viernes, 21 de septiembre de 2012

Historia de Isaac parte 9


XXXIV
Darid vivía en un pequeño piso, se encontraba en un edificio de gente humilde en un barrio de trabajadores de Rabat.
Acababa de despertarse, las pocas horas de sueño casi no le habían servido de descansó. Se encontraba en la cama mirando los papeles que recogió de la casa de Yemyra, no comprendía los símbolos que estaban dibujados en las hojas, pero estaba claro que tenía algo casi más importante que la llave de Anubis en su poder.
No sabía donde escondería los documentos, no estaba seguro de que el llevarlos encima fuera lo más adecuado, y guardarlos en una caja fuerte de un banco era incluso menos seguro teniendo en cuenta las influencias de la Orden oscura.
Se levantó y se dirigió hacia la mesa de trabajo, antes pasó por la cocina y cogió una cerveza fría, cuando se sentó para escribir una carta recibió una llamada en su teléfono móvil, tardó en contestar, no se fiaba de quien podría ser.
-¿Dígame? –dijo cautelosamente.
-¿Inspector Darid? –por la voz parecía occidental.
-El mismo, ¿Quién eres?
-Me llamo Alejandro, tengo que verle urgentemente… -hizo una pausa para tomar aire, estaba nervioso, -es sobre Marta la novia de Isaac, ha sido secuestrada.
-¿La novia de Isaac? –Darid no daba crédito a lo que escuchaba, -¿Cómo narices conoces mi número de teléfono?
-Es una larga historia, digamos que accedí a ciertos mensajes de texto que recibiste, y no sabía a quién acudir, soy amigo de Marta y vinimos para buscar a Isaac, habíamos quedado aquí con Javi…
-¿Con Javi dices? –Darid al escuchar ese nombre le interrumpió.
-¿Conoces a Javi? –pregunto Alejandro.
-Por desgracia si, y dices que a secuestrado a la novia de Isaac… -se levantó bruscamente de la silla, -¿Dónde te encuentras?
-Estoy en el aeropuerto, no sabía dónde ir, -dijo Alejandro visiblemente abatido.
-Escúchame atentamente, coge un taxi y dirígete a la Iglesia de San Francisco, espérame dentro, no tardare en llegar, -Darid colgó el teléfono.
Después de vestirse apresuradamente termino de redactar la carta y bajó a la calle, antes de montarse en el coche entregó la carta a un tendero amigo suyo y le dio unas instrucciones para que enviara la carta por él. Se montó en su coche y se dirigió hacia la Iglesia de San Francisco.
XXXV
Marta hacía ya tiempo que había sido bajada del coche a punta de pistola, ahora se encontraba en la parte trasera de un todo terreno, estaba amordaza y atada de pies y manos, intentó ver quien conducía pero le fue casi imposible moverse.
Al de unas horas de travesía sin apenas beber nada de agua estaba agotada, pensaba que la dejarían en medio del desierto abandonada para que muriera, comenzó a llorar imaginando el futuro que le esperaba pero sobre todo pensaba en su amado Isaac, estaba convencida de que había muerto.
Cuando la desesperación casi la había vencido y estaba comenzando a asimilar la situación notó como el vehículo se detenía, abrieron la puerta y vio como Javi se le acercaba, con una navaja cortó las ataduras de las piernas y la bajó del todoterreno.
-Bienvenida a tu nueva casa, -dijo Javi mientras la ayudaba a bajar del coche.
Al pisar el suelo Marta trastabilló y hubiera caído de rodillas si Javi no la hubiera ayudado a mantener el equilibrio, tenía las piernas apelmazadas y le costaba dar un simple paso.
Javi cogió del brazo nuevamente a Marta y la llevó hacia un edificio que parecía ser muy antiguo y estar abandonado, Marta miró a su alrededor y se fijo que había otro edificio que parecía también muy antiguo cerca de donde estaban, estaba muy bien conservado y tenía un extraño símbolo de un chacal rodeado por un circulo llameante en la puerta, aparte de esas dos construcciones no vio nada más que arena a su alrededor.
Escuchó como Javi hablaba en árabe con otro hombre, no logró comprender nada de lo que decían pero vio como el hombre se montaba en el todoterreno y se alejaba dejando tras de sí una estela de polvo.
-Vamos a ponernos cómodos, pasaremos una temporada aquí, -dijo Javi mientras dirigía a Marta hacia la extraña construcción.
XXXVI
Isaac deambulaba por las calles de Rabat sin saber bien dónde empezar a buscar a Darid, la lógica le decía que tenía que comenzar por la comisaria, pero últimamente la lógica no era algo que funcionara en su vida.
Isaac tenía una sensación extraña como si alguien le estuviera siguiendo, se giro y vio unos metros detrás del a Antoine, este al darse cuenta de que le habían visto se detuvo y le saludó con la mano, tenía una mueca burlona en su rostro. Isaac apretó los puños por la rabia, pero se calmó al pensar en Marta, se dio la vuelta y continuó con su camino.
Le llamó la atención un pequeño local que estaba en un estrecho callejón, “casa de España de Rabat” ponía en el cartel, decidió entrar, -tal vez podría mirar alguna guía de teléfonos o similar, -pensó Isaac mientras entraba.
Cuando entró se fijo que el local era un restaurante, la decoración era muy típica, algunas fotos de cantantes de flamenco y corridas de toros, parecía como su hubiera entrado en algún bar tradicional del barrio de la Macarena.
-Muy buenos días, -le dijo un hombre amablemente cuando le vio entrar, -discúlpeme pero está cerrado.
-Solo quería preguntarle si tendría alguna guía de teléfonos o algo parecido de Rabat, estoy buscando a una persona, -le respondió Isaac devolviéndole una sonrisa forzada.
El hombre se le acercó y le estrecho efusivamente la mano.
-¡Un paisano!, claro adelante pasa siéntate, -el hombre le señalo amablemente una banqueta junto a la barra.
Cuando Isaac se sentó en la banqueta el amable hombre le sirvió un café.
-Hace tiempo que no veo a un turista Español por aquí, me llamo Jacinto, -el hombre estaba emocionado.
-Yo me llamo Isaac, y discúlpeme pero tengo algo de prisa, ¿podría dejarme por favor la guía de teléfonos para buscar a mi amigo? –temía haber parecido demasiado brusco.
