viernes, 31 de agosto de 2012

Historia de Isaac Parte4


XX
Después de recibir la llamada desde la comisaria de Sevilla Darid estaba exultante, llamó a su contacto y le contó lo sucedido, recibió un nuevo encargo, no le gustaba nada pero lo que había en juego era mucho, no solo la honra de su familia, había algo mas detrás de todo aquello.
Se dirigió a los calabozos de la comisaria, las instrucciones eran claras, evitar por cualquier medio que el asesino de Brahim dijera una sola palabra de lo que sabía, los calabozos de la comisaria no eran muy amplios, y los presos estaban hacinados como ganado en las pequeñas celdas, se dirigió hacia la mesa del guardia que estaba en la entrada de la galería.
-¿Dónde está el preso acusado de asesinato que trajeron esta tarde?
-Se encuentra en la sala de aislamiento inspector, -dijo el guardia después de mirar una lista que tenía en la mesa.
-Dame las llaves y ve a buscar ayuda, tengo sospechas de que quiere terminar con su vida.
El guardia estaba perplejo, intentó protestar pero al verle el rosto serio obedeció a Darid, le dio las llaves y subió por las escaleras rápidamente, Darid sabía que disponía de poco tiempo así que se dirigió a la celda de aislamiento apresuradamente, al abrir la puerta vio al hombre que se encontraba de rodillas mirando a una de las paredes de la celda, estaba rezando.
-Hermano… vine para que cumplas con tu juramente, Hem-Netyer te da las gracias por tu sacrificio, -Darid le entregó un pequeño frasco que contenía un liquido de color verdoso.
-Dile a mis hermanos que mi trabajo aquí está cumplido y que marcho tranquilo y en paz, -el hombre sonrió a Darid y bebió del frasco, al de unos segundos cayó al suelo entre terribles convulsiones, la sangre brotaba de sus fosas nasales y su boca, el veneno había hecho su trabajo.
Darid guardó el frasco justo en el momento en el que el guardia venia con ayuda, pero ya era demasiado tarde, había fallecido.

XXI
Javi enseñó la página del manuscrito a Isaac, la escritura era muy antigua y no entendía ni una sola palabra, pero vio la reliquia dibujada claramente, se veía un símbolo de un chacal encerrado en un círculo llameante y un edificio con un grabado en la entrada con el mismo símbolo.
-¿Qué significa esto Javi? –Isaac no comprendía nada.
-La reliquia que sale en la foto es la llave del Dios Anubis el encargado de proteger al Dios de la muerte Osiris, según pone el manuscrito la llave de Anubis abre la puerta del templo que lleva al reino de Osiris, dice que la llave de Anubis estaba custodiada desde tiempos inmemoriales por la hermandad de la Diosa Bastet, -dijo Abdelrani entusiasmado.
-¿Y por esto mataron a James? –Isaac miró a Javi.
-Solo se me ocurre alguien que pueda matar por este objeto, y son los seguidores oscuros de Osiris, a ellos les arrebataron la llave de Anubis hace siglos unos soldados enviados por un Rey Fenicio del que se desconoce el nombre, la llevan buscando incansablemente desde entonces, creen que si logran abrir la puerta del templo de Osiris este podrá salir de su encierro y gobernar el mundo, -Javi hizo una pequeña pausa mientras traducía las letras del pergamino, -también dice que la hermandad de Bastet recibió la llave de Anubis para protegerla y nada más se supo de ellos ni del paradero del templo donde custodiaban la llave de Anubis, es como si se hubieran esfumado y desaparecido de la historia, seguramente James encontró las ruinas del templo de Bastet y en su interior descubrió la llave de Anubis, alguien se enteró y lo asesinaron para quitársela.
-Pero… -Isaac no daba crédito, -eso son leyendas, viejos cuentos y historias, ¿Quién mató a James, los seguidores Osiris, los de Bastet? Esto no tiene ni pies ni cabeza. –Isaac volvió a mirar las fotos, se fijó en el hombre que estaba junto a James en la tercera foto, -este hombre estaba con James cuando encontró la reliquia, tal vez sepa alguna cosa, ¿pero cómo encontrarle? –Isaac dejó la foto sobre la mesa para que la vieran.
Abdelrani cogió la foto y la miro más detenidamente, -yo sé quién es este hombre, no me fije antes en él porque me centre en las otras dos fotografías, pero creo que sé quién es.
Isaac y Javi le miraron impacientes esperando que continuara hablando, Abdelrani continuaba mirando la foto intentando hacer memoria, al de unos segundos levanto la vista de la foto y miró a Isaac.
-Es Antoine Durand, -continuo Abdelrani, -es un historiador francés especializado en mitos y leyendas del antiguo Egipto, le conocí hace un par de semana cuando vino a investigar unos papiros de la segunda dinastía.
-¿Sabes dónde podemos encontrarle? –pregunto Javi.
-No sé donde se encontrara ahora, pero tengo la dirección que dejó aquí cuando vino a revisar los archivos, tomamos a los visitantes sus datos personales por seguridad, para evitar robos, vuelvo en un instante.
Abdelrani se dirigió a su despacho y miro en la base de datos de su ordenador, tardó poco en encontrarlos, cuando los localizó regresó con la información.
-Aquí esta, según esto vivía en una casa que se encuentra en las afueras de la ciudad, en la Avenida Oued Akrach, -entregó el papel con la información a Isaac.
