XX
Después de recibir la
llamada desde la comisaria de Sevilla Darid estaba exultante, llamó a su
contacto y le contó lo sucedido, recibió un nuevo encargo, no le gustaba nada
pero lo que había en juego era mucho, no solo la honra de su familia, había
algo mas detrás de todo aquello.
Se dirigió a los
calabozos de la comisaria, las instrucciones eran claras, evitar por cualquier
medio que el asesino de Brahim dijera una sola palabra de lo que sabía, los
calabozos de la comisaria no eran muy amplios, y los presos estaban hacinados
como ganado en las pequeñas celdas, se dirigió hacia la mesa del guardia que
estaba en la entrada de la galería.
-¿Dónde está el preso
acusado de asesinato que trajeron esta tarde?
-Se encuentra en la
sala de aislamiento inspector, -dijo el guardia después de mirar una lista que tenía
en la mesa.
-Dame las llaves y ve a
buscar ayuda, tengo sospechas de que quiere terminar con su vida.
El guardia estaba
perplejo, intentó protestar pero al verle el rosto serio obedeció a Darid, le
dio las llaves y subió por las escaleras rápidamente, Darid sabía que disponía
de poco tiempo así que se dirigió a la celda de aislamiento apresuradamente, al
abrir la puerta vio al hombre que se encontraba de rodillas mirando a una de
las paredes de la celda, estaba rezando.
-Hermano… vine para que
cumplas con tu juramente, Hem-Netyer te da las gracias por tu sacrificio,
-Darid le entregó un pequeño frasco que contenía un liquido de color verdoso.
-Dile a mis hermanos
que mi trabajo aquí está cumplido y que marcho tranquilo y en paz, -el hombre sonrió
a Darid y bebió del frasco, al de unos segundos cayó al suelo entre terribles
convulsiones, la sangre brotaba de sus fosas nasales y su boca, el veneno había
hecho su trabajo.
Darid guardó el frasco
justo en el momento en el que el guardia venia con ayuda, pero ya era demasiado
tarde, había fallecido.
XXI
Javi
enseñó la página del manuscrito a Isaac, la escritura era muy antigua y no entendía
ni una sola palabra, pero vio la reliquia dibujada claramente, se veía un
símbolo de un chacal encerrado en un círculo llameante y un edificio con un
grabado en la entrada con el mismo símbolo.
-¿Qué significa esto
Javi? –Isaac no comprendía nada.
-La reliquia que sale
en la foto es la llave del Dios Anubis el encargado de proteger al Dios de la
muerte Osiris, según pone el manuscrito la llave de Anubis abre la puerta del
templo que lleva al reino de Osiris, dice que la llave de Anubis estaba custodiada
desde tiempos inmemoriales por la hermandad de la Diosa Bastet, -dijo Abdelrani
entusiasmado.
-¿Y por esto mataron a
James? –Isaac miró a Javi.
-Solo se me ocurre
alguien que pueda matar por este objeto, y son los seguidores oscuros de
Osiris, a ellos les arrebataron la llave de Anubis hace siglos unos soldados
enviados por un Rey Fenicio del que se desconoce el nombre, la llevan buscando incansablemente
desde entonces, creen que si logran abrir la puerta del templo de Osiris este
podrá salir de su encierro y gobernar el mundo, -Javi hizo una pequeña pausa
mientras traducía las letras del pergamino, -también dice que la hermandad de
Bastet recibió la llave de Anubis para protegerla y nada más se supo de ellos
ni del paradero del templo donde custodiaban la llave de Anubis, es como si se
hubieran esfumado y desaparecido de la historia, seguramente James encontró las
ruinas del templo de Bastet y en su interior descubrió la llave de Anubis,
alguien se enteró y lo asesinaron para quitársela.
-Pero… -Isaac no daba
crédito, -eso son leyendas, viejos cuentos y historias, ¿Quién mató a James,
los seguidores Osiris, los de Bastet? Esto no tiene ni pies ni cabeza. –Isaac volvió
a mirar las fotos, se fijó en el hombre que estaba junto a James en la tercera
foto, -este hombre estaba con James cuando encontró la reliquia, tal vez sepa
alguna cosa, ¿pero cómo encontrarle? –Isaac dejó la foto sobre la mesa para que
la vieran.