Jacinto hizo un gesto afirmativo con su cabeza y se dirigió hacia la trastienda, al cabo de unos segundos apareció con un ordenador portátil.
-En pleno año 2012 para que usar las guías si tenemos internet, -el hombre sonreía mientras le dio el ordenador a Isaac.
-Muchas gracias Jacinto, -dijo mientras comenzaba a teclear.
Le costó más de lo que imaginaba encontrar una página donde poder buscar la dirección pero una vez que entró en ella se alegró al comprobar que al introducir el nombre de Darid Assem solo aparecía una entrada, anotó la dirección donde supuestamente vivía el inspector y le devolvió el ordenador a Jacinto.
-¿Encontraste lo que buscabas?
-Sí, muchísimas gracias, no sabes de cuanto me ha servido tu ayuda, -Isaac estaba exultante.
-Me alegro muchísimo, espero que nos veamos en algún otro momento, -Jacinto estrecho nuevamente la mano de Isaac.
Cuando abandonó el local vio como Antoine se encontraba sentado en una terraza de un bar tomando un té, al pasar Isaac por su lado le miró fijamente, si las miradas mataran aquella habría terminado con la vida de Antoine.
Se dirigió hacia un taxi para ir a la casa de Darid.
XXXVII
Cuando Alejandro llegó a la iglesia de San Francisco se detuvo para observar la fachada de estilo colonial, la mezcla con la cultura árabe la hacían imponente.
Cuando entró se fijo en que no había mucha gente en su interior, eso en parte le tranquilizaba. Se dirigió hacia un banco cercano a la entrada de la iglesia desde donde podía ver quien entraba y salía y esperó a que apareciera el inspector.
Darid llegó un cuarto de hora más tarde que Alejandro, al entrar se detuvo en la puerta observando el interior de la iglesia, algunos fieles hacían cola en el confesionario, un par de occidentales seguramente turistas están de rodillas frente al altar seguramente rezando, miro hacia un lateras y en un banco cerca de la entrada vio a un hombre algo nervioso que lo observaba fijamente, Darid se acercó lentamente.
-¿Alejandro? –dijo Darid casi susurrando respetando ese silencio ceremonial que se respiraba en el ambiente.
Alejandro asintió con la cabeza.
-Soy Darid, hemos hablado antes por teléfono, -se sentó junto a él sin dejar de mirar al frente.
-Lamento el haberte molestado, no sabía a quién podía acudir, -dijo Alejandro nervioso, las manos le sudaban y sostenía una revista que manoseaba una y otra vez para intentar paliar el nerviosismo.
-Me debes una explicación, ¿Cómo me localizaste? –Darid esta vez le miró inquisitivamente, tenía una mano cerca de la cartuchera donde guardaba su pistola.
-Soy amigo de Marta, ella estaba preocupada por su novio, se ve que en la policía de Sevilla le hablaron de ti… -hizo una pausa para tragar saliva, -al no tener noticias de Isaac ella se puso a investigar por su cuenta y dio con la noticia de la muerte de un preso en la comisaria y al ver tu nombre en la noticia se preocupó más todavía.
Darid al recordar aquel momento sintió una punzada en el pecho, no es algo de lo que estuviera orgulloso, pero era algo que se tenía que hacer.
-Me pidió ayuda y yo… digamos que logre acceder a cierta información tuya, incluidas llamadas y mensajes de texto recientes…
-¿Cómo coño pudiste hacer eso? –Darid estaba enojado.
-Digamos que fue más fácil de lo que pensaba, la seguridad informática no es algo que cultiven demasiado ciertas empresas… -Alejandro le dio los informes a Darid.
Darid se quedo estupefacto al ver las hojas que acababan de darle, venia toda su hoja de servicios y toda la información telefónica, cuando terminó de leerlos las rompió.
-Por eso sabíamos que no querías hacer daño a Isaac y queríamos venir a hablar contigo para saber qué es lo que ocurría con Isaac…
-¿Y qué pinta en todo esto Javi? –le interrumpió Darid.
-Es amigo de Isaac, Marta quedo con él pero la secuestraron al salir del aeropuerto, -el tono de voz de Alejandro denotaba ahora culpabilidad, -tenía que haber estado con ella.
Darid le intento calmar, y le explico lo sucedido en esos dos días y quien era en realidad Javi.
-¿Enserio me estás diciendo que no es un guion de película lo que me cuentas? –dijo Alejandro con escepticismo, miraba a Darid fijamente con los ojos abiertos como platos intentando comprender lo que le decía.
Darid asintió, y por la cara que tenia al contar la historia no parecía que mintiera.
-Lo que no se es porque Yemyra…
-¿Yemyra? –le interrumpió Alejando.
-Si Yemyra es el nombre de Javi en la organización, -le contesto Darid, -lo que no se es porque Yemyra querría secuestrar a Marta...
-Si tiene a Isaac lo mismo la necesita para chantajearle por alguna razón, -dijo Alejandro.
-Seguramente… ¿pero cuál? –cuando terminó de hablar giró la cabeza bruscamente mirando la entrada de la iglesia, alguien había dando un portazo al cerrar la puerta.
-No puede ser… -Darid no daba crédito a lo que veía.
-¡Isaac! –gritó Alejandro levantándose rápidamente y dirigiéndose a la entrada de la iglesia.
Los fieles que estaban haciendo cola en el confesionario miraron a Alejandro al escuchar el grito.
-¿Alejandro? ¿Qué haces aquí? –Isaac miraba incrédulo hacia el hombre que se le acercaba rápidamente.
XXXVIII
-Dime Antoine, ¿Cómo va todo? –dijo Yemyra cuando le contestaron al teléfono.
-Están ya juntos, cuando sepa alguna cosa más te avisare pero tenemos un problema.
-¿Qué ocurre? –pregunto Yemyra preocupado.
-Un hombre que no conozco de nada está con ellos, –dijo Antoine.
-Te llamo en unos minutos, -Yemyra colgó el teléfono y se giró para mirar a Marta.
-¿No viniste sola verdad?
Marta no contestó, estaba en una silla atada de pies y manos y simplemente miraba al suelo, Yemyra se acercó y la abofeteo con fuerza, la sangre apareció en la comisura de sus labios.