-Muchas gracias por todo, tenemos que marcharnos ahora, gracias por tu ayuda, -Javi dio un abrazo a Abdelrani.
-Si puedo ayudaros en alguna cosa más, aquí me tendréis.
Isaac se despidió también del peculiar hombre y se dirigió junto a Javi al ascensor.
Cuando los dos hombres estaban ya en el ascensor Abdelrani se dirigió rápidamente a su despacho para realizar una llamada.
Isaac se encontraba nervioso, no lograba comprender el cuento que acababa de escuchar y menos aceptar que por esa leyenda hubieran asesinado a su amigo, Javi notó en el rostro de su amigo la preocupación.
-¿Todavía quieres ir a la embajada para volver a casa? –preguntó Javi.
-Me voy a arrepentir de esto, pero quiero averiguar que le ocurrió a James, porque lo asesinaron y quien fue el culpable, así que me quedare un poco más.
-Perfecto, yo te ayudare, vayamos a mi casa a coger unas cosas e iremos a la dirección que nos dio Abdelrani por si tenemos suerte y nos encontramos con Antoine.
Salieron de la biblioteca y se dirigieron nuevamente a casa de Javi.
XXII
Marta ya no aguantaba el estar en casa sin tener noticias de ningún tipo, decidió suspender sus vacaciones y volver a su casa de soltera en el pueblo de Guillena. Su antigua vivienda estaba transformada en su lugar de trabajo y su pequeño refugio, necesitaba ocupar la mente en alguna cosa y nada mejor como volver a su trabajo, era diseñadora de páginas web y le encantaba lo que hacía.
Al salir de casa desvió todas las llamadas del teléfono fijo para recibirlas en su móvil, cuando cerró la puerta de la vivienda respiró profundamente, -Isaac… espero que estés bien y no hagas ninguna locura, -dijo en voz baja mientras cerraba con llave.
Guillena estaba a unos 20 kilómetros de Sevilla, es donde vivía antes de conocer a Isaac, decidió mantener la vivienda para trabajar y poder tener sus momentos de soledad, estaba orgullosa de todo lo que había logrado en su vida, y aunque amaba el compartir su vida con Isaac ella necesitaba su espacio, era una mujer muy independiente.
Cuando entró en su piso los recuerdos de sus tiempos de soltera volvieron a su mente, siempre que entraba en su antigua casa le ocurría lo mismo, se sentía relajada y tranquila, era una especie de recordatorio de lo dura que había sido su infancia hasta llegar a esa vivienda y lograr su independencia.
Cuando terminó de deshacer la maleta se dirigió a su mesa de trabajo, la imagen de su amado Isaac volvió a su cabeza cuando vio una fotografía de ambos, estaban junto a la pirámide de Guiza, era del primer día que se conocieron en Egipto.
Por mucho que quisiera no podría concentrarse en los proyectos que tenía que terminar, así que decidió entrar en google y buscar algún periódico de Rabat para encontrar alguna noticia que hablara sobre la muerte de James o Brahim.
Entró en la página web del periódico Attajdid de Rabat, ella no sabía leer el árabe, pero gracias a un programa que usaba para su trabajo logró traducir la pagina al castellano, comenzó a leerlo aunque la traducción no era muy precisa, vio una pequeña nota de prensa de la policía de Rabat en la sección de sucesos, explicaba el suicidio de un preso sospechoso de asesinato, no sabía si se trataría del hombre que mató a Brahim o James, pero le llamó la atención leer el nombre del inspector que localizó el cadáver del suicida en la celda, era Darid Assem.
Isaac siempre le decía que se preocupaba demasiado pero esta vez sí que tenía motivos para hacerlo, ese nombre fue el que García pronunció cuando le habló de Isaac, decidió investigar más, no creía en las casualidades.
Introdujo en el buscador el nombre de Darid Assem pero salieron muchas entradas inservibles, nada que pudiera aclararle las dudas.
Después de pensarlo seriamente decidió hablar con Alejandro, era su amigo de la universidad y uno de los mejores hackers que había conocido, ya en la universidad logró colarse en el sistema y sacar las preguntas de varios exámenes, fue un trabajo perfecto, nadie se dio nunca cuenta de lo que hizo.
-Alejandro, buenos días soy Marta, -dijo cuando contestaron la llamada.
-¡Marta!, mi amor imposible, cuánto tiempo sin tener noticias sobre ti, ¿Cómo te va la vida, todavía estas pensando en casarte con esa especie de cruce entre Amundsen y Terminator, o por fin te lo pensaste mejor y vuelves a mis brazos? –Alejandro siempre envidió a Isaac por lograr lo que él no pudo en su día, el amor de Marta, y cada vez que hablaba con ella procuraba burlarse de él.
-No empecemos, sabes que lo nuestro no habría funcionado, y claro que todavía estoy pensando en casarme con él, por cierto el otro día te mandamos la invitación a la boda, -dijo socarronamente.
-La recibí, típico de Marta, un sobre rosa muy mono. –Alejandro soltó una carcajada burlona.
-No te rías, ya sabes que es mi color favorito, -dijo seriamente intentando defenderse de la puñalada barata.
-Bueno, no me reiré, pero cuéntame que sucede, ¿no me llamaste solo para preguntarme si recibí la invitación a tu boda, verdad? –por desgracia él sabía que cuando Marta le llamaba era porque necesitaba algo de él, no siempre legal y ni mucho menos lo que él deseaba.
