teléfono y vio como Javi desaparecía. Al cabo de un par de minutos volvió a verle aparecer.
-Antoine llévalo al coche, nos vamos inmediatamente, acaban de confirmarme que Hem-Netyer ya es historia y tenemos la llave de Anubis en nuestro poder, pronto el ultimo estorbo desaparecerá también.
Antoine obligó a Isaac a levantarse y lo llevó a punta de pistola hasta el garaje, estaba dolorido y le costaba caminar, más de una vez estuvo a punto de caer al suelo, el golpe en la cabeza había sido muy fuerte. Antoine ató las manos de Isaac y lo introdujo en la parte trasera del vehículo, cuando se aseguró que no podría escapar volvió con Javi al interior de la casa.
-Darid no tardara en llegar, lleva a Isaac a casa de Elyazid, preparad todo para partir en cuanto os avise al templo de Osiris, yo tengo que encargarme de alguien.
-Como digas Yemyra –dijo Antoine, asintió con la cabeza y salió de la casa, se dirigió al coche y salió a toda velocidad de la propiedad desapareciendo en la oscuridad de la noche cerrada de Rabat.
Javi subió por las escaleras a la planta de arriba de la casa, tenía una garrafa de gasolina y la derramó sobre la cama y las cortinas de una de las habitaciones, cuando se aseguró que la garrafa estaba vacía sacó su teléfono móvil y realizó una llamada.
-¿Marta? Soy Javi Matas, -el tono de voz era cordial.
-¡Javi! –Respondió Marta con evidentes signos de alegría, -¿esta Isaac bien?
-Sí está bien, pero sobre eso quería hablarte, me dijo que te llamara porque él no pudo contactar contigo…
-¿Pero está contigo, donde esta? –le interrumpió Marta.
-Tuvo que salir urgentemente de Rabat, pero se encuentra bien, si quieres voy a Sevilla nos vemos y te cuento los detalles.
-Mañana llego a Rabat Javi, si quieres nos vemos en tu casa y hablamos.
Javi estaba exultante, tenía pensado ir a Sevilla pero ese giró de la situación le facilitaba enormemente la tarea que tenía en mente.
-Te iré buscar al aeropuerto, no te preocupes, -dijo efusivamente.
-Sobre las cuatro llegare, gracias Javi, ahora estoy más tranquila.
-Me alegro mucho Marta, mañana nos vemos. –Javi colgó el teléfono, tenía una sonrisa de oreja a oreja en su rostro, nada mas guardar el móvil sacó un mechero y prendió fuego a la habitación que comenzó a arder con rapidez y virulencia debido a la gasolina.
Salió de la vivienda y se dirigió al otro lado de la calle, cuando se aseguró que toda la casa estaba en llamas montó en un coche negro que estaba esperándole y se marchó del lugar.
XXXI
Darid estaba ya cerca de la casa de Antoine, se fijo que en la lejanía la luz producida por unas llamas que iluminaban la noche cerrada, tuvo un mal presentimiento, sin pensárselo demasiado pisó el pedal del acelerador a fondo.
Cuando llegó a la vivienda sus peores temores se hicieron realidad, la casa estaba ardiendo de una forma virulenta, los vecinos de la zona se estaban empezando a congregar en las calles por una mezcla de curiosidad y temor a que las llamas se pudieran propagar a las demás casas, la sirena de los camiones de bomberos sonaba en la lejanía.
-¡Maldito hijo de puta! –gritó Darid mientras se tapaba el rostro cuando el fuego alcanzó la cocina y una gran explosión hizo saltar escombros y cristales, se acercó a la vivienda, estaba poseído por la cólera y no pensó en las consecuencias, alguien le cogió de la camisa y tiro del hacia atrás en el momento exacto en el que una nueva explosión hizo que una gran cantidad de escombros cayera donde él se encontraba antes de ser empujado.
-¿Estás loco? –dijo el hombre que posiblemente acababa de salvarle la vida tirando de su camisa.
Darid se giró y vio a un hombre cuyo rostro le resultaba familiar.