-No me hagas repetirte la pregunta… ¿Quién es ese hombre? –dijo mientras sujetaba del pelo a Marta y tiraba de el para obligarla a mirarle a la cara.
-¡Vete a la mierda maldito cabrón! –Marta soltó un escupitajo que impacto en el rostro de Yemyra.
-Si no me lo dices no volverás a ver a Isaac, -dijo mientras se limpiaba el escupitajo y tiraba con más fuerza del pelo.
El escuchar el nombre de su amado y el saber que estaba vivo hicieron que su resistencia se mermara.
-No es nadie importante, solo un amigo que quiso acompañarme, -dijo Marta apesadumbrada por la sensación de traición que tenía en esos momentos.
Yemyra soltó el pelo de Marta y la abofeteo una vez más, las lagrimas invadían sus mejillas pero lloraba en silenció no quería darle el gusto de escucharla quejarse.
Antoine estaba fuera de la iglesia vigilando la entrada para no perder a sus objetivos de vista, justo cuando vio a los tres hombres salir de la iglesia sonó el teléfono.
-Yemyra acaban de salir, ¿Qué hago?
-Hagamos que la historia de Isaac le resulte creíble a Darid, mata al otro hombre.
Antoine colgó el teléfono y continuó siguiendo a los tres hombres mientras zurcía un plan en su mente.
XXXIX
-Todavía me cuesta creer que pudieras escapar, -dijo Darid mientras encendía un cigarro.
-A mí también me cuesta creerlo, pero es tal y como te conté. –Isaac permanecía quieto mirando el suelo, -cuando llegue a tu casa te vi salir apresuradamente y te seguí hasta la iglesia.
-Espero que nadie te haya seguido a ti.
Darid comenzó a caminar seguido de Isaac y Alejandro, se dirigían a su casa desde donde podrían estar más seguros y planear como rescatarían a Marta.
-¿Qué calor hace aquí no? –decía Alejandro quejosamente.
-Vamos hombre, ya queda poco, sino no haber venido, -le contestó Isaac visiblemente enfadado.
-De nada, de nada, si lo se le digo a Marta que nos vamos a cenar en vez de venir aquí a buscarte.
Isaac al escuchar eso miró a Alejandro y le cogió de la camisa mirándole a los ojos encolerizado.
-Como vuelvas a decir algo así te parto la cara maldito imbécil, -dijo mientras levantaba el puño amenazando con golpearle.
-¡Cuidado! –grito Darid mientras sacaba su pistola.
Isaac miro a Darid y vio como disparaba a algo o alguien detrás de él, se giró para mirar y vio a Antoine apuntándole con un arma, Antoine le disparó. Isaac sintió una quemazón tremenda en su hombro y soltó a Alejandro, miró la zona donde le había impactado el disparo, comenzaba a sangrar profusamente.
-¡Al suelo maldita sea! –gritó Darid mientras volvía a disparar a Antoine.
Estaban en una zona relativamente descubierta, Isaac se lanzó al suelo intentando buscar alguna cobertura posible, mientras estaba en el suelo vio a Alejandro inmóvil unos metros delante de él.
-Alejandro ¿estás bien? –le gritó mientras permanecía en el suelo mirándole.
-Creo que sí… -estaba visiblemente asustado, el miedo le paralizaba y era incapaz de moverse.
-¡Detrás de aquel coche rápido! –dijo Darid mientras les señalaba un coche que estaba aparcado unos metros por detrás de ellos.
-Alejandro, cuando cuente tres nos levantamos y corremos hacia el coche, ¿comprendido? –no dejaba de mirarle intentando tranquilizarle.
Alejando simplemente asintió con la cabeza, siempre le habían gustado las películas de guerra y tiroteos pero esto no se parecía ni mucho menos a una película de acción.
-Uno… dos… -justo en ese momento una bala silbó cerca de él casi dándole de lleno en la cabeza, -tres ¡ahora, vamos Alejandro! –se levantó rápidamente y corrió en dirección al coche que le había señalado Darid mientras este les cubría disparando a Antoine.
Alejandro tomo aire y se levantó lo más rápido que pudo y siguió a Isaac, estaba ya a medio metro del coche cuando notó un pellizcó en la espalda a la altura de los riñones, cuando ya estaba a resguardo juntó a Isaac se sentó apoyando su espalda en el coche.
-Muy bien Alejandro, lo lograste, ¿estás bien? –dijo Isaac mientras le daba una palmada en los hombros.
-Si llego a saber que voy a participar en una película de vaqueros me hubiera traído un caballo, -intentó bromear Alejandro.
Isaac rió por el comentario de Alejandro, permanecieron a resguardo hasta que el tiroteo cesó y apareció Darid corriendo.
-¿Estáis todos bien? –dijo Darid mientras miraba a los dos hombres.
-Me dieron en el hombro, pero no es nada, es una herida superficial, -dijo Isaac mientras apretaba la herida con un pañuelo intentando evitar el perder más sangre.
-Debió de seguirte cuando escapaste… -Darid ayudo a Isaac a levantarse, -seguramente cuando nos vieron juntos no se lo pensaron demasiado.
-Vamos Alejandro dame la mano, -Isaac le tendió la mano para ayudarle a incorporarse.
Alejandro no contestó, permanecía en silencio sin decir nada, Darid se puso de rodillas junto a él y le tomo el pulso.
-Esta… muerto, -dijo Darid.
-¿Muerto?, si hace menos de un minuto que hemos hablado ¿Cómo es posible? –Isaac estaba incrédulo mirando a los ojos ahora carentes de vida de Alejandro.
Darid inspecciono el cuerpo y vio como brotaba abundante sangre de una herida de bala recibida en los riñones, Isaac no pudo aguantar las lágrimas.
-Malditos hijos de puta, -gritó desesperado.
-Vámonos de aquí, la policía se encargara de él, es mejor irnos cuanto antes, lo siento mucho Isaac, -Darid se incorporó y se dirigió hacia su coche.
Isaac miró por última vez a Alejandro, nunca se llevaron bien, pero siempre fue buen amigo de Marta y ahora que había muerto por ir a buscarle un sentimiento de culpabilidad le inundó completamente.
-Amigo tu muerte no será en vano, -miró por última vez el cadáver de Alejandro y se marchó con Darid.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Historia de Isaac Parte 8


XXX
Antoine estaba a punto de disparar a Isaac que se encontraba inconsciente en el suelo.