-Veras Alejandro, es sobre mi Amundsen… -Marta le contó lo sucedido y todos los detalles de los que disponía, -necesito toda la información que puedas lograr sobre el inspector de la policía de Rabat llamado Darid Assem.
-No será fácil entrar en los ordenadores de la policía de Marruecos, son muy precavidos con esas cosas, -dijo haciéndose el interesante.
-Vamos Alejandro, sabes que puedes hacerlo, ¿Qué pasa? –endulzo la voz al preguntar.
-Yo te proporciono esa información, y tú me invitas a cenar, ¿aceptas? –nunca se daba por vencido.
-Está bien, encuentra todo lo que puedas sobre ese hombre y cuando me la traigas yo misma cocinare, pero Alejandro… -hizo una pausa, -solo a cenar, olvídate de nada más, -apuntillo tajantemente.
-Lo sé, lo sé, como te gusta rechazarme, dame un día y mañana te llevare toda la información que encuentre.
Marta se despidió de Alejandro, no podía hacer nada más, así que retomo nuevamente el proyecto en el que estaba trabajando e intentaba no pensar demasiado, no le resultaba fácil lograrlo, miraba constantemente el teléfono deseando que llamara Isaac.

martes, 28 de agosto de 2012

Historia de Isaac Parte3


XVI
-Entonces dice que no conocía al señor Brahim más que de ese día, ¿es correcto? –el agente tenía un tono de voz cordial.
-Cierto, le conocí en la cafetería ese día, acababa de llegar de viaje de placer y conversarnos un rato, luego él se marcho y sucedió lo que le dije. –Isaac no quería contar lo de las fotos ni la verdad sobre su visita a Rabat, y esperaba que no hubieran hablado con el recepcionista, estaba algo inquieto pero siempre se le dio bien tratar con las autoridades de los países extranjeros, esbozo una sonrisa mientras tomaba un trago del café que le habían traído.
-Y que puede decirme del asaltante, ¿tampoco lo conocía de nada? –El agente tenía un rostro avinagrado que hacia entrever el mal carácter que poseía aunque intentara disimularlo con una sonrisa falsa.
-Ya le conté lo que sé, no le conocía de nada, vi como se acercó hacia el lugar donde estaba el fallecido, saco un arma y le disparo… -Volvió a contar la historia por enésima vez, se estaba ya cansando de tanta explicación, tenía ganas de salir de la comisaria para llamar a su mujer y volver a casa, tenía pensado entregar las fotos al inspector García, el sabría qué hacer con ellas.
Cuando terminó de contar la historia nuevamente se fijo en la puerta, vio por el cristal a un hombre que lo observaba fijamente, se dio cuenta que estaba analizándolo detenidamente y eso le puso nervioso, los oscuros ojos de ese inquietante hombre no le daban mucha confianza, cuando volvió a mirar al policía que le tomaba declaración la puerta se abrió.
-Buenos días agente, ya me encargo yo. –Darid hizo un gesto con la cabeza para que se marchara, el policía conocía bien el carácter de Darid así que no protesto, recogió los papeles que tenia encima de la mesa y salió sin mirar atrás cerrando la puerta tras él.
-Soy el inspector de homicidas Darid Assem, por favor sígame, vayamos a un sitio más cómodo. -Abrió la puerta y amablemente la sostuvo hasta que Isaac abandonó la habitación, se dirigieron hacia su despacho.
-Siéntese señor Isaac, tengo entendido que no conocía al fallecido Brahim de nada según leo en su declaración, -Darid le miraba fijamente.
-Exactamente, no lo conocía de nada, -dijo Isaac.
-Permita que le diga que yo sé que no es cierto. –Hizo una pausa mientras sacaba un paquete de tabaco de su mesa y ofrecía un cigarro a Isaac.
-Ahora no me apetece muchas gracias, y como le dije al otro agente acababa de conocerlo…
-Palabras y mas palabras, -Darid le interrumpió, -se que habíais quedado y te entrego algo que a mí me interesa conseguir.
-No sé a qué se refiere, y hasta donde yo sé no estoy acusado de nada, ni tenéis motivos para retenerme, conozco mis derechos, y quiero llamar ahora mismo a la embajada.
-¿Quién dijo que esto tiene algo que ver con la investigación? –Dio una calada al cigarro, -esto va mas allá de lo que puedas comprender, y no vas a llamar a ninguna embajada, quiero esas fotos y las voy a tener, se que las tienes encima, así que hagamos esto fácil. –Darid lo miro inquisitivamente mientras expulsaba de su interior el humo del cigarro.
Isaac estaba nervioso, que el inspector supiera de la existencia de las fotos y la amenaza que acababa de hacerle le habían dejado sin palabras.
-Conoce al señor James, ¿cierto? –cuando terminó la pregunta saco un expediente del cajón que depositó sobre la mesa, -fue asesinado en el desierto y creo que está aquí por ese motivo, no quiero hacerle daño al contrario, pero esto es algo más que un simple crimen, su amigo James no fue más que una lamentable aunque necesaria víctima.
Isaac miro las fotos del cadáver de su amigo, tumbado en la arena cubierto de sangre, miro a Darid e intento levantarse para golpearle, estaba furioso y fuera de control.
-Yo que usted no lo haría. –Darid lo apuntaba con su arma, -solo deme las fotos y saldrá de aquí sin un rasguño y podrá volver a su casa y olvidar todo lo ocurrido.
