XXVII
La finca de Antoine no
es que fuera muy grande pero se veía que estaba cuidada con mucho esmero, un
camino de graba indicaba el camino hacia la casa, el resto era una zona
ajardinada, la hierba estaba perfectamente cortada y tenia diversos árboles
frutales.
Antoine estaba en el
porche de la casa esperándoles, cuando se acercaron les ofreció su mano la cual
estrecharon cordialmente.
-Buenas noches
caballeros, pasen por favor, -les indico amablemente que pasaran al interior de
la vivienda.
-Muchas gracias y lamentamos
importunarle a estas horas, pero es algo importante, .dijo Javi mientras
entraba.
-No se preocupen,
-Antoine cerró la puerta tras de sí, -conocí a James hace unos días en una
expedición en la que me encontraba, un hombre peculiar, ¿quieren tomar alguna
cosa? –dijo señalando el mueble bar.
-Un whisky por favor,
-dijo Isaac, -hemos tenido un día bastante duro.
Antoine se dirigió al
mueble bar y comenzó a preparar las bebidas.
-¿Qué era eso tan
importante que querían decirme, que le ocurrió a James? –se acercó con las
bebidas y las dejo encima de la mesa.
-Fue asesinado en el desierto,
-Isaac hizo una pausa y tomo un trago, -es una historia muy larga, pero creemos
que tiene algo que ver con lo que encontraron en aquellas ruinas.
Antoine se quedo en
silencio mirándolos, se dirigió hacia un sillón de cuero negro y se sentó.
-¿Como saben que yo me
encontraba con él cuando encontró lo que dicen que encontró? –Antoine intentaba
aparentar tranquilidad.
Isaac saco la foto en
la que salían James y él posando sonrientes con la reliquia, se la entregó y
Antoine la miro detenidamente.
-Cierto, es innegable
que le conocí… -Antoine dio un nuevo trago a la copa.
Javi tenía la cara
magullada por los golpes recibidos antes, nuevamente comenzó a sangrar de la
nariz, temía que se la hubieran roto.
-Con permiso voy a ir
al baño a limpiarme y curarme las heridas, -Javi se levantó y se dirigió por
las escaleras a la segunda planta donde se encontraba el baño.
Isaac miro como Javi se
alejaba y subía las escaleras, algo comenzó a cavilar se le notaba en el rostro
por la expresión que tenia, la oportuna interrupción de Antoine le sacó de sus
pensamientos.
-Yo fui a investigar la
zona, andaba buscando un asentamiento antiguo, -se levantó y se dirigió hacia
el equipo de música, -llevaba años de investigación y todas mis pesquisas
indicaban esa ubicación.
-Continúe por favor,
-Isaac le escuchaba atentamente.
-Cuando llegue con mis
ayudantes vimos a la expedición de su amigo James, había entrado el primero en
las ruinas y tenía en sus manos la llave… -fue interrumpido bruscamente.
-¿Llave? ¿Cómo sabes
que esa reliquia era una llave? –Isaac estaba tenso y miraba a Antoine con
desconfianza.
-Lo deduje por los
relieves que tenia, pero seguramente me confunda… -hizo una pausa mientras encendía
el equipo de música, comenzó a sonar la ópera de la Traviata de Verdi, -James y
yo conversamos durante horas, me dijo hacia donde se dirigía y que no le
interesaban las ruinas, que simplemente se las encontró por casualidad, al día
siguiente se marchó y no volví a saber nada de él.
Isaac notaba que algo
no terminaba de tener sentido en toda aquella historia, después de lo sucedido
estos días atrás su nivel de escepticismo estaba muy elevado, y no confiaba en
Antoine, algo dentro de él le decía que mentía, cuando se disponía a hablar
entro en la habitación Javi.
-¡Ese maldito imbécil
me rompió la nariz! –dijo mientras se tocaba cuidadosamente la nariz que estaba
hinchada y amoratada.
-Le recomiendo que vaya
al hospital a que le miren bien esas magulladuras, no tienen buena pinta, -dijo
Antoine mientras se levantaba y se acercaba a Javi.
-Esperare a mañana, no
es seguro ahora mismo visitar ninguno. Después de lo ocurrido esta tarde no me
apetece andar por sitios públicos. Voy a por unos hielos.
Javi se dirigió a la
cocina, parecía que se conocía muy bien la casa y eso llamó la atención de
Isaac que no dejaba de mirar la seguridad con la que andaba por esa vivienda en
la que supuestamente nunca había estado.
-En realidad tu amigo
no tiene nada que ver con todo esto, el no tenía que haber encontrado la llave,
yo se la pedí educadamente, pero no quiso dármela. No me quedo más remedio que
terminar con su vida, -dijo Antoine.
Isaac al escuchar esas
palabras giro la cabeza para mirar a Antoine, le vio sentado en el sillón de
cuero con la copa de whisky en una mano y una pistola con la que le apuntaba en
la otra.
-¡Maldito hijo de puta!
–gritó Isaac sin mover un solo musculo
Javi escucho el grito y
entro en la sala, tenía una bolsa con hielo en la mano puesta en la nariz, se
detuvo al ver la escena de Antoine apuntando a Isaac con la pistola.