Abdelrani cogió la foto
y la miro más detenidamente, -yo sé quién es este hombre, no me fije antes en él
porque me centre en las otras dos fotografías, pero creo que sé quién es.
Isaac y Javi le miraron
impacientes esperando que continuara hablando, Abdelrani continuaba mirando la
foto intentando hacer memoria, al de unos segundos levanto la vista de la foto
y miró a Isaac.
-Es Antoine Durand,
-continuo Abdelrani, -es un historiador francés especializado en mitos y
leyendas del antiguo Egipto, le conocí hace un par de semana cuando vino a investigar
unos papiros de la segunda dinastía.
-¿Sabes dónde podemos
encontrarle? –pregunto Javi.
-No sé donde se
encontrara ahora, pero tengo la dirección que dejó aquí cuando vino a revisar
los archivos, tomamos a los visitantes sus datos personales por seguridad, para
evitar robos, vuelvo en un instante.
Abdelrani se dirigió a
su despacho y miro en la base de datos de su ordenador, tardó poco en
encontrarlos, cuando los localizó regresó con la información.
-Aquí esta, según esto vivía
en una casa que se encuentra en las afueras de la ciudad, en la Avenida Oued
Akrach, -entregó el papel con la información a Isaac.
-Muchas gracias por
todo, tenemos que marcharnos ahora, gracias por tu ayuda, -Javi dio un abrazo a
Abdelrani.
-Si puedo ayudaros en
alguna cosa más, aquí me tendréis.
Isaac se despidió
también del peculiar hombre y se dirigió junto a Javi al ascensor.
Cuando los dos hombres
estaban ya en el ascensor Abdelrani se dirigió rápidamente a su despacho para
realizar una llamada.
Isaac se encontraba nervioso,
no lograba comprender el cuento que acababa de escuchar y menos aceptar que por
esa leyenda hubieran asesinado a su amigo, Javi notó en el rostro de su amigo
la preocupación.
-¿Todavía quieres ir a
la embajada para volver a casa? –preguntó Javi.
-Me voy a arrepentir de
esto, pero quiero averiguar que le ocurrió a James, porque lo asesinaron y
quien fue el culpable, así que me quedare un poco más.
-Perfecto, yo te
ayudare, vayamos a mi casa a coger unas cosas e iremos a la dirección que nos
dio Abdelrani por si tenemos suerte y nos encontramos con Antoine.
Salieron de la biblioteca
y se dirigieron nuevamente a casa de Javi.
XXII
Marta ya no aguantaba
el estar en casa sin tener noticias de ningún tipo, decidió suspender sus
vacaciones y volver a su casa de soltera en
el pueblo de
Guillena.
Su antigua vivienda estaba transformada en su lugar de trabajo y su pequeño
refugio, necesitaba ocupar la mente en alguna cosa y nada mejor como volver a
su trabajo, era diseñadora de páginas web y le encantaba lo que hacía.
Al salir de casa desvió
todas las llamadas del teléfono fijo para recibirlas en su móvil, cuando cerró la
puerta de la vivienda respiró profundamente, -Isaac… espero que estés bien y no
hagas ninguna locura, -dijo en voz baja mientras cerraba con llave.
Guillena estaba a unos
20 kilómetros de Sevilla, es donde vivía antes de conocer a Isaac, decidió
mantener la vivienda para trabajar y poder tener sus momentos de soledad,
estaba orgullosa de todo lo que había logrado en su vida, y aunque amaba el
compartir su vida con Isaac ella necesitaba su espacio, era una mujer muy
independiente.
Cuando entró en su piso
los recuerdos de sus tiempos de soltera volvieron a su mente, siempre que
entraba en su antigua casa le ocurría lo mismo, se sentía relajada y tranquila,
era una especie de recordatorio de lo dura que había sido su infancia hasta
llegar a esa vivienda y lograr su independencia.
Cuando terminó de
deshacer la maleta se dirigió a su mesa de trabajo, la imagen de su amado Isaac
volvió a su cabeza cuando vio una fotografía de ambos, estaban junto a la
pirámide de Guiza, era del primer día que se conocieron en Egipto.