-¡Espera! Tal vez todavía pueda servirnos de utilidad, -dijo Javi mientras cogía del brazo a Antoine.
-No entiendo de que nos puede servir, desde que llego a Rabat solo ha sido una fuente de molestias.
-No creas, puede que sea un estorbo y que no sepa nada de lo que está ocurriendo, pero Darid se está volviendo un verdadero peligro y creo que podremos solucionar ese problema gracias a Isaac.
-No llego a comprender como este imbécil puede ayudarnos con Darid, -Antoine miró a Isaac haciendo una mueca burlona.
Isaac comenzaba a despertarse, abrió los ojos lentamente y vio a Antoine y Javi de pie ante el mirándole, le apuntaban con una pistola. Escuchó como sonaba un teléfono y vio como Javi desaparecía. Al cabo de un par de minutos volvió a verle aparecer.
-Antoine llévalo al coche, nos vamos inmediatamente, acaban de confirmarme que Hem-Netyer ya es historia y tenemos la llave de Anubis en nuestro poder, pronto el ultimo estorbo desaparecerá también.
Antoine obligó a Isaac a levantarse y lo llevó a punta de pistola hasta el garaje, estaba dolorido y le costaba caminar, más de una vez estuvo a punto de caer al suelo, el golpe en la cabeza había sido muy fuerte. Antoine ató las manos de Isaac y lo introdujo en la parte trasera del vehículo, cuando se aseguró que no podría escapar volvió con Javi al interior de la casa.
-Darid no tardara en llegar, lleva a Isaac a casa de Elyazid, preparad todo para partir en cuanto os avise al templo de Osiris, yo tengo que encargarme de alguien.
-Como digas Yemyra –dijo Antoine, asintió con la cabeza y salió de la casa, se dirigió al coche y salió a toda velocidad de la propiedad desapareciendo en la oscuridad de la noche cerrada de Rabat.
Javi subió por las escaleras a la planta de arriba de la casa, tenía una garrafa de gasolina y la derramó sobre la cama y las cortinas de una de las habitaciones, cuando se aseguró que la garrafa estaba vacía sacó su teléfono móvil y realizó una llamada.
-¿Marta? Soy Javi Matas, -el tono de voz era cordial.
-¡Javi! –Respondió Marta con evidentes signos de alegría, -¿esta Isaac bien?
-Sí está bien, pero sobre eso quería hablarte, me dijo que te llamara porque él no pudo contactar contigo…
-¿Pero está contigo, donde esta? –le interrumpió Marta.
-Tuvo que salir urgentemente de Rabat, pero se encuentra bien, si quieres voy a Sevilla nos vemos y te cuento los detalles.
-Mañana llego a Rabat Javi, si quieres nos vemos en tu casa y hablamos.
Javi estaba exultante, tenía pensado ir a Sevilla pero ese giró de la situación le facilitaba enormemente la tarea que tenía en mente.
-Te iré buscar al aeropuerto, no te preocupes, -dijo efusivamente.
-Sobre las cuatro llegare, gracias Javi, ahora estoy más tranquila.
-Me alegro mucho Marta, mañana nos vemos. –Javi colgó el teléfono, tenía una sonrisa de oreja a oreja en su rostro, nada mas guardar el móvil sacó un mechero y prendió fuego a la habitación que comenzó a arder con rapidez y virulencia debido a la gasolina.
Salió de la vivienda y se dirigió al otro lado de la calle, cuando se aseguró que toda la casa estaba en llamas montó en un coche negro que estaba esperándole y se marchó del lugar.
XXXI
Darid estaba ya cerca de la casa de Antoine, se fijo que en la lejanía la luz producida por unas llamas que iluminaban la noche cerrada, tuvo un mal presentimiento, sin pensárselo demasiado pisó el pedal del acelerador a fondo.
Cuando llegó a la vivienda sus peores temores se hicieron realidad, la casa estaba ardiendo de una forma virulenta, los vecinos de la zona se estaban empezando a congregar en las calles por una mezcla de curiosidad y temor a que las llamas se pudieran propagar a las demás casas, la sirena de los camiones de bomberos sonaba en la lejanía.
-¡Maldito hijo de puta! –gritó Darid mientras se tapaba el rostro cuando el fuego alcanzó la cocina y una gran explosión hizo saltar escombros y cristales, se acercó a la vivienda, estaba poseído por la cólera y no pensó en las consecuencias, alguien le cogió de la camisa y tiro del hacia atrás en el momento exacto en el que una nueva explosión hizo que una gran cantidad de escombros cayera donde él se encontraba antes de ser empujado.
-¿Estás loco? –dijo el hombre que posiblemente acababa de salvarle la vida tirando de su camisa.
Darid se giró y vio a un hombre cuyo rostro le resultaba familiar.
-¿Acaso quieres morir ahora que es cuando más te necesitamos? –se le veía visiblemente enfadado.
-¿Quién eres tú? –dijo Darid mientras se frotaba los ojos debido al picor producido por el humo.
-Soy Abdelrani, -el hombre le pasó su mano por encima de los hombros, -salgamos de aquí hermano Darid te lo explicare todo.
Abdelrani dirigió a Darid hacia un coche que tenía aparcado en una calle adyacente. Cuando estaban dentro del vehículo Abdelrani sacó de la guantera unas toallitas húmedas desechables y se los entregó a Darid.
-Límpiate los ojos con esto, te sentirás mejor.
-Muchas gracias, Hem-Netyer me hablo de ti antes, -dijo mientras se frotaba los ojos con las toallitas húmedas sintiéndose más aliviado.
-Llevo muchos años vigilando los movimientos de Yemyra...
-¿Quién es ese Yemyra? –le interrumpió Darid
-Lo conoces como Javi el chacal, el nuevo líder de la orden oscura… -hizo una pausa mientras sacaba un paquete de tabaco ofreciendo uno a Darid, -hace casi cuatro años que se hizo no se sabe muy bien como con el control de la orden, cuando Hem-Netyer se enteró del nombramiento me reclutó para que lo mantuviera informado, desde que Yemyra llegó al poder su fuerza y su influencias creció de forma espectacular, tiene contactos en todos sitios y sus brazos llegan incluso a los estamentos más poderosos del gobierno.