-¿Qué ocurre aquí?
–miró a Antoine.
-Él es el asesino de
James, -dijo Isaac.
Javi parecía tranquilo,
continuaba sujetando los hielos sobre su amoratada nariz.
-Veo que ya le contaste
parte de lo ocurrido, te dije maldito idiota que esperaras un poco, -se dirigió
al mueble bar.
-Maldita sea Javi, ¿tu
sabias todo esto?, -Isaac estaba confundido.
-Claro que lo sabía,
-se sirvió una copa de Brandy, -llevo años buscando esas ruinas y esa reliquia,
desde que entré en la orden de Osiris hace doce años.
-¿Qué entraste en la
orden? ¿Qué coño me estás contando? –pregunto Isaac alterado.
-Fue hace doce años, me
encontraba investigando unas ruinas en el desierto y encontré el templo de
Osiris, decidí investigar más sobre el y fue cuando conocí a Antoine y al
antiguo maestro de la orden, -bebió un trago de brandy, -pero no voy a
aburrirte con mi vida.
Isaac tenía ganas de
abalanzarse sobre Javi, pero un gesto de Antoine con el arma le hizo desistir y
volvió a quedarse quieto.
-Pero volvamos al tema
principal, cuando Antoine me llamo dese las ruinas contándome lo sucedido
decidimos actuar, lamente que fuera James, pero solo fue una desafortunada
coincidencia.
-Por eso Darid dijo que
te conocía, ¿el también está involucrado? -Isaac estaba abatido, trataba de
comprender lo que pasaba y asimilar las palabras de Javi.
-Darid… un gran grano
en el culo, pertenece a los custodios de la reliquia, quieren terminar con nosotros,
pero se van a llevar una sorpresa, por cierto Isaac, no encontramos la reliquia
en el cadáver de James, así que supongo que tu amigo Brahim te diría donde
esta, ¿Tu no sabrás nada verdad?, -Javi bebió de un trago lo que le quedaba en
la copa, el dolor de la nariz rota se estaba empezando a pasar.
-No me esperaba esto de
ti, James era nuestro amigo, yo confié en ti… -no pudo terminar la frase,
Antoine se levantó y le golpeó con fuerza en el rostro.
-Para ser sinceros,
James nunca me había caído bien, pero tu si, y no deberías haber estado aquí,
es mejor que me digas donde está la llave de Anubis Isaac. –Javi se acercó y le
cogió del pelo con fuerza haciéndole que le mirara.
-No sé donde está la reliquia
maldito cabrón, y si lo supiera no te lo diría, -escupió en el rostro de Javi.
-Muy bien Isaac, te
creo, solo otra persona más pudo encontrarla -Javi le soltó el pelo y se limpio
el escupitajo con un pañuelo.
-Antoine, mátalo.
–salió de la sala pero antes de abandonarla se giro y volvió a mirar a Isaac, -daré
recuerdos a Marta de tu parte.
-¡Nooo…! –grito Isaac,
en ese momento sintió como le daban un golpe seco en la cabeza haciéndole
perder el conocimiento.
XXVIII
Alejandro llegó a casa
de Marta sobre las dos y cuarto de la mañana, cuando le abrió la puerta y la
vio se preocupo por el estado en el que se encontraba Marta, tenía unas ojeras
prominentes, y el rostro de cansancio y preocupación era más que evidente.
-Buenas noches
Alejandro, gracias por venir, ¿quieres tomar alguna cosa? –Marta le dio dos
besos.
-Ahora mismo no
gracias. Joder Marta que pintas tienes, ¿tan grave es el problema?
-La verdad es que no lo
sé, eso es lo que me preocupa, que no se nada, siéntate y cuéntame por favor
que es lo que averiguaste.
Alejandro llevaba una
pequeña carpeta de la que sacó unos documentos que enseñó a Marta.
-Es el expediente de
Darid, parece ser que en sus inicios fue un buen policía, pero los últimos años
son lo interesante. Parece ser que tiene varias sanciones por dejadez de
funciones, y está siendo investigado desde hace tiempo por sospechas de
corrupción.
Marta miraba los
informes detenidamente, sobre todo los datos más recientes, buscando alguna
cosa que la llamara la atención.
-No es tan extraño,
muchos policías y más en determinados países se corrompen, ¿esto era eso tan
importante que tenias que enseñarme? –Marta está decepcionada, pero se dio
cuenta de la forma en la que acababa de hablar a su amigo que estaba haciéndole
un favor, -lo siento Alejandro, estoy cansada y muy estresada, no quería
hablarte mal.
-No te preocupes Marta,
pero tienes razón, lo que quería enseñarte está en la última página, logre
colarme en el sistema de la compañía de teléfonos, no fue sencillo la verdad…
-dijo petulantemente, -pero logre la lista de las ultimas llamadas que realizó
y recibió y lo más interesante… -hizo una pausa.
-Oh vamos Alejandro, dímelo
ya, no te hagas el interesante, -dijo Marta malhumorada.