-¡Maldito hijo de perra! –se intento calmar y volvió a sentarse, sacó el sobre con las fotos y justo cuando estaba a punto de dárselas alguien entro al despacho.
-Te llama el capitán, dice que vayas inmediatamente.
 -¿No sabes llamar a la maldita puerta? -Darid protesto ante aquella interrupción mientras escondía la pistola, el otro hombre no le respondió simplemente se quedó mirándolo.
-Ahora mismo estoy ocupado con un testigo, dile al capitán que iré mas tarde.
-Yo no soy tu maldito recadero, así que si quieres decirle algo al capitán ve tu mismo. –El hombre continuaba en la puerta cruzado de brazos mirando burlonamente al encolerizado Darid.
-Perdone agente, ¿puede indicarme donde está el baño? –Isaac vio una pequeña oportunidad de escapar y no dudó en aprovecharla.
El policía de la puerta le indicó el camino e Isaac se levantó apresuradamente.
-Inspector Darid con su permiso, vuelvo enseguida -le dijo con sorna mientras sentía como la mirada del desconcertado Darid se le clavaba como un puñal.
Se dirigió a la salida del despacho y cuando se encontraba en el pasillo respiro tranquilo mientras caminaba hacia el ascensor sin mirar atrás.
Darid cuando vio como Isaac entraba en el ascensor y se encontró por fin a solas en su despacho, telefoneó al policía que se encontraba en el mostrador de información de la entrada de la comisaria, -Agente, si ves al occidental que trajeron para interrogarle que no salga del edificio.
-Señor inspector lo lamento, acaba de salir ahora mismo, ¿quiere que lo detenga?
-No, no hace falta, yo me encargare de él. –Colgó el teléfono enfadado y se dirigió a regañadientes al despacho del capitán.
XVII
Isaac estaba asustado, ahora tenía claro que lo de James no fue un simple asesinato, y que la policía estaba involucrada, no sabía dónde dirigirse solo quería alejarse de la comisaria y poner la máxima distancia posible entre Darid y él. Se acordó de Marta y que no había podido llamarla desde que llego a Marruecos, seguramente estaría preocupada, se le pasó por la cabeza dirigirse a la embajada española pero desecho la idea, imaginaba que Darid habría mandado vigilarla, así que decidió ir donde su amigo Javi que vivía en Rabat desde hace doce años y en muchas expediciones le había acompañado a él y a James, no sabía en quien más podía confiar en esos momentos.
La casa de Javi se encontraba en la calle Souika, era una calle llena de vida, despertaba los sentidos sobre todo por sus olores exóticos procedentes de los puestos de comida que en otras circunstancias habrían logrado que se detuviera a probar esos manjares, pero en ese momento no podía pensar en comer.
 Llegó a casa de su amigo y tocó el timbre de la puerta. Hacía dos años que no se veían pero nunca perdieron el contacto, hablaban a menudo por teléfono e internet.
-¡Isaac, que alegría! –Javi le saludó efusivamente, -¿Qué te trae por Rabat Isaac?, pero pasa no te quedes en la puerta.
-Muchas gracias Javi, estoy metido en un lio. –Isaac paso a la vivienda, el interior era austero, como siempre fue su amigo, no tenía grandes lujos.
-Siéntate mientras preparo un café, y cuéntame que te ocurre. –Javi se dirigió a la cocina, sabía que algo le pasaba a su amigo, la cara de preocupación de Isaac así lo indicaba.
Cuando Javi apareció con el café Isaac le contó toda la historia, la muerte de James, el encuentro en el hotel con el pobre Brahim, lo ocurrido en la comisaria con Darid y las fotografías.
-Enséñame esas fotos Isaac. –Javi era un experto en arqueología, llevaba años investigando las ruinas antiguas de Marruecos, fue muy conocido internacionalmente cuando descubrió un pequeño asentamiento Fenicio dedicado al comercio de sal en la costa de Marruecos.
Isaac sacó las fotos y las dejó encima de la mesa, la primera que vio Javi fue la de una construcción antigua que se encontraba en ruinas y tenía unos símbolos extraños grabados en la piedra de lo que se suponía que era la entrada.
-Sin duda se trata de simbología Fenicia, -los ojos de Javi brillaban al mirar la foto, -es fascinante, no me suena de nada este edificio, ¿Sabes donde las hizo?
-No lo sé Javi, Brahim no llegó a decírmelo, lo mataron antes de poder hablar de las fotos.
 Javi miro la segunda foto y entonces enmudeció, en la foto se veía sobre un pedestal una reliquia de forma piramidal, era dorada y tenía unos símbolos grabados, -esto no es posible, pensé que era una leyenda, -dijo mientras jugueteaba con los rizos de su negro cabello.
-¿Entonces sabes qué es? –preguntó Isaac con evidente curiosidad.
-Creo que sí, tengo que confirmarlo. –Javi miró la tercera foto, en ella aparecía James con la reliquia en sus manos, posando sonriente junto a otro hombre de rasgos occidentales.
-Isaac espérame unos minutos, tengo que hacer una llamada.
Javi se dirigió al teléfono que tenía en la entrada de casa, al cabo de unos minutos regreso.
-Nos vamos a la biblioteca Bab Chellah, su director es amigo mío, encontraremos la información que buscamos en ella.
