¿Por qué no ser yo el que pueda encontrar la fortuna en este
mundo cada vez más vacio de sentimientos?
¿Por qué no ser yo el que pueda lograr encontrar un camino y
dejar de dar tumbos por esta vida que hace que cada paso que doy me aleje mas y
mas de mis sueños?
Dos preguntas sin respuesta concreta, simples gritos de queja
lanzados al aire cada mañana cuando me despierto.
Sé que solo yo puedo responderlas, y sé que la respuesta se
encuentra dentro de mí, volver a levantar la cabeza y dejar de mirar el frio
asfalto y volver a mirar al frente, volver a lograr que la luz del sol ciegue
mi vista y renueve con su fuerza mis energías.
Basta ya de compadecerme, basta ya de colores oscuros
iluminando mi vida, me rebelo contra esos grises y negros que no me dejan ver
el color real de la vida, la vida que con su inmensa paleta de colores da
sutiles pinceladas dibujando cosas hermosas si sabes mirarlas.
Desde que apareciste en mi vida cada día aprendo a distinguir
mas esas pinceladas, el azul del cielo que corona nuestras cabezas, el verde de
los montes que nos rodean, el arco iris
que nace en el horizonte y parece no morir nunca, tu eres la pintora que logra
que cada día admire mas el arte de la vida.
Pintora de sueños e ilusiones, pintora capaz de dibujar
dentro de mí el más hermoso retrato y hacer que los grises que dominan mi vida
se tornen en colores cálidos que me abrazan cada amanecer y me arropan al
anochecer.
No me salvaste de nada pues en el fondo nada había que
salvar, simplemente me permitiste conocer otra parte de la historia que tenía
ya olvidada y por eso siempre formaras parte de mí, permaneciendo en mí
interior escribiéndome palabras llenas de color mi princesa de las letras.
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