-Antes me llamó por teléfono y me dijo que esta noche Hem-Netyer moriría, intente llamarle pero no logre localizarlo. –dijo Darid abatido.
- Hem-Netyer a muerto… -hizo una pausa, se le veía visiblemente afectado al dar la noticia, -recibí la noticia hace poco y por eso estoy aquí, somos pocos los hermanos que quedamos, tenemos que detener a Yemyra y recuperar la llave de Anubis. Hem-Netyer se escondía en una casa de Rasma, el que terminó con su vida debía de estar infiltrado, la llave estará de camino al templo de Osiris.
-¿Y el occidental? –pregunto Darid.
-Lo sacaron de la casa, no sé porque lo quieren mantener con vida, pero ahora mismo lo principal es recuperar la llave de Anubis y ponerla a resguardo para siempre. Yo iré al pueblo de Rasma a intentar averiguar lo que pueda.
-Abdelrani, esperare aquí tu llamada, tengo una deuda moral con el occidental y no permitiré que muera si puedo evitarlo, demasiada sangre de inocentes llevamos derramada, cuando sepas alguna cosa llámame, -Darid salió del coche.
-Darid… -dijo Abdelrani, -tienes en tu poder unos documentos muy valiosos que sacaste de la casa de Yemyra, ¿Cierto?
-Sí, los tengo conmigo, ¿Por qué son tan importantes?
-Son la segunda clave para entrar en la cámara principal, protégelas y evita que nadie se haga con ella… -hizo una pausa, -cuídate hermano, hagamos que la muerte de Hem-Netyer no haya sido en vano, -dijo Abdelrani que acelero y desapareció del lugar en cuanto Darid cerró la puerta del coche.
Darid se dirigió hacia su coche, estaba alterado y nervioso, llevaba dos días sin dormir y su cuerpo comenzaba a pasarle factura, la cabeza le dolía tremendamente, no sabía porque quería salvar a Isaac, pero se sentía en parte culpable de su situación actual, después de observar desde su vehículo como los bomberos se hacían con el control del incendio se dirigió hacia su casa, necesitaba urgentemente descansar.
XXXII
Marta estaba más tranquila después de recibir la llamada de Javi diciéndole que Isaac estaba bien, no terminaba de comprender por qué no la había llamado para hablar con ella, pero después de la tensión acumulada decidió volver a la cama y esta vez sí logró dormir, Alejandro roncaba de forma grotesca en la habitación de invitados.
Cuando sonó el despertador Marta se hizo la remolona en la cama, estaba a punto de volver a cerrar los ojos cuando escuchó como llamaban a la puerta de su habitación de forma insistente.
-¡Mueve el culo Marta o llegaremos tarde al aeropuerto!, -era Alejandro.
Al escuchar las palabras tarde y aeropuerto Marta se levantó bruscamente como si hubiera saltado algún resorte que la logró activar.
-¡Joder, me quede dormida! –gritó mientras miraba la hora del despertador que estaba sobre la mesilla.
-Date prisa, tienes café preparado, ¡mueve ese hermoso trasero! –dijo Alejandro metiéndola más prisa.
Marta se ducho y vistió en tiempo record, cuando entró en la cocina devoró el desayuno que Alejandro la había hecho.
-Muchas gracias Alejandro, ¿estás preparado? –dijo con voz alegre, se notaba que el dormir unas horas y la llamada recibida la noche anterior habían logrado apaciguarla y calmarla.
-Llevo preparado desde hace dos horas, vámonos.
Después de cerciorarse de que no se dejaban nada se dirigieron hacia el coche de Alejandro y condujeron hasta el aeropuerto, Marta dio las gracias por no haberse encontrado con ninguna patrulla de la Guardia Civil de tráfico, la forma de conducir de Alejandro había violado más de una ley de circulación.
Una vez en el avión Marta miró a Alejandro que estaba sentado a su lado leyendo una revista de informática.
-Muchas gracias de verdad, eres un cielo, -le besó en la mejilla.
-¿Es mi cumpleaños y no me entere? –dijo burlonamente Alejandro, nunca perdía su sentido del humor, siempre era optimista y estaba lleno de vitalidad.
-No seas estúpido, -dijo sonriendo, -gracias por acompañarme, se que Isaac no te cae bien y no tenias obligación de venir, -dijo Marta con un tono de voz dulce.
-Nunca dejaría que fueras sola, además nunca visite Rabat, dicen que tiene un buen chocolate, tendré que probarlo para asegurarme que son ciertos los rumores. -Alejandro empezó a reírse.
-¿Chocolate...? –Marta intentaba comprender la broma, -oh vamos, serás tonto, -Marta comprendió que su amigo se refería al hachís.
El viaje en avión fue tranquilo, alguna que otra broma de Alejandro y pocas novedades más, cuando aterrizaron en Rabat y recogieron las maletas se dirigieron a la salida, Marta estaba ansiosa por ver a Javi y que pudiera contarle todo lo que había ocurrido con Isaac.
-Marta, voy al servicio, espérame en la salida.
-Claro, voy a buscar a Javi.
Marta llegó a la salida del aeropuerto y vio como desde un coche negro alguien tocaba el claxon, se fijo en el vehículo y vio dentro del a un hombre con la ventanilla bajada que le hacía señas para que se acercara, era Javi. Marta se dirigió hacia el coche, le devolvió el saludo con la mano a medida que se acercaba, cuando llego a la altura del vehículo asomó la cabeza por la ventanilla abierta.
-¡Javi que alegría verte! –Marta le dio dos besos.
-Lo mismo digo Marta, ¡Estas impresionante!
-Sera que me miras con buenos ojos, -dijo modestamente, -pero cuéntame sobre Isaac, llevo unos días horribles pensando en él, ¿está bien? –pregunto Marta cambiando el tono de voz, se la notaba preocupada.
Javi salió del coche y abrió la puerta del copiloto educadamente para que Marta entrara.
-Te lo contare de camino a mi casa…
-Espera un momento, -le interrumpió Marta.
Estaba a punto de explicarle que no venia sola cuando notó como alguien detrás de ella la sujetaba por la cintura con fuerza.
-Esto no es una negociación, -dijo Javi amenazadoramente, -¡Métela en la parte de atrás! –le dijo al hombre que sujetaba a Marta y la apuntaba con un arma.