-Permíteme hacer una llamada antes, tengo que hablar con Marta.
-Claro que si Isaac, el teléfono está en la entrada, -Javi recogió las fotos de la mesa y le acompañó al teléfono.
XVIII
Marta llevaba todo el día alterada, no tenía noticias de Isaac y se estaba empezando a desesperar, ya había limpiado la casa a fondo, no le quedaba ningún rincón por dejar reluciente, así que ya no sabía cómo aplacar los nervios, decidió salir a hacer la segunda cosa que más la tranquilizaba, ir de compras.
Después de recorrer varias tiendas y comprarse un vestido nuevo y un par de zapatos volvió a casa, vio que el contestador del teléfono parpadeaba indicándola que tenía un mensaje nuevo.
-Marta cariño, lamento no haberte podido llamar antes, estoy en casa de Javi Matas, estoy bien pero algo grave está sucediendo, asesinaron a Brahim no tengo mucho tiempo, salgo con Javi ahora, cariño no te preocupes pronto volveré a casa.
Marta dejo caer las bolsas al suelo, -¿¡Que no me preocupe, como que no me preocupe, han matado a una persona y dices que no me preocupe!? –Marta estaba fuera de sí, cogió el teléfono y llamo a casa de Javi, no contestó nadie, cuando saltó el contestador solo dejo un pequeño mensaje, -¡Joder Isaac, vuelve a casa ya!
No sabía cómo actuar así que solo se le ocurrió llamar a la comisaria, después de esperar que localizaran al inspector García le contó lo de la cita con Brahim, y el mensaje del contestador.
-Tranquilícese, llamare al inspector encargado del caso en Marruecos y me encargare de que lo localicen y lo lleven a la embajada.
-Muchas gracias inspector, se lo agradezco. –Marta colgó el teléfono y fue a prepararse una tila.
Al cabo de una hora recibió la llamada de García. -Señorita, logre hablar con el inspector Darid Assem, es el encargado de llevar el caso de la muerte de James, dice que él se encargara de todo que no nos preocupemos.
Marta se despidió nuevamente del policía, estaba preocupada por Isaac, pero logró tranquilizarse un poco gracias a la llamada de García y a la tila que se tomó antes, la policía de Marruecos le encontraría y le pondría en lugar seguro.
XIX
Javi no tenía coche, así que recorrieron las calles de Rabat hasta llegar a la biblioteca, no se encontraba muy lejos pero Isaac no dejaba de mirar a cada lado por si lo seguían y cuando veía un coche de la policía intentaba pasar desapercibido.
-No te preocupes, no falta mucho, -dijo Javi intentando calmarlo, -cuando hablemos con Abdelrani y sepamos mas de ese misterioso objeto nos dirigiremos a la embajada.
Procuraron evitar las calles principales de camino a la biblioteca, recorrieron callejones angostos donde podían perderse fácilmente entre la gente, después de unos veinte minutos de caminata por aquellas calles estrechas y abarrotadas de gente vislumbraron el edificio de la biblioteca.
Javi hablaba perfectamente el árabe y se dirigió hacia el funcionario que se encontraba en la ventanilla de información de la entrada, conversó con él durante unos minutos y regresó junto a Isaac.
-Mi amigo Abdelrani nos recibirá, dice que nos dirijamos al sótano, ahí es donde tiene su despacho.
-Perfecto, no me apetece quedarme aquí mucho tiempo, gracias Javi, -dijo Isaac mientras palpaba nervioso el bolsillo donde tenía guardadas las fotos.
-James era también mi amigo, sea lo que sea lo que le ocurrió, se lo debemos, -Javi dio una palmada en la espalda de Isaac para calmarlo y se dirigieron hacia el ascensor.
Las paredes del sótano estaban forradas de estanterías con libros antiguos, unos cuantos funcionarios se encontraban sentados en unas mesas metálicas en las que trabajaban cuidadosamente catalogando y revisando todo tipo de escritos y manuscritos, el despacho de Abdelrani se encontraba al fondo de aquel inmenso recinto, Javi entró al despacho sin llamar a la puerta, le siguió Isaac.
-Abdelrani viejo amigo, cuánto tiempo sin verte, -dijo Javi efusivamente mientras le daba un abrazo, -me alegra ver que te encuentras tan bien.
-Sabes que me gusta cuidarme, -Abdelrani tenía un evidente sobrepeso, y un pelo y una barba bien cuidada de color negro con algunas canas que comenzaban a asomar, -¿Qué te trae por aquí viejo amigo?
-Ante todo te presento a Isaac, es un buen amigo y compañero de aventuras.
Abdelrani se acercó a Isaac y le dio un abrazo.
-Encantado, los amigos de Javi son mis amigos, -dijo efusivamente.
-Tenemos una cosa que enseñarte Abdelrani, -Javi hizo un gesto a Isaac para que le mostrara las fotos.
Isaac sacó las fotos de su bolsillo y se las entregó, Abdelrani las miró detenidamente, se le veía interesado y emocionado al igual que le pasó a Javi cuando las vio por primera vez.
-¿De dónde las sacasteis? –dijo Abdelrani sin dejar de mirarlas.
-Son las fotos que hizo James, fue asesinado en el desierto, me las dio el guía que le acompañaba que también fue asesinado hoy delante de mí, y luego en la comisaria un inspector de policía quiso robármelas… -dijo Isaac.