-¿Acaso quieres morir ahora que es cuando más te necesitamos? –se le veía visiblemente enfadado.
-¿Quién eres tú? –dijo Darid mientras se frotaba los ojos debido al picor producido por el humo.
-Soy Abdelrani, -el hombre le pasó su mano por encima de los hombros, -salgamos de aquí hermano Darid te lo explicare todo.
Abdelrani dirigió a Darid hacia un coche que tenía aparcado en una calle adyacente. Cuando estaban dentro del vehículo Abdelrani sacó de la guantera unas toallitas húmedas desechables y se los entregó a Darid.
-Límpiate los ojos con esto, te sentirás mejor.
-Muchas gracias, Hem-Netyer me hablo de ti antes, -dijo mientras se frotaba los ojos con las toallitas húmedas sintiéndose más aliviado.
-Llevo muchos años vigilando los movimientos de Yemyra...
-¿Quién es ese Yemyra? –le interrumpió Darid
-Lo conoces como Javi el chacal, el nuevo líder de la orden oscura… -hizo una pausa mientras sacaba un paquete de tabaco ofreciendo uno a Darid, -hace casi cuatro años que se hizo no se sabe muy bien como con el control de la orden, cuando Hem-Netyer se enteró del nombramiento me reclutó para que lo mantuviera informado, desde que Yemyra llegó al poder su fuerza y su influencias creció de forma espectacular, tiene contactos en todos sitios y sus brazos llegan incluso a los estamentos más poderosos del gobierno.
-Antes me llamó por teléfono y me dijo que esta noche Hem-Netyer moriría, intente llamarle pero no logre localizarlo. –dijo Darid abatido.
- Hem-Netyer a muerto… -hizo una pausa, se le veía visiblemente afectado al dar la noticia, -recibí la noticia hace poco y por eso estoy aquí, somos pocos los hermanos que quedamos, tenemos que detener a Yemyra y recuperar la llave de Anubis. Hem-Netyer se escondía en una casa de Rasma, el que terminó con su vida debía de estar infiltrado, la llave estará de camino al templo de Osiris.
-¿Y el occidental? –pregunto Darid.
-Lo sacaron de la casa, no sé porque lo quieren mantener con vida, pero ahora mismo lo principal es recuperar la llave de Anubis y ponerla a resguardo para siempre. Yo iré al pueblo de Rasma a intentar averiguar lo que pueda.
-Abdelrani, esperare aquí tu llamada, tengo una deuda moral con el occidental y no permitiré que muera si puedo evitarlo, demasiada sangre de inocentes llevamos derramada, cuando sepas alguna cosa llámame, -Darid salió del coche.
-Darid… -dijo Abdelrani, -tienes en tu poder unos documentos muy valiosos que sacaste de la casa de Yemyra, ¿Cierto?
-Sí, los tengo conmigo, ¿Por qué son tan importantes?
-Son la segunda clave para entrar en la cámara principal, protégelas y evita que nadie se haga con ella… -hizo una pausa, -cuídate hermano, hagamos que la muerte de Hem-Netyer no haya sido en vano, -dijo Abdelrani que acelero y desapareció del lugar en cuanto Darid cerró la puerta del coche.
Darid se dirigió hacia su coche, estaba alterado y nervioso, llevaba dos días sin dormir y su cuerpo comenzaba a pasarle factura, la cabeza le dolía tremendamente, no sabía porque quería salvar a Isaac, pero se sentía en parte culpable de su situación actual, después de observar desde su vehículo como los bomberos se hacían con el control del incendio se dirigió hacia su casa, necesitaba urgentemente descansar.
XXXII
Marta estaba más tranquila después de recibir la llamada de Javi diciéndole que Isaac estaba bien, no terminaba de comprender por qué no la había llamado para hablar con ella, pero después de la tensión acumulada decidió volver a la cama y esta vez sí logró dormir, Alejandro roncaba de forma grotesca en la habitación de invitados.