Marta intentó revolverse pero le fue imposible hacerlo, desde la entrada del aeropuerto Alejandro lo vio todo, intentó llegar donde se encontraban pero fue tarde, para cuando logro acercarse el coche ya estaba acelerando y desapareció de su vista al tomar una curva.
XXXIII
Isaac estaba sentado en el suelo con la espalda apoyada contra la pared, se encontraba encerrado en un minúsculo habitáculo, unas estrechas escaleras de madera le separaban de la puerta, solo había una pequeña bombilla que apenas iluminaba la estancia, una cama y un retrete, las paredes del frio hormigón y la falta de ventanas le hicieron deducir que se encontraba en una especie de sótano.
No dejaba de pensar en lo sucedido, la traición de su supuesto amigo Javi, la muerte de James por una estúpida historia de sectas y sobre todo no dejaba de pensar y recordar a su amada Marta.
No sabía qué hora seria, le sacaron medio inconsciente de la casa en plena noche y en aquel oscuro sitio estaba completamente desubicado.
Escuchó como alguien desde el otro lado abría con llave la puerta, la intensa luz que provenía del exterior al abrirse la puerta le molestaba y obligó a cerrar los ojos, se puso una mano sobre los ojos para intentar minimizar la molestia que le producía el contraste de luz. Escuchó como alguien bajaba por las escaleras de madera, cuando su vista se acostumbró un poco al cambió de luz retiró la mano y se fijo en la figura que se le acercaba, era un hombre con una cuidada barba que vestía una chilaba blanca, se le acercó y le dio un teléfono, cuando Isaac lo cogió el hombre se marchó sin decir palabra.
Isaac intentó llamar pero tenía las llamadas salientes restringidas, lo dejó en el suelo con desesperación, al de unos minutos recibió un mensaje de texto, al coger el teléfono y abrir el mensaje lo que vio hizo que sus ojos comenzaran a enrojecerse y las lagrimas empezaron a brotar, vio la foto de Marta montada en un coche con una mordaza puesta en la boca y a Javi a su lado sonriente, le entraron ganas de matarlo, al de unos segundos el teléfono móvil comenzó a vibrar, estaba recibiendo una llamada.
-Isaac soy Javi, espero que no estés muy enfadado conmigo, -soltó una carcajada, -si quieres volver a ver a Marta y pasar el resto de tu vida con ella tienes que hacerme un favor.
-¡Javi hijo de puta, te matare! –grito Isaac entre sollozos.
-Dejémonos de formalismos, tengo un pequeño problema y quiero que tu lo soluciones, es sencillo, si aceptas te soltaremos y te encargaras de matar a nuestro amigo común Darid.
-¿Por qué coño no lo haces tú? –dijo gritando.
-Podría hacerlo es cierto, pero veras, necesito que antes de matarlo logres sacarle cierta información que tiene... –la voz sonaba distorsionada, como si la cobertura estuviera fallando, -tenemos la llave de Anubis pero nos falta la clave que nos permitirá entrar en la cámara principal, si quieres vivir y volver con Marta a Sevilla hazte con esa clave y termina con Darid.
Isaac se quedó en silencio, la persona que más quería en el mundo estaba secuestrada y su vida dependía de él, sus dilemas morales quedaron aparcados, se secó las lágrimas con la manga de su camisa y se recompuso.
-Está bien lo hare, pero no se te ocurra tocarla un solo pelo, -dijo amenazadoramente.
-Eso depende de ti, no tardes, tienes cuatro días para hacerlo. –Javi colgó.
Pasaron unos diez minutos cuando el extraño hombre volvió a bajar, le puso una capucha negra en la cabeza que le impedía ver cualquier cosa y lo llevo nuevamente a un coche. Cuando lo soltaron se encontraba en las afueras de Rabat, no sabía cuánto tiempo habría estado montado en el vehículo pero calculó que una hora y media.
Tenía cuatro días, parecía tiempo más que suficiente pero la verdad es que no sabía por dónde empezar a buscar a Darid, suponía que no estaría tranquilamente sentado en su despacho de la comisaria, y mucho menos como lograría sacarle la información, el terminar con la vida del pobre Darid lo tenía mucho más claro.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Historia de Isaac parte 7


XXVII
La finca de Antoine no es que fuera muy grande pero se veía que estaba cuidada con mucho esmero, un camino de graba indicaba el camino hacia la casa, el resto era una zona ajardinada, la hierba estaba perfectamente cortada y tenia diversos árboles frutales.
Antoine estaba en el porche de la casa esperándoles, cuando se acercaron les ofreció su mano la cual estrecharon cordialmente.
-Buenas noches caballeros, pasen por favor, -les indico amablemente que pasaran al interior de la vivienda.
-Muchas gracias y lamentamos importunarle a estas horas, pero es algo importante, .dijo Javi mientras entraba.
-No se preocupen, -Antoine cerró la puerta tras de sí, -conocí a James hace unos días en una expedición en la que me encontraba, un hombre peculiar, ¿quieren tomar alguna cosa? –dijo señalando el mueble bar.
-Un whisky por favor, -dijo Isaac, -hemos tenido un día bastante duro.
Antoine se dirigió al mueble bar y comenzó a preparar las bebidas.
-¿Qué era eso tan importante que querían decirme, que le ocurrió a James? –se acercó con las bebidas y las dejo encima de la mesa.
-Fue asesinado en el desierto, -Isaac hizo una pausa y tomo un trago, -es una historia muy larga, pero creemos que tiene algo que ver con lo que encontraron en aquellas ruinas.
Antoine se quedo en silencio mirándolos, se dirigió hacia un sillón de cuero negro y se sentó.
-¿Como saben que yo me encontraba con él cuando encontró lo que dicen que encontró? –Antoine intentaba aparentar tranquilidad.
Isaac saco la foto en la que salían James y él posando sonrientes con la reliquia, se la entregó y Antoine la miro detenidamente.
-Cierto, es innegable que le conocí… -Antoine dio un nuevo trago a la copa.
Javi tenía la cara magullada por los golpes recibidos antes, nuevamente comenzó a sangrar de la nariz, temía que se la hubieran roto.
-Con permiso voy a ir al baño a limpiarme y curarme las heridas, -Javi se levantó y se dirigió por las escaleras a la segunda planta donde se encontraba el baño.