-¿Robarte la policía? –le interrumpió Abdelrani mientras miraba con evidentes signos de sorpresa a Isaac.
-Nadie más que yo y el desdichado Brahim conocían la existencia de estas fotos o eso pensaba, ese inspector un tal Darid parece ser que también conocía de su existencia, y me apuntó con su pistola para que se las diera, -al pronunciar el nombre de Darid cerró fuertemente los puños.
-Interesante… seguidme, se donde podemos mirar para estar seguros de lo que es este extraño objeto, llamare al archivo para que nos traigan el manuscrito.
Después de colgar el teléfono Abdelrani salió del despacho seguido por Javi e Isaac y se dirigieron a una de las mesas que se encontraban en el complejo, al de unos minutos un funcionario apareció con unos manuscritos que parecían muy antiguos, no estaban encuadernados, tenían una especie de costura que unía las distintas hojas unas con otras.
Abdelrani lo depositó cuidadosamente sobre la mesa, se colocó unos guantes de tela de un color blanco impoluto y fue pasando las páginas cuidadosamente ayudado de una especie de pinzas hasta que por fin encontró la información que buscaba.
-Esto es increíble… -Abdelrani mostro la pagina a Javi que al mirarla detenidamente se quedo boquiabierto sin decir palabra, Isaac no entendía nada, estaba nervioso y miraba a ambos personajes ostensiblemente inquietó.
-¿Qué pasa, que habéis encontrado? –Levantó un poco el tono de voz, -¡Javi dime que es lo que ocurre!

lunes, 27 de agosto de 2012

Historia de Isaac -Parte2


XI
Del tanatorio al aeropuerto internacional de Sevilla no había mucho recorrido, veinte minutos en coche como mucho, pero Isaac no dejaba de pensar en el viaje que tenía que hacer, no le daba miedo volar, pero sí que es lo que se encontraría o averiguaría en Rabat.
-Ten cuidado, y pase lo que pase regresa de una sola pieza. –Marta estaba preocupada y nerviosa mientras conducía. –La boda es en veinte días, ¡Y quiero un novio sano en el altar!
Esa última frase logró sacar de sus pensamientos a Isaac y en su rostro se vislumbro por primera vez en dos días una sonrisa.
-No me perdería esa boda por nada del mundo, y menos después de haber metido cientos de invitaciones en esos sobres rosas tan cursis. –Soltaron una carcajada a la vez, era una forma de liberar tensión y nerviosismo.
Cuando se despidieron en la terminal e Isaac ya estaba en el avión Marta se dio cuenta de que nuevamente se había olvidado el teléfono móvil, volvió a casa intranquila pensando en ello, pero estaba segura que en cuanto aterrizara se daría cuenta y le llamaría desde otro teléfono.
El viaje duraba unas cuantas horas, pero Isaac fue incapaz de dormir, no dejaba de mirar por la ventanilla, junto a él una mujer de procedencia marroquí dormía plácidamente, cuando por la megafonía avisaron de que se abrocharan los cinturones de seguridad para aterrizar el nerviosismo que recorría su cuerpo se acrecentó.
Cuando pisó el aeropuerto de Rabat las sensaciones que Isaac sintió eran como si acabara de realizado un viaje en el tiempo, lo clásico se mezclaba con lo moderno, convivían en el mismo espacio hombres de negocios con modernos trajes de diseño y ordenadores portátiles e ipad con hombres que vestían chilabas y babuchas cargando fardos de mercancías junto a mujeres ataviadas con un vistoso Caftán y un velo cubriendo su cabello que vendían comida en puestos improvisados.
Isaac se dirigió sin perder tiempo a la salida tras recoger su equipaje para montarse en un taxi.
-Al hotel Kasbah Tizimi por favor. –Le dijo Isaac al curioso taxista que no le dejaba de dedicar una sonrisa que dejaba ver su descuidada dentadura.
-Enseguida Sayyid. –El taxista arrancó bruscamente, casi se lleva por delante a un hombre que cruzaba en ese momento el paso de cebra.
XII
-¡Veras cuando te coja desgraciado! –Darid hacía gestos con su puño al taxi que casi lo atropella mientras cruzaba el paso de peatones dirección al aeropuerto.
-Parece increíble que estos imbéciles no saben ni conducir, - pensó mientras entraba por la puerta principal del aeropuerto y se dirigía hacia la cafetería donde le habían dicho que le esperarían.
No sabía a quién tenía que buscar, solo le dieron las instrucciones de esperarlo sentado tomando un té y ellos le localizarían.
Estaba preocupado e inquieto, porque nunca pensó que tendría que usar esos contactos, pensaba que el legado que su familia trasmitía de generación en generación era simplemente un cuento para entretener a los niños, pero en cuanto vio aquel objeto supo que era muy real, y que le tocaba ahora encargarse a él del asunto.
Pidió un té rojo y se sentó en una mesa que se encontraba algo alejada del resto.
Miraba ansioso a todos lados por si veía a alguien extraño, pero ya habían pasado más de veinte minutos y nadie se le acercó, estaba apuntó de desistir y levantarse cuando recibió una llamada en su teléfono móvil.
-Darid, hermano, ¿Llevas contigo el objeto? –La voz del hombre que le hablaba le resultaba familiar, no la había escuchado nunca, pero su tono era tan cordial que tuvo la sensación de que lo conocía de siempre.