Cuando sonó el despertador Marta se hizo la remolona en la cama, estaba a punto de volver a cerrar los ojos cuando escuchó como llamaban a la puerta de su habitación de forma insistente.
-¡Mueve el culo Marta o llegaremos tarde al aeropuerto!, -era Alejandro.
Al escuchar las palabras tarde y aeropuerto Marta se levantó bruscamente como si hubiera saltado algún resorte que la logró activar.
-¡Joder, me quede dormida! –gritó mientras miraba la hora del despertador que estaba sobre la mesilla.
-Date prisa, tienes café preparado, ¡mueve ese hermoso trasero! –dijo Alejandro metiéndola más prisa.
Marta se ducho y vistió en tiempo record, cuando entró en la cocina devoró el desayuno que Alejandro la había hecho.
-Muchas gracias Alejandro, ¿estás preparado? –dijo con voz alegre, se notaba que el dormir unas horas y la llamada recibida la noche anterior habían logrado apaciguarla y calmarla.
-Llevo preparado desde hace dos horas, vámonos.
Después de cerciorarse de que no se dejaban nada se dirigieron hacia el coche de Alejandro y condujeron hasta el aeropuerto, Marta dio las gracias por no haberse encontrado con ninguna patrulla de la Guardia Civil de tráfico, la forma de conducir de Alejandro había violado más de una ley de circulación.
Una vez en el avión Marta miró a Alejandro que estaba sentado a su lado leyendo una revista de informática.
-Muchas gracias de verdad, eres un cielo, -le besó en la mejilla.
-¿Es mi cumpleaños y no me entere? –dijo burlonamente Alejandro, nunca perdía su sentido del humor, siempre era optimista y estaba lleno de vitalidad.
-No seas estúpido, -dijo sonriendo, -gracias por acompañarme, se que Isaac no te cae bien y no tenias obligación de venir, -dijo Marta con un tono de voz dulce.
-Nunca dejaría que fueras sola, además nunca visite Rabat, dicen que tiene un buen chocolate, tendré que probarlo para asegurarme que son ciertos los rumores. -Alejandro empezó a reírse.
-¿Chocolate...? –Marta intentaba comprender la broma, -oh vamos, serás tonto, -Marta comprendió que su amigo se refería al hachís.
El viaje en avión fue tranquilo, alguna que otra broma de Alejandro y pocas novedades más, cuando aterrizaron en Rabat y recogieron las maletas se dirigieron a la salida, Marta estaba ansiosa por ver a Javi y que pudiera contarle todo lo que había ocurrido con Isaac.
-Marta, voy al servicio, espérame en la salida.
-Claro, voy a buscar a Javi.
Marta llegó a la salida del aeropuerto y vio como desde un coche negro alguien tocaba el claxon, se fijo en el vehículo y vio dentro del a un hombre con la ventanilla bajada que le hacía señas para que se acercara, era Javi. Marta se dirigió hacia el coche, le devolvió el saludo con la mano a medida que se acercaba, cuando llego a la altura del vehículo asomó la cabeza por la ventanilla abierta.
-¡Javi que alegría verte! –Marta le dio dos besos.
-Lo mismo digo Marta, ¡Estas impresionante!
-Sera que me miras con buenos ojos, -dijo modestamente, -pero cuéntame sobre Isaac, llevo unos días horribles pensando en él, ¿está bien? –pregunto Marta cambiando el tono de voz, se la notaba preocupada.
Javi salió del coche y abrió la puerta del copiloto educadamente para que Marta entrara.
-Te lo contare de camino a mi casa…
-Espera un momento, -le interrumpió Marta.
Estaba a punto de explicarle que no venia sola cuando notó como alguien detrás de ella la sujetaba por la cintura con fuerza.
-Esto no es una negociación, -dijo Javi amenazadoramente, -¡Métela en la parte de atrás! –le dijo al hombre que sujetaba a Marta y la apuntaba con un arma.
Marta intentó revolverse pero le fue imposible hacerlo, desde la entrada del aeropuerto Alejandro lo vio todo, intentó llegar donde se encontraban pero fue tarde, para cuando logro acercarse el coche ya estaba acelerando y desapareció de su vista al tomar una curva.