Isaac miro como Javi se alejaba y subía las escaleras, algo comenzó a cavilar se le notaba en el rostro por la expresión que tenia, la oportuna interrupción de Antoine le sacó de sus pensamientos.
-Yo fui a investigar la zona, andaba buscando un asentamiento antiguo, -se levantó y se dirigió hacia el equipo de música, -llevaba años de investigación y todas mis pesquisas indicaban esa ubicación.
-Continúe por favor, -Isaac le escuchaba atentamente.
-Cuando llegue con mis ayudantes vimos a la expedición de su amigo James, había entrado el primero en las ruinas y tenía en sus manos la llave… -fue interrumpido bruscamente.
-¿Llave? ¿Cómo sabes que esa reliquia era una llave? –Isaac estaba tenso y miraba a Antoine con desconfianza.
-Lo deduje por los relieves que tenia, pero seguramente me confunda… -hizo una pausa mientras encendía el equipo de música, comenzó a sonar la ópera de la Traviata de Verdi, -James y yo conversamos durante horas, me dijo hacia donde se dirigía y que no le interesaban las ruinas, que simplemente se las encontró por casualidad, al día siguiente se marchó y no volví a saber nada de él.
Isaac notaba que algo no terminaba de tener sentido en toda aquella historia, después de lo sucedido estos días atrás su nivel de escepticismo estaba muy elevado, y no confiaba en Antoine, algo dentro de él le decía que mentía, cuando se disponía a hablar entro en la habitación Javi.
-¡Ese maldito imbécil me rompió la nariz! –dijo mientras se tocaba cuidadosamente la nariz que estaba hinchada y amoratada.
-Le recomiendo que vaya al hospital a que le miren bien esas magulladuras, no tienen buena pinta, -dijo Antoine mientras se levantaba y se acercaba a Javi.
-Esperare a mañana, no es seguro ahora mismo visitar ninguno. Después de lo ocurrido esta tarde no me apetece andar por sitios públicos. Voy a por unos hielos.
Javi se dirigió a la cocina, parecía que se conocía muy bien la casa y eso llamó la atención de Isaac que no dejaba de mirar la seguridad con la que andaba por esa vivienda en la que supuestamente nunca había estado.
-En realidad tu amigo no tiene nada que ver con todo esto, el no tenía que haber encontrado la llave, yo se la pedí educadamente, pero no quiso dármela. No me quedo más remedio que terminar con su vida, -dijo Antoine.
Isaac al escuchar esas palabras giro la cabeza para mirar a Antoine, le vio sentado en el sillón de cuero con la copa de whisky en una mano y una pistola con la que le apuntaba en la otra.
-¡Maldito hijo de puta! –gritó Isaac sin mover un solo musculo
Javi escucho el grito y entro en la sala, tenía una bolsa con hielo en la mano puesta en la nariz, se detuvo al ver la escena de Antoine apuntando a Isaac con la pistola.
-¿Qué ocurre aquí? –miró a Antoine.
-Él es el asesino de James, -dijo Isaac.
Javi parecía tranquilo, continuaba sujetando los hielos sobre su amoratada nariz.
-Veo que ya le contaste parte de lo ocurrido, te dije maldito idiota que esperaras un poco, -se dirigió al mueble bar.
-Maldita sea Javi, ¿tu sabias todo esto?, -Isaac estaba confundido.
-Claro que lo sabía, -se sirvió una copa de Brandy, -llevo años buscando esas ruinas y esa reliquia, desde que entré en la orden de Osiris hace doce años.
-¿Qué entraste en la orden? ¿Qué coño me estás contando? –pregunto Isaac alterado.
-Fue hace doce años, me encontraba investigando unas ruinas en el desierto y encontré el templo de Osiris, decidí investigar más sobre el y fue cuando conocí a Antoine y al antiguo maestro de la orden, -bebió un trago de brandy, -pero no voy a aburrirte con mi vida.
Isaac tenía ganas de abalanzarse sobre Javi, pero un gesto de Antoine con el arma le hizo desistir y volvió a quedarse quieto.
-Pero volvamos al tema principal, cuando Antoine me llamo dese las ruinas contándome lo sucedido decidimos actuar, lamente que fuera James, pero solo fue una desafortunada coincidencia.
-Por eso Darid dijo que te conocía, ¿el también está involucrado? -Isaac estaba abatido, trataba de comprender lo que pasaba y asimilar las palabras de Javi.
-Darid… un gran grano en el culo, pertenece a los custodios de la reliquia, quieren terminar con nosotros, pero se van a llevar una sorpresa, por cierto Isaac, no encontramos la reliquia en el cadáver de James, así que supongo que tu amigo Brahim te diría donde esta, ¿Tu no sabrás nada verdad?, -Javi bebió de un trago lo que le quedaba en la copa, el dolor de la nariz rota se estaba empezando a pasar.
-No me esperaba esto de ti, James era nuestro amigo, yo confié en ti… -no pudo terminar la frase, Antoine se levantó y le golpeó con fuerza en el rostro.
-Para ser sinceros, James nunca me había caído bien, pero tu si, y no deberías haber estado aquí, es mejor que me digas donde está la llave de Anubis Isaac. –Javi se acercó y le cogió del pelo con fuerza haciéndole que le mirara.
-No sé donde está la reliquia maldito cabrón, y si lo supiera no te lo diría, -escupió en el rostro de Javi.
-Muy bien Isaac, te creo, solo otra persona más pudo encontrarla -Javi le soltó el pelo y se limpio el escupitajo con un pañuelo.
-Antoine, mátalo. –salió de la sala pero antes de abandonarla se giro y volvió a mirar a Isaac, -daré recuerdos a Marta de tu parte.
-¡Nooo…! –grito Isaac, en ese momento sintió como le daban un golpe seco en la cabeza haciéndole perder el conocimiento.
XXVIII
Alejandro llegó a casa de Marta sobre las dos y cuarto de la mañana, cuando le abrió la puerta y la vio se preocupo por el estado en el que se encontraba Marta, tenía unas ojeras prominentes, y el rostro de cansancio y preocupación era más que evidente.
-Buenas noches Alejandro, gracias por venir, ¿quieres tomar alguna cosa? –Marta le dio dos besos.