-Aquí lo tengo conmigo. –Darid saco del bolsillo el extraño objeto y lo sostuvo fuertemente en sus manos mientras lo miraba, -¿Qué tengo que hacer?
-Protegerlo con tu vida, llego en diez minutos.
 ¿Por qué siempre me tiene que pasar algo? Pensó mientras guardaba el objeto nuevamente en su bolsillo y daba un último sorbo al té ya frio.
XIII
Isaac acababa de bajarse del taxi, se encontraba frente a las puertas de aquel hotel intentando pensar en lo que le dirían, como casi siempre se había olvidado el teléfono móvil en casa así que no podía llamar a Marta, se dirigió a la recepción y preguntó por Brahim, por suerte solo había un cliente con ese nombre que se hospedaba en el hotel, el recepcionista llamo a la habitación.
-Dice el señor Brahim que le espere en la cafetería, bajara enseguida. –El recepcionista  hablaba un castellano casi perfecto.
Se dirigió hacia la cafetería y se sentó junto a la barra mirando hacia la entrada para controlar quien llegaba, no solía beber pero se pidió un whisky para intentar templar los nervios.
Pasarían diez minutos cuando vio que por la puerta entraba un hombre de mediana estatura, vestía de forma occidental con unos pantalones vaqueros y una camisa estampada, a pesar de la ropa se notaba que era oriundo de la zona, las arrugas de su rostro daban una ligera idea de la edad que tendría, pero decían mas sobre la experiencia en la vida que aquel hombre debía de haber atesorado, se dirigió hacia donde se encontraba Isaac.
-¿Señor Isaac? –Le tendió la mano mientras le miraba fijamente a los ojos sin dejar de sonreír.
-Soy yo, -le devolvió el saludo apretando firmemente la mano, -¿eres Brahim supongo no?
-Si Sayyid, yo soy, venga por favor, -hizo un gesto amable con su brazo señalando una mesa al fondo del establecimiento, -será mejor que nos sentemos.
Isaac cogió el vaso de whisky que estaba a medio apurar y se dirigió hacia la mesa que le señalaba Brahim, la amabilidad de aquel hombre y la ayuda del whisky calentando su cuerpo habían logrado atemperarle los nervios y se encontraba más tranquilo.
-Quería hablarle de su amigo James, -el tono de voz sonó algo apesadumbrado, -yo era su guía, y tenía que haberme encargado de que no le ocurriera nada, pero no pude evitarlo. –Hizo un gesto al camarero y este le trajo una taza de té.
-Me hizo venir hasta Marruecos señor Brahim, supongo que no solo habrá sido para darme su pésame.
-Claro que no Sayyid, pero lo cortés no quita lo valiente, -dio un sorbo al té humeante, -quería explicarle lo que vi, y darle una cosa que recogí donde su amigo James fue asesinado.
Brahim deposito sobre la mesa un sobre y se lo acerco a Isaac, este lo cogió cuidadosamente y al abrirlo vio que en su interior había unas cuantas fotos.
-¿Qué es esto?
-Son unas fotos que revele de la cámara de su amigo, por favor mírelas atentamente.
Isaac empezó a fijarse en las fotos, las primeras eran del desierto, unas fotos hermosas dignas de utilizarse en una postal, cuando había ojeado casi todas se fijo en las tres últimas, miro fijamente a Brahim.
-¿De donde son estas fotos? –preguntó con curiosidad.
- Sayyid por eso preferí que viniera, quería hablarle de estas fotos. –Brahim apuró el poco té que le quedaba, tenía el semblante serio.
Isaac no podía dejar de mirar las tres fotos con detenimiento pasando de una a otra con pulso tembloroso, bebió de un trago lo que quedaba en la copa e intento comprender lo que tenía ante sí, estaba seguro de que aquello estaba relacionado de alguna forma con la muerte de su amigo James.
Brahim no quiso interrumpir los pensamientos de Isaac, así que se levanto y se dirigió hacia la barra para hablar con el camarero, se enfrasco en lo que parecía una divertida conversación, ambos reían y charlaban distendidamente, Isaac levanto la cabeza y miró hacia la barra al escuchar las risas de ambos hombres, vio como un hombre que vestía una chilaba y que por sus rasgos parecía árabe se acercaba hacia Brahim y el camarero. Cuando llegó a su altura Isaac vio que el hombre portaba una pistola, intento avisar a Brahim que al escuchar el grito de Isaac se giro a mirarle pero fue tarde, Brahim acababa de recibir dos disparos a quemarropa, y cayó al suelo muerto, el camarero se escondió debajo de la barra, Isaac sin pensárselo dos veces se dirigió corriendo hacia el extraño hombre, este al verlo reacciono apuntándolo con la pistola, pero no le dio tiempo a apretar el gatillo porque Isaac se abalanzo sobre él y logro derribarlo, al caer el asesino se golpeó la cabeza contra el suelo bruscamente, Isaac comenzó a golpearlo, sus nudillos impactaban en el rostro de aquel hombre con fuerza, los nervios se apoderaron de él y no dejaba de golpearlo una y otra vez, habría seguido así si el camarero no hubiera intervenido y lo hubiera detenido, el extraño hombre tenía el rostro ensangrentado y estaba inconsciente junto al cadáver del desdichado Brahim que había recibido dos fatídicos disparos en el pecho.
-¡Llamad a una ambulancia! –Isaac se encontraba de rodillas junto a Brahim, comenzó a hacerle unos masajes cardiacos, aunque sabía que no servía de nada.