XXXIII
Isaac estaba sentado en el suelo con la espalda apoyada contra la pared, se encontraba encerrado en un minúsculo habitáculo, unas estrechas escaleras de madera le separaban de la puerta, solo había una pequeña bombilla que apenas iluminaba la estancia, una cama y un retrete, las paredes del frio hormigón y la falta de ventanas le hicieron deducir que se encontraba en una especie de sótano.
No dejaba de pensar en lo sucedido, la traición de su supuesto amigo Javi, la muerte de James por una estúpida historia de sectas y sobre todo no dejaba de pensar y recordar a su amada Marta.
No sabía qué hora seria, le sacaron medio inconsciente de la casa en plena noche y en aquel oscuro sitio estaba completamente desubicado.
Escuchó como alguien desde el otro lado abría con llave la puerta, la intensa luz que provenía del exterior al abrirse la puerta le molestaba y obligó a cerrar los ojos, se puso una mano sobre los ojos para intentar minimizar la molestia que le producía el contraste de luz. Escuchó como alguien bajaba por las escaleras de madera, cuando su vista se acostumbró un poco al cambió de luz retiró la mano y se fijo en la figura que se le acercaba, era un hombre con una cuidada barba que vestía una chilaba blanca, se le acercó y le dio un teléfono, cuando Isaac lo cogió el hombre se marchó sin decir palabra.
Isaac intentó llamar pero tenía las llamadas salientes restringidas, lo dejó en el suelo con desesperación, al de unos minutos recibió un mensaje de texto, al coger el teléfono y abrir el mensaje lo que vio hizo que sus ojos comenzaran a enrojecerse y las lagrimas empezaron a brotar, vio la foto de Marta montada en un coche con una mordaza puesta en la boca y a Javi a su lado sonriente, le entraron ganas de matarlo, al de unos segundos el teléfono móvil comenzó a vibrar, estaba recibiendo una llamada.
-Isaac soy Javi, espero que no estés muy enfadado conmigo, -soltó una carcajada, -si quieres volver a ver a Marta y pasar el resto de tu vida con ella tienes que hacerme un favor.
-¡Javi hijo de puta, te matare! –grito Isaac entre sollozos.
-Dejémonos de formalismos, tengo un pequeño problema y quiero que tu lo soluciones, es sencillo, si aceptas te soltaremos y te encargaras de matar a nuestro amigo común Darid.
-¿Por qué coño no lo haces tú? –dijo gritando.
-Podría hacerlo es cierto, pero veras, necesito que antes de matarlo logres sacarle cierta información que tiene... –la voz sonaba distorsionada, como si la cobertura estuviera fallando, -tenemos la llave de Anubis pero nos falta la clave que nos permitirá entrar en la cámara principal, si quieres vivir y volver con Marta a Sevilla hazte con esa clave y termina con Darid.
Isaac se quedó en silencio, la persona que más quería en el mundo estaba secuestrada y su vida dependía de él, sus dilemas morales quedaron aparcados, se secó las lágrimas con la manga de su camisa y se recompuso.
-Está bien lo hare, pero no se te ocurra tocarla un solo pelo, -dijo amenazadoramente.
-Eso depende de ti, no tardes, tienes cuatro días para hacerlo. –Javi colgó.
Pasaron unos diez minutos cuando el extraño hombre volvió a bajar, le puso una capucha negra en la cabeza que le impedía ver cualquier cosa y lo llevo nuevamente a un coche. Cuando lo soltaron se encontraba en las afueras de Rabat, no sabía cuánto tiempo habría estado montado en el vehículo pero calculó que una hora y media.
Tenía cuatro días, parecía tiempo más que suficiente pero la verdad es que no sabía por dónde empezar a buscar a Darid, suponía que no estaría tranquilamente sentado en su despacho de la comisaria, y mucho menos como lograría sacarle la información, el terminar con la vida del pobre Darid lo tenía mucho más claro.

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