Por mucho que quisiera
no podría concentrarse en los proyectos que tenía que terminar, así que decidió
entrar en google y buscar algún periódico de Rabat para encontrar alguna noticia
que hablara sobre la muerte de James o Brahim.
Entró en la página web
del periódico Attajdid de Rabat, ella no sabía leer el árabe, pero gracias a un
programa que usaba para su trabajo logró traducir la pagina al castellano,
comenzó a leerlo aunque la traducción no era muy precisa, vio una pequeña nota
de prensa de la policía de Rabat en la sección de sucesos, explicaba el
suicidio de un preso sospechoso de asesinato, no sabía si se trataría del
hombre que mató a Brahim o James, pero le llamó la atención leer el nombre del
inspector que localizó el cadáver del suicida en la celda, era Darid Assem.
Isaac siempre le decía
que se preocupaba demasiado pero esta vez sí que tenía motivos para hacerlo,
ese nombre fue el que García pronunció cuando le habló de
Isaac, decidió investigar más, no creía en las casualidades.
Introdujo en el
buscador el nombre de Darid Assem pero salieron muchas entradas inservibles,
nada que pudiera aclararle las dudas.
Después de pensarlo
seriamente decidió hablar con Alejandro, era su amigo de la universidad y uno
de los mejores hackers que había conocido, ya en la universidad logró colarse
en el sistema y sacar las preguntas de varios exámenes, fue un trabajo
perfecto, nadie se dio nunca cuenta de lo que hizo.
-Alejandro, buenos días
soy Marta, -dijo cuando contestaron la llamada.
-¡Marta!, mi amor
imposible, cuánto tiempo sin tener noticias sobre ti, ¿Cómo te va la vida,
todavía estas pensando en casarte con esa especie de cruce entre Amundsen y Terminator, o por fin te lo pensaste mejor y
vuelves a mis brazos? –Alejandro siempre envidió a Isaac por
lograr lo que él no pudo en su día, el amor de Marta, y cada vez que hablaba
con ella procuraba burlarse de él.
-No empecemos, sabes
que lo nuestro no habría funcionado, y claro que todavía estoy pensando en
casarme con él, por cierto el otro día te mandamos la invitación a la boda,
-dijo socarronamente.
-La recibí,
típico de Marta, un sobre rosa muy mono. –Alejandro soltó
una carcajada burlona.
-No te rías, ya sabes
que es mi color favorito, -dijo seriamente intentando defenderse de la puñalada
barata.
-Bueno, no me reiré,
pero cuéntame que sucede, ¿no me llamaste solo para preguntarme si recibí la
invitación a tu boda, verdad? –por desgracia él sabía que cuando Marta le
llamaba era porque necesitaba algo de él, no siempre legal y ni mucho menos lo
que él deseaba.
-Veras Alejandro, es sobre
mi Amundsen… -Marta le contó lo sucedido y todos los detalles de los que
disponía, -necesito toda la información que puedas lograr sobre el inspector de
la policía de Rabat llamado Darid Assem.
-No será fácil entrar
en los ordenadores de la policía de Marruecos, son muy precavidos con esas
cosas, -dijo haciéndose el interesante.
-Vamos Alejandro, sabes
que puedes hacerlo, ¿Qué pasa? –endulzo la voz al preguntar.
-Yo te proporciono esa
información, y tú me invitas a cenar, ¿aceptas? –nunca se daba por vencido.
-Está bien, encuentra
todo lo que puedas sobre ese hombre y cuando me la traigas yo misma cocinare,
pero Alejandro… -hizo una pausa, -solo a cenar, olvídate de nada más,
-apuntillo tajantemente.
-Lo sé, lo sé, como te
gusta rechazarme, dame un día y mañana te llevare toda la información que
encuentre.
Marta se despidió de
Alejandro, no podía hacer nada más, así que retomo nuevamente el proyecto en el
que estaba trabajando e intentaba no pensar demasiado, no le resultaba fácil
lograrlo, miraba constantemente el teléfono deseando que llamara Isaac.