-Está bien, está bien,
solo quería darme un poco de publicidad, lo más interesante fueron unos cuantos
mensajes de texto que logre recuperar.
-¿Unos mensajes de
texto? –Estaba incrédula, -¿es posible sacar esa información?
-Es posible hacer casi
de todo pequeña, -Alejandro reía jocosamente.
Marta busco la pagina
en la que aparecieron los mensajes de texto, cuando la encontró y comenzó a
leerlos sintió unas punzadas en el estomago, sobre todo al leer el último de
los mensajes.
“Querido hermano, el occidental Isaac no sabe donde se está metiendo,
tenemos que ponerlo a resguardo, es inocente y quieren terminar con su vida, es
nuestro deber protegerlo.”
Marta comenzó a llorar,
las lágrimas resbalaban por sus mejillas cayendo sobre la hoja que tenía en sus
ahora temblorosas manos, Alejandro se acercó y la abrazó fuertemente haciendo
que Marta recostara su cabeza sobre su pecho, intentaba consolarla pero parecía
una tarea imposible.
-Isaac está en peligro,
sabía que algo malo ocurría. Siempre metiéndolo en líos James, incluso después
de muerto le traes problemas, maldito imbécil, -maldijo Marta.
-No sé qué es lo que
sucede, pero tengo que admitir que Isaac no es tonto, seguro que se encuentra
bien. –después de intentar calmarla con sus palabras besó la frente de Marta.
Marta se soltó de los
brazos de Alejandro, se levanto e intento recuperar la compostura, se dirigió
hacia el ordenador y entró en la página web de la compañía aérea.
-¿Qué demonios estás
haciendo Marta?
-Me voy a Marruecos a
buscar a Isaac, no pienso quedarme aquí esperando cruzada de brazos.
-¿Y donde piensas
buscarle?, piénsatelo muy bien, Rabat es una ciudad muy grande.
-Iré a casa de Javi, la
última vez que tuve noticias de él estaba en su casa. Alejandro… no pienso
quedarme mirando y recibir la noticia de su muerte.
-Siempre igual, nunca
cambiaras. Cuando se te mete algo en la cabeza eres insoportable, iré contigo a
buscar a tu Amundsen.
Marta miró a Alejandro,
después de tomar la decisión de ir a buscarle estaba más tranquila, una sonrisa
comenzó a dibujarse en su cansado rostro, volvió a mirar la pantalla y compró
dos pasajes para Rabat.
-Salimos mañana a las
once y cuarto, -se levanto y se dirigió hacia Alejandro, le dio un abrazo y le
beso en la mejilla, -muchas gracias, sabía que podía contar contigo.
XXIX
Darid estaba en el
coche de camino a casa de Antoine, la cabeza le dolía terriblemente, estaba ya
cerca de su destino cuando recibió una llamada, se fijó en el número desde el
que le llamaban, no era de nadie conocido, detuvo el coche en la cuneta y
contestó la llamada.
-¿Quién es? –contestó
con evidentes signos de molestia por haber sido importunado.
-Señor Darid, soy Javi,
nos conocimos esta tarde en persona, -se toco la nariz rota, -quería proponerle
un trato.
-¡Yo no hago tratos con
asesinos! Terminare con vosotros y borrare de la historia a vuestra oscura
organización, -dio un fuerte golpe al volante.
-Tranquilícese, no hace
falta levantar la voz, no somos tan distintos, vosotros matasteis al pobre
Brahim. Me pregunto porque… -hizo una pausa, -¿Tal vez para ocultar vuestro
rastro, acaso encontrasteis la llave de Anubis y queríais borrar las pruebas?
Darid guardó silencio,
el simple hecho de que sospecharan que tenían la llave era peligroso.
-Tu silencio dice más
que mil palabras. Deduzco que el viejo Hem-Netyer la tiene guardada, ese viejo
idealista siempre interponiéndose. Darid, sabemos que tu familia no pertenece
en realidad a la Hermandad, te propongo salvar tu vida, ser el héroe que
rescato a un occidental de la muerte y a cambio nos dejaras tranquilos.
-Estás loco si piensas
que voy a hacer eso, mi familia no pertenece a la Hermandad, pero hicimos un
juramente, lleváis sembrando el mal desde hace ya demasiado tiempo, Hem-Netyer
es inalcanzable para vosotros, nunca jamás obtendréis la llave de Osiris, -dijo
Darid visiblemente alterado.
-Como quieras, pero no
olvides que tenemos contactos en todas partes, y ese viejo morirá esta misma
noche en cuanto terminemos esta llamada y recuperaremos lo que nos pertenece,
-Javi colgó el teléfono.
-Maldita sea, -dijo Darid
mientras llamaba a Hem-Netyer, nadie contestó la llamada, estaba preocupado y
se quedó mirando al infinito ensimismado, un camión que pasó velozmente tocando
el claxon le devolvió a la realidad. Arrancó el coche y se dirigió a toda
velocidad hacia la casa de Antoine, tenía que llegar cuanto antes y terminar de
una vez por todas con el problema.
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