El revuelo de los disparos y la pelea había congregado a una multitud de gente que se arremolinaba alrededor de Isaac, al de unos minutos asimilo la muerte de Brahim y dejó de hacerle el masaje cardiaco, se aparto del cadáver cerrándole los ojos antes de alejarse, se dirigió hacia la mesa para recoger las fotos, que guardó cuidadosamente cuando vio que la policía entraba por la puerta.
En menos de media hora la zona estaba acordonada, los sanitarios se llevaron el cadáver de Brahim y el asesino fue arrestado, Isaac tuvo que dar muchas explicaciones, y al final le llevaron a comisaría para que declarara sobre lo sucedido, la muerte de Brahim le había impactado, pero ahora temía que si descubrían las fotografías se las quitarían, así que decidió acompañar al agente sin oponer resistencia para no complicar la situación más.
XIV
Marta deambulaba por casa nerviosa esperando la llamada de Isaac, debería de haber llegado hace mucho, pero todavía no tenía noticias de él.
Siempre que salía de viaje estaba tranquila, porque estaba acostumbrada a que su futuro marido se pasara mucho tiempo fuera de casa viviendo aventuras que a ella le parecían absurdas y temerarias pero eran el modo de vida de Isaac.
Marta conoció a Isaac cuando estaba de viaje de placer por Egipto, él estaba grabando un reportaje para una televisión Italiana, recordó como Isaac se la acercó con el pretexto de entrevistarla, se encontraban casualmente en cada rincón del país que ella visitaba, cuando volvió a España recibió la llamada de Isaac y desde ese momento comenzó su relación, hace ya seis años.
Pero esta vez era distinto, el motivo de su viaje era debido a la muerte de James, lo que la inquietaba sobremanera porque había sido asesinado y temía que Isaac se metiera en líos, no la extrañaría nada que sucediera porque siempre que James estaba por medio algo sucedía.
Mientras limpiaba la casa minuciosamente cosa que hacia siempre que se encontraba nerviosa encontró la hoja donde anotó el teléfono de Brahim, -te daré un día mas de margen antes de llamar, -pensó mientras lo guardaba en su agenda.
XV
Darid vio como un hombre bien trajeado se le acercaba, era alto y de complexión delgada, tenía el pelo canoso y por los rasgos de su rostro dedujo que tendría más de sesenta años.
-Darid hermano, me alegra verte por fin. –El hombre ofreció su mano en señal de saludo.
-Yo esperaba no tener que llamarles nunca. –Darid le correspondió y estrecho la mano que le habían tendido.
-En el fondo no es tan mala señal que estés aquí, tarde o temprano tenía que ocurrir, y menos mal que lograste hacerte con la reliquia, ¿la tienes encima?
-Aquí  la tengo, pero antes de nada dime cómo te llamas. –Darid no se fiaba de nadie, algo que aprendió desde pequeño y más desde que trabajaba en homicidios y conocía de primera mano la corrupción que imperaba en el sistema.
-Me llamo Hem-Netyer.
-Sirviente de Dios… -Darid sabía algo de la cultura Egipcia y recordó que en la antigüedad ese era un título muy prestigioso entre los sacerdotes egipcios.
-Efectivamente, y también conocido como el profeta, puedes llamarme así si te parece más sencillo. –Esbozo una sonrisa mientras miraba a Darid, -y ahora por favor déjame ver la reliquia.
Darid sacó a regañadientes de su bolsillo el objeto piramidal y se lo entregó cuidadosamente.
Hem-Netyer lo miró detenidamente, sonreía como un niño que acababa de recibir un hermoso regalo, estaba eufórico.
-Tantos siglos de espera, tantas muertes inútiles, y al final aquí esta. –Pasaba sus dedos por los relieves de la reliquia, -tus antepasados estarían muy orgulloso de ti Darid, yo me encargare a partir de ahora, -dijo mientras guardaba la reliquia en su bolsillo, -tengo una última petición que hacerte.
-Pensé que con esto ya había cumplido con el trato que mi familia hizo en su momento con la Hermandad. –Darid estaba molesto e incomodo, tenía ganas de volver a su casa, relajarse y olvidarse de todo lo ocurrido.
-Y bien que cumplisteis con vuestro juramente, pero solo te pido que vayas a la comisaria, tenéis un occidental que acaba de presenciar un asesinato, tiene unas fotografías que nos interesan y que si salen a la luz podrían ponernos en aprietos, espero que puedas encargarte del asunto, en cuanto lo logres no volverás a saber de nosotros, y tu familia podrá ser libre nuevamente.
Darid recordó lo que su padre y su abuelo le contaron sobre la deuda que tenían con aquella extraña Hermanad desde que salvaron a su familia de una muerte segura durante la segunda cruzada.
La familia de Darid siempre fue inflexible sobre esa deuda, y aunque a él le pareciera una locura que después de tantos años todavía mantuvieran ese juramento el lo respetaba y en cuanto se le presentó la oportunidad de cumplir el juramento no lo dudo un solo instante.
-Está bien, pero mi familia queda ya libre de cualquier deuda. –Darid se levanto y salió del aeropuerto para coger su coche y volver a la comisaria.
Cuando llegó vio a Isaac sentado en una silla en una de las salas de interrogatorios junto a un agente que le tomaba declaración, se paró frente a la puerta observando por el cristal.