martes, 3 de julio de 2012

LOS GIROS DE LA VIDA


La habitación del hospital pese al blanco que predominaba y destacaba sobre cualquier otro color se notaba fría como carente de alegría o signo alguno de vitalidad.
Juan era uno de los inquilinos de esa habitación, unos tubos y cables le conectaban a una maquina que controlaba sus constantes vitales, en la otra cama se encontraba David, había sufrido un accidente de tráfico no hace mucho y tenía las piernas escayoladas, el silencio que reinaba solo era roto por el cante de los pájaros que provenían de un parque cercano.
-¿Llevas mucho tiempo por aquí?  -Pregunto David sin obtener respuesta, volvió a intentarlo pero solo logro el mismo silencio, nadie le contesto, en ese instante volvió a sumergirse en sus pensamientos y apunto de dormirse estaba cuando entro el médico.
-Buenos días ¿Qué tal nos encontramos hoy?
-Bueno, un poco aburrido, mi compañero no es que hable demasiado. –Dijo David como queríendo hacer una broma.
-Perdió en un accidente de coche a toda su familia, el ha sobrevivido milagrosamente no se puede mover ni hablar. –La voz del medico sonó tajante y dura.
David miro a Juan, estuvo en silencio un rato y al momento volvió a hablar. –Yo también perdí las piernas en un accidente, no podre volver a andar, pero al menos intento superarlo.
El médico lo miro  fríamente. –Cuando tengas tiempo mira el periódico de hoy. –Al terminar la frase se marcho, David cogió el periódico que tenia encima de la mesa y empezó a mirar las noticias por encima hasta que encontró una que le impacto.
“Accidente de tráfico en la A-8 el conductor de un Audi se estrello contra un monovolumen, circulaba a doscientos diez kilómetros hora sobrepasando la velocidad permitida y dando positivo en el control de alcoholemia, al conductor del Audi quedo atrapado en el interior todos los miembros de la familia que iban en el monovolumen menos el conductor fallecieron en el acto”
En ese momento se dio cuenta, el era el conductor deL Audi, miro nuevamente a Juan, no hablaba pero solo brotaban unas lagrimas de sus ojos, David no volvió a intentar hablar mientras estuvo ingresado.

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