-Ahora mismo no gracias. Joder Marta que pintas tienes, ¿tan grave es el problema?
-La verdad es que no lo sé, eso es lo que me preocupa, que no se nada, siéntate y cuéntame por favor que es lo que averiguaste.
Alejandro llevaba una pequeña carpeta de la que sacó unos documentos que enseñó a Marta.
-Es el expediente de Darid, parece ser que en sus inicios fue un buen policía, pero los últimos años son lo interesante. Parece ser que tiene varias sanciones por dejadez de funciones, y está siendo investigado desde hace tiempo por sospechas de corrupción.
Marta miraba los informes detenidamente, sobre todo los datos más recientes, buscando alguna cosa que la llamara la atención.
-No es tan extraño, muchos policías y más en determinados países se corrompen, ¿esto era eso tan importante que tenias que enseñarme? –Marta está decepcionada, pero se dio cuenta de la forma en la que acababa de hablar a su amigo que estaba haciéndole un favor, -lo siento Alejandro, estoy cansada y muy estresada, no quería hablarte mal.
-No te preocupes Marta, pero tienes razón, lo que quería enseñarte está en la última página, logre colarme en el sistema de la compañía de teléfonos, no fue sencillo la verdad… -dijo petulantemente, -pero logre la lista de las ultimas llamadas que realizó y recibió y lo más interesante… -hizo una pausa.
-Oh vamos Alejandro, dímelo ya, no te hagas el interesante, -dijo Marta malhumorada.
-Está bien, está bien, solo quería darme un poco de publicidad, lo más interesante fueron unos cuantos mensajes de texto que logre recuperar.
-¿Unos mensajes de texto? –Estaba incrédula, -¿es posible sacar esa información?
-Es posible hacer casi de todo pequeña, -Alejandro reía jocosamente.
Marta busco la pagina en la que aparecieron los mensajes de texto, cuando la encontró y comenzó a leerlos sintió unas punzadas en el estomago, sobre todo al leer el último de los mensajes.
Querido hermano, el occidental Isaac no sabe donde se está metiendo, tenemos que ponerlo a resguardo, es inocente y quieren terminar con su vida, es nuestro deber protegerlo.”
Marta comenzó a llorar, las lágrimas resbalaban por sus mejillas cayendo sobre la hoja que tenía en sus ahora temblorosas manos, Alejandro se acercó y la abrazó fuertemente haciendo que Marta recostara su cabeza sobre su pecho, intentaba consolarla pero parecía una tarea imposible.
-Isaac está en peligro, sabía que algo malo ocurría. Siempre metiéndolo en líos James, incluso después de muerto le traes problemas, maldito imbécil, -maldijo Marta.
-No sé qué es lo que sucede, pero tengo que admitir que Isaac no es tonto, seguro que se encuentra bien. –después de intentar calmarla con sus palabras besó la frente de Marta.
Marta se soltó de los brazos de Alejandro, se levanto e intento recuperar la compostura, se dirigió hacia el ordenador y entró en la página web de la compañía aérea.
-¿Qué demonios estás haciendo Marta?
-Me voy a Marruecos a buscar a Isaac, no pienso quedarme aquí esperando cruzada de brazos.
-¿Y donde piensas buscarle?, piénsatelo muy bien, Rabat es una ciudad muy grande.
-Iré a casa de Javi, la última vez que tuve noticias de él estaba en su casa. Alejandro… no pienso quedarme mirando y recibir la noticia de su muerte.
-Siempre igual, nunca cambiaras. Cuando se te mete algo en la cabeza eres insoportable, iré contigo a buscar a tu Amundsen.
Marta miró a Alejandro, después de tomar la decisión de ir a buscarle estaba más tranquila, una sonrisa comenzó a dibujarse en su cansado rostro, volvió a mirar la pantalla y compró dos pasajes para Rabat.
-Salimos mañana a las once y cuarto, -se levanto y se dirigió hacia Alejandro, le dio un abrazo y le beso en la mejilla, -muchas gracias, sabía que podía contar contigo.
XXIX
Darid estaba en el coche de camino a casa de Antoine, la cabeza le dolía terriblemente, estaba ya cerca de su destino cuando recibió una llamada, se fijó en el número desde el que le llamaban, no era de nadie conocido, detuvo el coche en la cuneta y contestó la llamada.
-¿Quién es? –contestó con evidentes signos de molestia por haber sido importunado.
-Señor Darid, soy Javi, nos conocimos esta tarde en persona, -se toco la nariz rota, -quería proponerle un trato.
-¡Yo no hago tratos con asesinos! Terminare con vosotros y borrare de la historia a vuestra oscura organización, -dio un fuerte golpe al volante.
-Tranquilícese, no hace falta levantar la voz, no somos tan distintos, vosotros matasteis al pobre Brahim. Me pregunto porque… -hizo una pausa, -¿Tal vez para ocultar vuestro rastro, acaso encontrasteis la llave de Anubis y queríais borrar las pruebas?
Darid guardó silencio, el simple hecho de que sospecharan que tenían la llave era peligroso.
-Tu silencio dice más que mil palabras. Deduzco que el viejo Hem-Netyer la tiene guardada, ese viejo idealista siempre interponiéndose. Darid, sabemos que tu familia no pertenece en realidad a la Hermandad, te propongo salvar tu vida, ser el héroe que rescato a un occidental de la muerte y a cambio nos dejaras tranquilos.
-Estás loco si piensas que voy a hacer eso, mi familia no pertenece a la Hermandad, pero hicimos un juramente, lleváis sembrando el mal desde hace ya demasiado tiempo, Hem-Netyer es inalcanzable para vosotros, nunca jamás obtendréis la llave de Osiris, -dijo Darid visiblemente alterado.
-Como quieras, pero no olvides que tenemos contactos en todas partes, y ese viejo morirá esta misma noche en cuanto terminemos esta llamada y recuperaremos lo que nos pertenece, -Javi colgó el teléfono.
-Maldita sea, -dijo Darid mientras llamaba a Hem-Netyer, nadie contestó la llamada, estaba preocupado y se quedó mirando al infinito ensimismado, un camión que pasó velozmente tocando el claxon le devolvió a la realidad. Arrancó el coche y se dirigió a toda velocidad hacia la casa de Antoine, tenía que llegar cuanto antes y terminar de una vez por todas con el problema.